16 del 2016 (y VI): Japón saca músculo

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2016 ha sido un año excelente para el manga. Y lo ha sido no solo por el enorme volumen de tomos que se publican cada mes, sino sobre todo por la calidad y la variedad que hemos encontrado en las estanterías, y que viene a confirmar una tendencia al alza que se venía percibiendo en los últimos años. Además de shonens más o menos comerciales, hemos podido leer otros títulos más arriesgados, dirigidos al público adulto, junto con algún que otro clásico nipón, y un tímido acercamiento al shojo, género que parece que tendrá una mayor presencia en 2017, sobre todo gracias a llas licencias que nos tiene reservadas Planeta Cómic. La buena salud del manga se ha percibido también en los numerosos salones y convenciones que se han celebrado por toda la geografía española, y que suelen tener una notable afluencia de público. Si bien es cierto que, antes que manga y anime, lo que prima en estos eventos suele ser el cosplay y el merchandising, pero bueno. Y además de todo eso, 2016 ha sido el año que ha visto nacer a ‘Otaku Bunka’, una revista mensual dedicada al universo del manganime y a la cultura japonesa que cuenta con artículos excelentes y con un diseño limpio, moderno y atractivo. Los 6 pavazos que cuesta no duelen tanto una vez que te introduces en sus páginas.

En cuanto a la labor editorial, Planeta, Norma e Ivrea siguen copando el grueso de las novedades que salen cada mes. De estas tres, posiblemente sea Norma la más atrevida y original en sus propuestas, combinando algunos títulos más comerciales con otros menos conocidos, pero de sobrada calidad. No obstante, y bajo mi punto de vista, las dos editoriales más destacadas en el ámbito del manga este año han sido Milky Way y ECC Ediciones. La primera cuenta con un catálogo envidiable en el que prácticamente puedes comprar a ciegas cualquier título, porque sabes que te va a gustar. En el top de este año encontraréis algunas de sus publicaciones. Se me quedó fuera ‘Sayonara, Sorcier’ porque no he tenido tiempo de leerlo, pero sospecho que también merecería un hueco en este ránking. En cuanto a ECC, cada vez se prodiga más con el manga, apostando tanto por algunos clásicos de renombre (como Tezuka) como por obras más recientes que rompen completamente con los tópicos del tebeo nipón, y del que encontraréis dos grandes ejemplo en el top que os dejamos a continuación.

Buenas noches, Punpun

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De unos años a esta parte, Inio Asano ha pasado de ser un completo desconocido entre los lectores españoles a convertirse en uno de los mangakas más aclamados de nuestro país. Su desembarco en España se produjo discretamente en 2009, cuando Ponent Mon nos trajo su impactante ‘Nijigahara Holograph’, pero no fue hasta que Milky Way decidió darle una nueva oportunidad con ‘La chica a la orilla del mar’, cuando los otakus españoles comenzaron a devorar sus obras con avidez. Actualmente podemos encontrar casi toda su bibliografía traducida al castellano, y en ella encontramos ‘Buenas noches, Punpun’, su obra más larga hasta la fecha. Pese a que Norma comenzó a publicarla en octubre de 2015, casi toda su andadura ha tenido lugar a lo largo de este 2016, de ahí que lo haya incluido en esta lista.

Punpun nos cuenta la historia de un niño llamado Punpun, a lo largo de varios años. Concretamente, los que marcan su paso de la niñez al comienzo de la madurez, una etapa vital y de constantes cambios para cualquier persona. Lo más singular de esta obra es que Punpun aparece dibujado como una especie de ave informe, un garabato que contrasta con el realismo fotográfico que es marca de la casa en los mangas de Asano. Por su sensibilidad, su originalidad y su profundidad psicológica, los 13 tomos que componen la obra no pueden faltar en ninguna estantería.

Chiisakobee

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Este es uno de esos cómics en los que parece que no ocurre nada. No hay grandes artificios, ni giros vertiginosos en la trama, ni personajes estrambóticos. Aun así, tiene algo, difícil de definir, que te engancha a la lectura y convierte a ‘Chiisakobee’ en una de las lecturas niponas más placenteras que hemos podido paladear este año. Cuenta la historia de un joven carpintero llamado Shigeji, cuyos padres acaban de morir en un incendio. En sus manos queda tratar de sacar a flote el negocio familiar, que no está pasando por su mejor momento. Lo mejor de esta obra es lo que no se dice, sino lo que se sugiere; no es una puesta en escena dinámica y vigorosa, sino la contención narrativa y el mimo con que se construye cada plano, cada viñeta y cada página. Un slice of life fabuloso, con personajes a los que se coge cariño enseguida, del que podéis saber más gracias a la reseña que publicamos hace unos meses.

