‘El labo’, hoy, desde ayer

El hecho de contar con Lucas Varela en portada ya era gancho suficiente para un redactor que tiene en una estima superlativa a las tres obras que, hasta el momento, ha tenido el gustazo de disfrutar con el arte del argentino. Por si alguien necesita un refresco de cuáles fueron, o simplemente quiere saber por qué de mi filia hacia tan genial dibujante, que se pase por las reseñas de ‘Diagnósticos‘, ‘El día más largo del futuro‘ o ‘El humano‘, y encontrará en esas líneas motivos más que suficientes para apoyar el que ‘El labo’ fuera una de esas lecturas que había que hacer sí o sí importando muy poco otras disquisiciones como que, en lugar de colaborar con el gran Diego Agrimbau, Varela se pusiera aquí en manos del francés Hervé Bourhis.

Y aunque en el canje de guionista no ha incidido ni lo más mínimo en disminuir el fantástico despliegue que el argentino hace sobre el papel, los lectores sí que hemos salido perdiendo al cambio, no mucho, no, pero perdiendo a fin de cuentas. Bien es cierto que es muy de valorar el considerable ingenio de Bourhis para plantear un relato que, a modo de flashback en la Francia de los años 70, postule al país vecino como una potencia informática que pudo ser y no fue —la intercesión de una droga alucinógena que provoca en el protagonista visiones de la tecnología por venir—, con una empresa cuya idiosincrasia bebe de fuentes muy obvias como Apple o Google —todo ese rollo de filosofía new age aplicada al trabajo y al entorno en el que se trabaja es típica de las dos grandes del mundo de la informática— que pretende revolucionar el mercado con ordenadores personales cuando estos parecen ciencia-ficción o con teléfonos móviles dos décadas antes de que su uso se haga extensivo.

Pero dicha idea queda algo deslavazada por mor de unos personajes que, construidos con un esqueleto poco agraciado, no generan suficientes conexiones con el lector para que surja la empatía con alguno de ellos, fundamental para que la percepción de una historia trasvase lo meramente positivo. Además, el final se siente poco madurado, y eso termina por alejar a ‘El labo’ del sobresaliente que merecería si sólo hubiera que juzgar el extraordinario trabajo de un Varela que vuelve a hacer de la engañosa simplicidad de su estilo un arma de contundencia extrema cuando se mezcla con la claridad de ideas narrativas que atesora el dibujante o, por supuesto, con esas páginas dobles dedicadas a visualizar las alucinaciones del protagonista, unas planchas que son un auténtico resumen en un golpe de vista de cuatro décadas de historia tecnológica y que nos recuerdan mucho al soberbio despliegue que Varela hacía en ‘Diagnósticos’. La lectura no pasará de amena y simpática, pero aunque sea sólo por dejarse embelesar por las ilustraciones del argentino, bien vale la pena el desembolso.

El labo

  • Autores: Hervé Bourhis y Lucas Varela
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 124 páginas
  • Precio: 20,50 euros

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