‘Queen & Country Vol. 2’: la intensidad sube, los personajes crecen

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Tras el buen sabor de boca que dejó la lectura del primer volumen de la edición definitiva de ‘Queen & Country’, es comprensible abordar este segundo tomo con las expectativas por las nubes, y por qué no, con el recelo de que no lleguen a cumplirse. Pero a medida que se avanza entre sus páginas, se comprueba que Greg Rucka aún no ha quemado todos sus cartuchos, más bien al contrario: sube notablemente la intensidad del relato durante las tres historias que componen esta nueva hornada.

El volumen arranca con “Operación: Blackwell”, con un apartado gráfico firmado por Jason Shawn Alexander, que rompe completamente con la estética que llevaba la colección hasta el momento. Si algo llama la atención en ‘Queen & Country’ desde el principio es el contraste entre la crudeza y el realismo del guión —con tramas muy bien construidas y documentadas—, frente al estilo caricaturesco de los diversos dibujantes que pasan por sus páginas. El efecto funciona de maravilla, pero para esta historia, Shawn Alexander ofrece un paréntesis con un dibujo más sucio y realista que tampoco le sienta nada mal a la colección, si bien para mi gusto le resta cierta personalidad. En esta primera historia seguimos profundizando en la relación que surge entre Tara Chace y Ed Kittering, al tiempo que investigan un caso de chantaje a un poderoso empresario. Es una buena historia para abrir boca, si bien queda eclipsada por lo que leemos a continuación.

“Operación: Frente tormentoso” es el segundo arco argumental que recoge este tomo, y arranca con una escena que, os lo aseguro, os dejará pegados a la butaca. Eso sí, corresponde a una trama secundaria que aún tendremos que esperar para conocer su resolución. La trama principal conducirá a Tara hasta Georgia para resolver el secuestro de un empresario ruso; una misión tan arriesgada que hará palidecer las que hemos leído hasta ahora. “Operación: Frente tormentoso” se convierte así en la pieza central de este volumen, aportando altas dosis de intensidad a la lectura, con un buen trabajo a los lápices por parte de Carla Speed McNeil, especialmente a partir de la mitad de la historia, cuando se ve que ya le ha cogido el tranquillo a la serie.

Por último nos encontramos con “Operación: Diente de león”, donde Greg Rucka deja la labor gráfica en manos de Mike Hawthorne, dibujante con muy buena mano para los juegos de luces y sombras y, a la postre, el mejor ilustrador de este volumen. Es una historia excelente para comprender los tejemanejes que se traen entre manos los peces gordos del gobierno, que pondrán en su punto de mira a Paul Crocker y su equipo. Por su parte, Tara tendrá que camelarse a un miembro de la oposición al gobierno de Zimbawe, que aspira a hacerse con el poder. Una historia con poca acción pero con espionaje de alto nivel.

Superado ya el ecuador de la colección (no olvidemos que, aunque esta edición definitiva de ‘Queen & Country’ esté compuesta de cuatro volúmenes, el último de ellos recopila una serie de spin-offs que nos cuenta misiones pasadas de algunos personajes), Greg Rucka sigue manteniendo un nivel impecable. Además de lo comentado anteriormente, las historias recogidas en este volumen destacan también por potenciar el carácter coral de la obra. Tara Chace sigue centrando las mayores atenciones, pero otros personajes como Ed, Paul y Tom también dan cada vez más muestras de su potencial. Por todo ello, sin olvidar tampoco sus fabulosos diálogos y a sus apasionantes planteamientos, ‘Queen & Country’ es una serie indispensable para los amantes de las historias de acción y espionaje.

Otras reseñas en la Fancueva | ‘Queen & Country Vol. 1’, espionaje de alto voltaje. ‘Queen & Country Vol. 1’, al servicio de su majestad. ‘Queen & Country Vol. 2’, continuar en lo más alto.

Queen & Country Vol. 2

  • Autores: Greg Rucka y VV.AA.
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas:344
  • Precio: 20 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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