Desaparecido

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¿Una historia de misterio con viajes en el tiempo incluidos? ¿Quién podría resistirse a una premisa así? Vale que no es el colmo de la originalidad, pero si la trama está tan bien desarrollada como en este manga de Kei Sanbe, el resultado no podía por menos que aparecer en nuestras recomendaciones para este 2016. Satoru es el típico joven gris y mundano que no parece destinado a hacer gran cosa en la vida… pero tiene una habilidad tan excepcional como desconcertante. Es capaz de retroceder en el tiempo, normalmente unos minutos o unas pocas horas, algo que le permite resolver algún suceso trágico que acabe de ocurrir. Por ejemplo, si un camión fuera a atropellase a un amigo suyo, podría viajar atrás en el tiempo para impedirlo. La cosa se complica cuando se remonta mucho más atrás en el pasado, hasta su infancia, donde tendrá que impedir que se produzca el asesinato de una compañera suya del colegio.

El monstruo de al lado

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A falta de comprobar si 2017 supondrá el definitivo asentamiento del shojo en nuestro país, ya podemos degustar obras destacadas del género como este ‘El monstruo de al lado’ que nos trae Norma. Una comedia romántica que se extiende a lo largo de 12 tomos, ambientada en un instituto. La prota, Shizuku, está tan enfrascada en sus estudios que apenas se interesa por las cosas que cabría esperar de una chica de su edad. Se muestra fría y distante con sus compañeros, pero la situación comenzará a cambiar a medida que se fragüe su amistad con el chico que ocupa el pupitre de al lado, el introvertido Haru. El retrato psicológico de ambos personajes copa el interés principal de este manga, aderezado con toques de humor y con ese estilo de dibujo fino y delicado habitual del shojo.

Food Wars

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Divertida, alocada y nutritiva, así es la oferta que nos propone ‘Food Wars’, uno de los mangas más exitosos que han surgido últimamente de las páginas de la ‘Shonen Jump’, y que viene a recoger el testigo de ese grandísimo shonen culinario que fue el ‘Amasando Ja-Pan’ que publicó Ivrea en España hace unos años. El protagonista es un joven llamado Soma Yukihira que trabaja con su padre en un pequeño restaurante familiar. Su vida da un vuelco cuando ingresa en la prestigiosa escuela de cocina Tootsuki, en la que muy pocos alumnos consiguen licenciarse, y en la que cada reto culinario se plantea como una batalla sin cuartel. ‘Food Wars’ tiene los ingredientes propios de cualquier shonen (mucho humor, mucha acción y unas dosis bastante generosas de fanservice), pero adaptados de una forma muy original al mundo de la cocina. Lo más divertido, las reacciones de los personajes al probar los platos, que ríete tú de la chica que se lava el pelo con Timotei debajo de una cascada. Lo cierto es que Panini no se ha prodigado demasiado este año en cuestión de manga, pero gracias a obras como esta, lo compensan bastante.

Innocent

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El manga más original y diferente que he leído este año, con diferencia. ‘Innocent’ nos traslada hasta la Francia de finales del siglo XVIII, unos años antes de que se produjera su famosa Revolución, para conocer a un personaje histórico de sombrío oficio llamado Charles-Henri Sanson. Desde hace varias generaciones, su familia ha cumplido el papel de ser los verdugos oficiales de París, razón por la cual viven excluidos de la sociedad, ya que la gente decente y temerosa de Dios no quiere tener nada que ver con las personas que se encargan de segar tantas vidas y de una forma tan cruel. Al principio de la historia, Charles-Henri es un adolescente que no quiere oír ni hablar de decapitaciones ni ajusticiamientos, aunque sabe que cuando su padre se jubile le tocará a él ocupar su puesto como verdugo, y eso le atormenta profundamente. Comienza así esta historia que cuenta con un dibujo sensacional, que no se corta en mostrar escenas cargadas de fuerza y de crueldad que podrían haber surgido de algún sueño húmedo del Marqués de Sade.

