Tres miradas, una guerra

INAGOTABLE. Esa es la mejor forma de definir a la Segunda Guerra Mundial como fuente de historias, ya sean reales o ficticias. El cine ha demostrado que así es desde que, ya en pleno conflicto bélico, Hollywood puso su maquinaria a trabajar para que la gran pantalla comenzará a recoger los ecos que venían de Europa. Y los ochenta años que nos separan de su comienzo han visto, una y otra vez, de forma recurrente, como el séptimo arte encontraba en la mayor contienda de la historia de la humanidad resquicios para llevar al público relatos que, en ocasiones, y aunque pudiera parecer paradójico por la sobre-abundancia de títulos, devenían en experiencias completamente novedosas.

La literatura nunca ha sido ajena a esta pasión por aquellos aciagos cinco años, como tampoco lo ha sido el cómic, y en ambas disciplinas artísticas podríamos enumerar incontables ejemplos de historias que, por lo menos hasta ahora, no parecen tener fin. De hecho, cuando uno observa desde lejos la exacerbada filia de muchos creadores por todo lo que rodeó al a Hitler y su camarilla, al incontrolable empuje nazi durante los primeros años de la guerra y a la determinación de las fuerzas aliadas por impedir el Reich de los mil años, parecería que, aún habiendo transcurrido casi ocho décadas desde que Alemania y Japón claudicaran ante el poder militar de sus contrincantes, todavía quedan muchos demonios que exorcizar y muchas heridas que curar.

Y si no, ¿cómo explicáis que en un mismo mes Ponent Mon haya lanzado no uno, ni dos sino tres volúmenes que, con la Segunda Guerra Mundial de fondo nos cuentan sendas historias que nada tienen que ver la una con la otra? Lo dicho, pasión por una época que sacó a relucir lo peor y lo mejor de la humanidad, que cambió la faz de nuestro planeta tal y como se había conocido hasta entonces y que en manos del sexteto de artistas que componen, de dos en dos, ‘Ars Magna’, ‘Kersten. Médico de Himmler’ y ‘Michigan. En el camino de una War Bride’, nos muestran una realidad ficcionada de esas que tanto gustan a los lectores franceses; un retrato que intenta hacer justicia al médico personal de Himmler y el papel que jugó en la supervivencia de más de 60.000 judíos; y el rescate de las War Brides, aquellas mujeres europeas que, después de la guerra, mudaron sus vidas a Estados Unidos para continuar la relación que habían comenzado durante la contienda con soldados yanquis.

Y como por algún sitio hemos de comenzar, y ya que hemos listado las obras en orden alfabético, comencemos por ‘Ars Magna’, un relato que, recurriendo a formulaciones matemáticas, podría describirse como la suma de ‘El código Da Vinci’ y ‘En busca del arca perdida’, cambiando el escenario de la primera por la Bélgica ocupada en lugar de la Francia contemporánea, y el claro protagonismo de las dos figuras masculinas que encabezan ambas cintas —lo sé, sé que la primera fue antes novela que filme— por un reparto más coral del que, no obstante, sobresalen una pareja de actores, profesor y joven miembro femenino de la resistencia, que tendrán que unir esfuerzos para desvelar el misterio que se oculta tras el nombre que da título al tebeo.

Un misterio que se remonta a siglos atrás y que, aparentemente relacionado con el Arca de la Alianza —de hecho, tan cinematográfico es el tebeo, que hay una referencia directa a Indiana Jones—, terminará discurriendo por derroteros muy diferentes mientras nazis y resistencia se embarcan en una carrera contrarreloj por dar con las varias pistas diseminadas por Bruselas que la logia que ha mantenido el secreto desde su descubrimiento centurias atrás ha dejado para que alguno de sus asociados las encuentren, desvelen y salvaguarden de las fuerzas del eje, llevándonos Didier Alcante mediante un ritmo imparable por incontables localizaciones que, a la postre, parecen querer servir como una suerte de guía de la capital belga.

Y, para ello, el guionista se asocia con un Milan Jovanovic que echa el resto en unas planchas que, algo estáticas en términos narrativos debido a lo profuso de su estilo, nos dejan anonadados por la intensidad con la que el artista serbio se deja la piel en que todos los escenarios por los que se mueve la acción aparezcan representados con todo lujo de detalles. Llevando dicha cualidad en términos similares a la caracterización de personajes, se le perdona al dibujante el cierto hieratismo de los mismos cuando éste queda plenamente justificado.

Mucho más suelto y expresivo, el dibujo de Fabien Bedouel para ‘Kersten. Médico de Himmler’, sirve de perfecto y preciso acompañamiento a la seriedad con la que Patrice Perena aborda el relato que le sirve para reivindicar la figura de Felix Kersten, terapeuta alemán nacionalizado finlandés que, habiendo tratado a Himmler de una dolencia crónica durante la práctica totalidad de la Segunda Guerra Mundial, terminó utilizando la poderosa influencia que ejercía sobre su paciente para ayudar a prisioneros de guerra y, en última instancia, cuando la derrota de Alemania era inminente y la aceleración de la «solución final» podía haberse llevado por delante a cientos de miles de judíos más de los que ya habían sucumbido al Holocausto, firmar con la mano derecha del führer un documento que sería conocido como ‘Contrato en nombre de la humanidad’ en el que Kersten exigía que no se dinamitaran los campos de concentración antes de la llegada de los aliados, que no se ejecutara a ningún judío más y que se permitiera que los suecos enviaran ayuda a los judíos prisioneros.

