‘Miles in París’, viñetas sincopadas

¡¡Wow!! Quiero decir ¡¡¡WOW!!! Así es como me dejaban Salva Rubio y Sagar tras terminar, hace unos días, la lectura de ‘Miles in París‘, con la capacidad de articulación de un infante que, desprovisto de armas para la reflexión, sólo pudiera expresar su maravilla y asombro con una onomatopeya de lo más ramplona y usual. Pero es que, en serio ¡¡¡¡¡¡WOW!!!!!

‘Miles en París’ es el segundo álbum que Norma dedicaba el pasado 2019 a recoger una historia en torno al mundo de la música —el primero fue, si lo recordáis, el maravilloso ‘Blue Note’ que la editorial nos regaló a mediados de año y que, de manera muy merecida, formaba parte de la selección de lo Mejor de los pasados 12 meses en lo que a tebeo europeo se refiere— y, de similares maneras a como lo hacía entonces el trabajo firmado por Mathieu Mariolle y Mikaël Bourgouin, lo que aquí plantean la pareja de autores españoles es de un calado que traspasa filias y derriba prejuicios, un calado al que le dan igual etiquetas y adhesiones y que sabe como conquistar con rotundidad al amante del noveno arte, al de verdad, al que tanto le da arrimarse a las páginas de un ‘Spider-Man‘, como hacerlo a las de ‘Bleach‘ o al último proyecto de Peter Bagge. A ese tipo de lector, que adora el medio por encima de géneros y divisiones, es al que Rubio y Sagar apuntan con fuerza desde unas páginas que son un dechado de mil virtudes y desde un álbum que, en su conjunto, atraviesa las barreras de lo sobresaliente para rozar la gloria de la maestría.

Y lo consigue con una historia que es enormemente pequeña, o minusculamente gigante, como prefiráis. Un relato del amor que surgió entre Miles Davis, el legendario Miles Davis, y Juliette Gréco, una cantante del París de 1949 que desvelará al mítico trompetista una forma de ver la vida que nada tiene que ver con los constreñidos patrones del nuevo mundo y que, ante todo, pone de manifiesto las grandes diferencias que hacían que Europa fuera tan atractiva a ojos de la sociedad estadounidense después de que muchísimos combatientes volvieran de la Segunda Guerra Mundial con los ojos llenos de historia, esa historia a la que su joven cultura era tan ajena. En la ciudad de la luz, y a lo largo de una semana que, en cierto modo, asemeja este romance a la intensidad súbita con la que Richard Linklater planteaba su espléndida trilogía cinematográfica —aquella protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy—: aunque quieran negarlo, y sus corazones no puedan aceptar la realidad, ésta dicta que, en lugar el día en que se planteaban las películas, la fecha de «caducidad» de la pasión entre Davis y Gréco no vaya a poder vivir más allá de los siete que el artista negro pasó en la capital francesa.

Dando vida hiperrealista y cargada de poesía, no sólo a sus dos protagonistas sino a toda una cohorte de secundarios de esos que, hace setenta años, sirvieron para escribir la Historia de un París en reconstrucción y, por ende, de un viejo mundo que se sentía renovado tras los horrores que dejó la estela de la contienda—por las páginas de ‘Miles en París’ pasan apellidos como Picasso, Sartre, Duras, Beckett, De Beauvoir, Camus o Giacometti—; Rubio, cuyo talento ya pudimos disfrutar también el pasado 2019 con ‘Max. Los años 20′ y un escritor que posee una sensibilidad especial para meterse en el alma de otros artistas, como ya demostrara en la soberbia ‘Monet. Nómada de la luz‘, consigue atrapar al lector entre una urdimbre maravillosa en la que las conversaciones de calado, esas que se plantean desde la intención de aproximarnos a ideas inaprensibles y conceptos elevados, se entretejen con un apasionado discurso preñado de una asombrosa vitalidad que nos habla del carpe diem y de asuntos más mundanos y físicos como el sexo o la extrema necesidad del ser humano de sentirse completo a través del otro.

Atrapado pues en una red tan apasionante, al afortunado que se asoma a ‘Miles en París’ no le queda más remedio que caer rendido ante el irrefrenable carisma y la energía que exudan unos personajes que, desde el pasado nos hablan, indefectiblemente, de lo universal e inmutable en nuestra especie: ya sea a través de los ojos de un Miles que descubre una realidad que le cautiva y que, probablemente, le cambiaría para siempre; ya a través de la mirada cargada de vida de Gréco, Rubio traza un fresco en el que las voces de ambos se sienten cercanas y evocadoras a la vez, y la manera en que el guionista dota de personalidad a ambos —maravilloso el recurso de hacer que el estadounidense plague su forma de expresarse de modismos y frases hechas de su idioma nativo— es, probablemente, el mayor logro de un álbum que no para de encontrar nuevas formas de dejarnos extasiados.

Y ahí, en ese proceso de anonadar al que pasa sus páginas, tiene mucho que ver Sagar. El dibujante, que ya en 2019 nos dejara anonadados con ‘Intisar en el exilio‘ —que también llegó muy lejos en su adhesión a lo mejor del año—, sigue disertando a placer con una narrativa vibrante y eléctrica que no parece conocer fatiga ni agotamiento: hay en las casi 70 páginas que dibuja el oscense una miriada de instantes en los que detenerse y dejar que la poesía visual que plantea el artífice de ‘El síndrome de Stendhal‘ nos arrebate por completo con su extrema expresividad y esa manera tan asombrosa de capturar emociones, sentimientos y, sobre todo, música. Sí, música, habéis leído bien. Sagar hace posible que, sin tener necesariamente que estar escuchando jazz de fondo —aunque es altamente recomendable confeccionarse la playlist que Rubio recoge en su extenso e imprescindible anexo—, al lector le lleguen las impresionantes notas que Davis arrancaba del metal, y uno no puede evitar pasar las páginas de este álbum sin sentirse atrapado por los ritmos y la energía de un sonido que, redefinido por el artista y traducido a lo visual, encuentra en estas planchas un homenaje tan espectacular como inolvidable. Fucking awesome, man, FUCKING AWESOME!!!.

Miles in París

  • Autores: Salva Rubio y Sagar
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 19,95 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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