Las flores del mal

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Me vuelvo a permitir rescatar una colección que comenzó a publicarse hace tiempo, pero que ha llegado a su conclusión en 2016. ‘Las flores del mal’, cuyo título está tomado del célebre poemario de Charles Baudelaire, es un manga con una tremebunda carga psicológica que ahonda en la relación entre dos personajes muy singulares: Takao Kasuga y Sawa Nakamura. El primero es el típico chavalillo de instituto, tímido y retraído, que anda colado por Saeki, la niña mona de su clase. Un día, movido por un arrebato que ni él mismo comprende, roba la ropa de gimnasia de Saeki y se la lleva a su casa. El problema, y aquí llegamos al segundo gran personaje de la obra, es que Nakamura lo ha visto todo, y está decidida a manipular a Kasuga de todas las maneras posibles si no quiere que se chive a Saeki de lo ocurrido. ‘Las flores del mal’ es una auténtica maravilla que aborda, de una forma muy peculiar, los miedos, dudas, problemas e inseguridades que a menudo nos asaltan durante la adolescencia. La recta final pierde un poco de gas, pero en conjunto es uno de esos mangas que no se pueden dejar escapar.

Last Hero Inuyashiki

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Milky Way pone sobre la mesa el nuevo manga de Hiroya Oku, el creador de ese despendole de violencia y tías voluptuosas que fue ‘Gantz’. Las principales señas de identidad de aquella obra se mantienen en ‘Last Hero Inuyashiki’, con un dibujo muy realista y un regusto notable a ciencia-ficción, si bien esta última tiene un arranque aparentemente más convencional. El prota es Ichiro Inuyashiki, un padre de familia deprimido al que ni su esposa ni sus hijos hacen ni puto caso. Tiene 58 años, pero, por su cara y sus achaques, cualquiera diría que tiene 80. Y, por si fuera poco, al poco de comenzar la historia le diagnostican un cáncer terminal. Pero no todo está perdido, porque en un giro totalmente estrambótico de los acontecimientos, Inuyashiki entra en contacto con una raza extraterrestre que le convierte en una máquina de matar. ¿Qué hará a partir de ahora, con esas habilidades recién adquiridas? ¿Las usará para hacer el bien, o todo lo contrario? La respuesta se oculta en estas páginas.

Los juicios escolares

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Alternando entre otras lecturas más densas, de vez en cuando viene bien relajarse con algún shonen más ligerito con el que echarse unas risas y pasar un rato entretenido. Es oes justo lo que podemos esperar de ‘Los juicios escolares’, obra que destaca por estar dibujado por Takeshi Obata, co-creador de dos clásicos modernos del manga: ‘Death Note’ y ‘Bakuman’. En este caso el guion corre por cuenta de Nobuaki Enoki, que imagina un Japón surgido en una terrible crisis educativa. Para solucionar los continuos altercados que se producen en las aulas, el gobierno pone en marcha un nuevo sistema judicial en el que son los propios niños quienes investigan los casos y celebran los juicios. También, cómo no, son ellos quienes asumen las labores de abogado y fiscal, que es precisamente el papel que desempeñan Abaku Inugami y Pine Hanzuki, los dos principales protas. Si queréis saber más, podéis echarle un vistazo a la reseña que publicamos hace un tiempo.

Museum

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Si te gustan los thrillers al estilo ‘Seven’, ‘Zodiac’, ‘Saw’ y compañía, este manga te va a encantar. ‘Museum’ tiene todos los ingredientes habituales del género: poli protagonista con dificultades familiares y alguna que otra ralladura mental, asesino despiadado y resentido que cubre su identidad con algún atuendo llamativo (en este caso, un chubasquero y una máscara de rana), escenas de tensión y alto voltaje, decisiones difíciles tomadas al límite, etcétera. ‘Museum’ no aporta nada significativamente novedoso a este tipo de historias, pero está tan bien hecho, con un guion intrigante y un dibujo magnífico, que no se echa en falta un mayor atrevimiento por su parte. De hecho, puede que si se hubiera salido de la norma el resultado no habría sido tan satisfactorio. Otro punto que juega a su favor, y mucho, es que solo ocupa tres tomos, de manera que no es una de esas historias interminables que tienes que esperar meses y meses hasta verla concluir. Como guinda, al final del tercer tomo se incluye una historia corta del mismo autor, ‘La frágil máscara de la amistad’, que es una auténtica maravilla.