Estructurada en dos tiempos, un «presente» que discurre entre 1945 y 1948, y el «pasado» que corresponde a los años de la Guerra, ‘Kersten’ nos acerca, con el primero, al arduo proceso que, promovido por unos pocos miembros del gobierno sueco, quiso por todos los medios reconocer el trabajo del médico que tantas vidas llegó a salvar teniendo, para ello, que ayudar a una de las peores figuras del nazismo; mientras que, en el segundo, se va trazando el camino que, no exento de peligros que podrían haber acabado con su vida en un instante, el doctor Kersten tuvo que recorrer para aguantar al lado de Himmler y llegar a una posición de poder como la que ejerció sobre el Reichsführer.

Tan interesante una como otra línea —aunque, claro está, resulte más apasionante todo lo que discurre a lo largo de la contienda—, la equilibrada alternancia entre ambas, el que sea este un álbum que nos permita asomarnos a tan desconocida figura de la Segunda Guerra Mundial y el que guión y dibujo mariden de manera espléndida hacen de ‘Kersten’ la mejor de las tres apuestas que hoy os traemos en esta larga entrada.

Ahora bien, que eso no os lleve a pensar que tanto ‘Ars Magna’ como la ‘Michigan. En el camino de una War Bride’ no valen la pena. Simplemente quería establecer un cierto escalafón en cuya segunda posición este redactor colocaría al título de Julien Frey y Lucas Varela. Un título al que ya habría que acercarse, casi de manera exclusiva, y sin ponderar otros razonamientos, por el mero hecho de venir por quién viene dibujada. Y es que, por si no lo habéis reconocido, Lucas Varela es el responsable de dos de las mejores obras que nos hemos leído en el último lustro: ‘Diagnósticos’, que firmó junto a Diego Agrimbau y la EXCELSA ‘El día más largo del futuro’, obra ganadora del Premio Fancueva al Mejor Tebeo en español en nuestra primera edición de 2017.

Con sendos antecedentes, resulta sorprendente lo mutable del estilo del argentino y cómo, al menos en un primer golpe de vista, las planchas de ‘Michigan’ no parecen suyas: menos detalladas que las de la primera de las obras citadas y con un trazo mucho más suelto que el que encontrábamos en la segunda, el trabajo de Varela sienta como un guante a lo decididamente desenfadado del relato que urde Frey sobre una joven francesa que, como decíamos más arriba, se mudará a Michigan siguiendo al militar estadounidense del que se ha enamorado durante los años de guerra.

También jugando con dos tiempos, el presente —esta vez de verdad…el presente de 2010— y el pasado de los años 40, Frey no consigue, al menos no del todo, que el interés hacia ambos esté tan igualado como el que encontrábamos en ‘Kersten’, atrapando mucho más la atención del lector lo que sucede en el pretérito que lo que acaece en una actualidad cuyo discurrir es algo fragmentado y casual. Eso no quita para que la desbordante simpatía del conjunto termine siendo la que mejor caracterice a un volumen ameno y tan pedagógico acerca del particular capítulo de la historia que trata como lo es ‘Kersten’ o cómo, en términos de puro entretenimiento, eso sí, lo es ‘Ars Magna’. Tres títulos unidos por un mismo instante que demuestran, lo decía ya al comienzo, lo mucho que puede llegar a dar de sí el lustro más famoso —e infame— de la historia del siglo XX.

Ars Magna

  • Autores: Didider Alcante y Milan Jovanovic
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 160 páginas
  • Precio: 32,30 euros en Amazon

Kersten. Médico de Himmler

  • Autores: Patrice Perna y Fabien Bedouel
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 22,80 euros en Amazon

Michigan. En el camino de una War Bride

  • Autores: Julien Frey y Lucas Varela
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 20,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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1 Comentario

  1. Hola Sergio, te sigo desde hace mucho tiempo, cuando escribías para otro blog dedicado al cine; muy bueno los artículos que se expresan en este modesto blog, sobre un medio que siento mucho cariño, pero que lastimosamente en mi país, te escribo desde Paraguay, el acceso a ellos es muy complicado, y es de un costo bastante elevado, debido al cambio del euro a nuestra moneda, de a poco están llegando cositas interesantes, pero debido al costo de inversion que se dedica a ello, es un poco complicado adquirirlos, ademas es mas bien manga, marvel y dc, estos comic independientes es muy complicado de conseguirlos, a no ser que sean de segunda mano, en ferias de libros usados donde se consigue algo, por ejemplo tengo un ejemplas de Maccoy que me costo 3 euros, y uno por 1 euro, que es una edicion que saco Glenat sobre novelas negras en comic, el que tengo de llama Intox.
    Y eso, siempre estoy al pendiente de las publicaciones, por mas que no pueda acceder a ellas, la pasion con la escriben es ya una garantía para mi, y nada ahora estan trayendo por estos lados la colección de Salvat de Marvel, que es un poco mas accesible, con eso consegui el de Iron Man Extremis que es una maravilla y la edicion que es buena, es lo que tenemos, recien estan sacando 4 ediciones de las primeras 60 que lanzan a traves de un Periodico local, hasta ahora el Iron Man me alucino, los Vengadores Separados es un poco meh, aunque el arte es bueno, a ver si estoy en condiciones de llegar a todos xd.
    Saludos desde estos lados, y muchas felicidades por el trabajo del blog.
    PD: No se si en España llego la colección de Clarin de la Biblioteca de la Historieta o si lo puedes conseguir por otros medios, tres trabajos argentinos muy buenos como el Loco Chavez, Boogie el Aceitoso, Mort Cinder y Sherlock Time, hay otros que aparecen en dicha colección y que creo ahi fueron publicados por otras editoriales; sea como fuere si tienes una oportunidad echadle un ojo,

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