My Hero Academia

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La verdad es que, si incluyo este manga en el listado de lo mejor del año, es sobre todo por su relevancia y por las enormes expectativas que había generado. ‘My Hero Academia’ llegó a España de la mano de Planeta, avalado por un éxito arrollador en Japón. Es un shonen puro y duro, aunque eso sí, con una peculiaridad: en lugar de presentarnos a los típicos personajes y aventuras que solemos encontrar en el género, su autor proyecta su mirada hacia EE.UU. para inspirarse en los cómics de superhéroes. Así, nos transporta hasta un Japón alternativo en el que casi todo el mundo tiene algún poder especial. Algunas personas deciden aprender a usarlos para hacer el bien, y para ello se apuntan a la academia que da nombre a la obra. Por desgracia, el joven protagonista, Izuku Midoriya, no tiene ningún poder especial…. Pero la cosa cambia cuando sus pasos se cruzan con los de All Might, el superhéroe más poderoso y aclamado de Japón. En esta reseña podéis leer mis impresiones sobre los dos primeros tomos, y aunque hay quien dice que la cosa mejora con el tiempo, a mí de momento me ha dejado un poco frío.

One Punch-Man

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Al igual que me ocurre con el manga anterior, he decidido incluir ‘One Punch-Man’ a pesar de que personalmente no me llame demasiado la atención. Pero es que hablamos del manga que posiblemente ha obtenido el mayor hype que se recuerda en los últimos años, como bien apuntaba mi compi Josep Oliver en su reseña. Lo que comenzó siendo un humilde web-comic allá por 2009, escrito y dibujado por One, se acabó convirtiendo en un fenómeno de masas cuando aterrizó en las páginas de ‘Young Jump’, ilustrado ya por Yusuke Murata. Lo más destacado de la historia de este personaje capaz de derrotar a sus enemigos de un solo puñetazo posiblemente sea su peculiar sentido del humor y su vertiginoso ritmo, de tal manera que, aunque la lectura no deje excesivo poso, al menos se digiere con gusto y facilidad. Recientemente, Ivrea ha publicado otra obra de One, titulada ‘Mob Psycho 100’, a la que aún le tengo que hincar el diente. De momento, lo único que me ha dejado claro al hojearla es lo pésimo que es One como dibujante.

¿Quién es el 11º pasajero?

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Se agradece, y mucho, que alguna editorial española se anime a publicar algún clásico del manga, cosa poco habitual en nuestro país, salvo cuando se trata de Tezuka o algún otro autor consagrado. Tomodomo ha dado la campanada este año al rescatar esta suculenta historia de ciencia-ficción, escrita y dibujada por Moto Hagio. Este grueso tomo, presentado en una edición muy bonita y cuidada, nos presenta a un grupo de jóvenes que aspiran a entrar en la Universidad Estelar. Para ello deben superar una serie de pruebas, que culminan con la más difícil de todas: sobrevivir encerrados en una nave que orbita alrededor de un planeta deshabitado. Si quieren superar la prueba, los 10 jóvenes que componen el grupo deben llegar hasta el final. Bastará con que uno se rinda para que todos vean frustrados sus sueños. Por si la cosa no fuera ya bastante peliaguda, la situación se complica cuando descubren, nada más llegar a la nave, que no son 10 personas como les habían dicho… sino que en realidad son 11.

Relatos de Sabu e Ichi

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Otro clásico del manga que al fin ve la luz en nuestro país, de la mano de Planeta. Publicado originalmente entre 1966 y 1972, nos cuenta las peripecias de una pareja de detectives en el Japón feudal: Sabu, joven investigador de la policía, e Ichi, masajista ciego que, a pesar de no poder ver, es un espadachín realmente diestro. Cada tomo de la colección recopila una serie de historias cortas que encandilan al lector no solo por los crímenes o los misterios que plantea, sino sobre todo por la genialidad que el autor, Shotaro Ishinomori, deja patente en cada página. Desde la composición de las viñetas hasta la elección de los planos, pasando por la recreación de escenarios y el diseño de los personajes, todo dota a este manga de un acabado tan moderno que consigue que los años no hayan pasado por él. Para saber más, aquí os dejo con la reseña del primer volumen, ‘Libro del viento’.

Relatos terroríficos

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Junji Ito ha sido uno de los mangakas del año en nuestro país, tanto por su presencia en el pasado Salón del Manga de Barcelona, como por la cantidad de obras suyas que han inundado de pesadillas y escalofríos las estanterías en los últimos meses. Podría haber elegido cualquiera de ellas (a falta de ‘Uzumaki’, que espero que vuelva a editarse pronto por estos lares), pero me he decantado por sus ‘Relatos terroríficos’ porque son una buena forma de adentrarse en el terrorífico y retorcido universo de Ito, a través de historias cortas que nos permiten saltar rápidamente de situaciones y personajes, y atisbar de un plumazo la originalidad del autor y su capacidad para plasmar escenas que te hielan la sangre. Otro punto a favor es que la edición que nos trae ECC sale muy baratita, a 5,95 euros el tomo, bastante inferior al precio medio de cualquier manga en España.

Wet Moon

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Cierro mi listado personal con esta obra que, si ocupa el último lugar, es simplemente porque está presentada en orden alfabético. Si hubiera que ordenar estos títulos por su originalidad y personalidad, ‘Wet Moon’ ocuparía sin duda uno de los primeros puestos. Lo que nos ofrece Atsushi Kaneko con esta obra es una historia policíaca que comienza con la investigación de la muerte de un ingeniero, y discurre por derroteros que ni siquiera sospechamos en un principio. Lo primero que nos llama la atención al hojear sus páginas es que no parece que estemos ante un manga. Su estética, sus composiciones de páginas, sus claroscuros… todo ello nos remite más bien al cómic europeo y americano, siendo Charles Burns el referente más claro. Y si pensamos en el universo audiovisual, encontraremos no pocas similitudes en cuestión de tono y espíritu con la mítica ‘Twin Peaks’. Sospecho que es un manga que ha podido pasar bastante desapercibido para el gran público, ya que se aleja de los cánones a los que el lector habitual de manga está acostumbrado, mientras que todavía quedan lectores que disfrutarían con esta historia a los que el formato tomo con sentido de lectura oriental les da cierta urticaria. Hacedme caso, no dejéis pasar los tres tomos que componen ‘Wet Moon’, y crucemos los dedos para que no sea la última obra de Atsushi Kaneko que veamos traducida al castellano.

Y de parte de Sergio, un trío de propinas

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Muchas son las ocasiones en las que, cuando tengo que acercarme a un manga para reseñarlo, comento lo poco que pasa por mis manos de cómic japonés. Es más, a la luz de lo que ha seleccionado mi compañero Jaime en las líneas superiores —con títulos de los que no tenía ni pajolera idea—, casi podría afirmarse que “no leo manga”. Exageraciones al margen, del reducidísimo puñado que durante este 2016 he podido disfrutar, creía obligado incluir en esta entrada tres títulos que, a mi entender, están muy por encima de la media de lo que nos llega del lejano oriente. Del primero, ‘Dororo’, ya hablé en su momento por aquí y lo único en lo que volvería a insistir es que sirve para reencontrarnos con el mejor Tezuka. El segundo, ‘Seven Deadly Sins’, que ya lleva doce volúmenes publicados por Norma, lo mínimo que se puede afirmar es que, tanto en guión como en dibujo, es directo heredero de ‘Dragon Ball’: de ambientación medievo-fantástica, con combates imposibles y un dibujo que se hace grande en el detalle y en la soltura con la que su autor, Nabaka Suzuki, trata a los personajes y a una acción que no para, esta es la serie que hay que seguir si uno añora a la creación de Akira Toriyama. Por último, no podía ser de otra manera, queda la suma delicadeza y naturalidad con la que esa debilidad personal que es Jiro Taniguchi se acercaba a la biografía de ‘Tomoji’ Uchida, referente del budismo durante la primera mitad del s.XX en Japón y una figura que sirve al mangaka para ahondar, una vez más, en las filias que más quedan asociadas al autor de ‘Barrio lejano’.

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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