‘El hombre garabateado’, dos genios para una lectura GENIAL

Como es probable que alguno ni nos conociera por aquél entonces, y que otros muchos hayáis olvidado que alguna vez dedicáramos tanta atención a él, sirvan estas primeras líneas para hacernos un poco de autopromoción y guiaros a los tres artículos en los que servidor cubrió —hasta aquél momento, claro— la totalidad de la obra de Frederik Peeters publicada en castellano. Una terna —que podéis encontrar aquí, aquí y aquí— en la que hace casi seis años volcaba toda mi atención en repasar la fascinante trayectoria de un artista que comenzó en lo más alto con su maravillosa ‘Píldoras azules’ y que, desde entonces, y salvo ese impersonal “traspiés” que fue ‘Koma’, sólo ha hecho subir posiciones hasta situarse por méritos propios como uno de mis autores europeos favoritos de todos los tiempos —ahí queda eso.

Si algo intentaba quedaba expuesto de forma más o menos diáfana en aquellos artículos, no era tanto mi fascinación por las formas narrativas del dibujante suizo —que también— sino su talante único, su personalidad inequívocamente singular y, por supuesto, tan ecléctica como la que podía observarse si uno transita desde la citada ‘Píldoras azules’ hacia terrenos como los planteados por esas dos obras maestras de la ciencia-ficción que son ‘Lupus’ o ‘Aama’, los recogidos en el thriller políciaco interruptus que fueron los dos volúmenes de ‘RG’, o cualquiera de los demás títulos que, siempre con ciertos tintes surrealistas y nada ajenos a una lisergia bien entendida —si es que tal cosa existe— han llegado a tocar palos tan inadvertidos como el western que le leíamos hace un par de años en ‘El olor de los muchachos voraces’.

Y si bien ya apuntábamos entonces que eran nuestros predilectos aquellos títulos que contaban con la autoría completa de Peeters —y lo siguen siendo, que conste— por cuanto, cada vez que trabaja con alguien a los guiones, el conjunto no concita la misma compacidad que cuando la responsabilidad recae sobre él de manera absoluta; no es esa una traba que vayamos a poder interponer hoy al hablar sobre ‘El hombre garabateado’, la última obra que le ha publicado Astiberri —la editorial que, a excepción de ‘Koma’, nos ha traído toda la obra del suizo—. Es más, en lo que a trabas se refiere, no vais a poder encontrar nada en las líneas que encontraréis a continuación. Dicho de otra manera: nos encontramos ante una lectura tan asombrosa, tan llena de matices, tan carente de fisuras y tan portentosa en la forma en que se maridan las labores de Lehman y Peeters, que afirmar de ella que es una de las mejores que nos hemos “echado a la cara” durante este 2018, es más que obligado.

Relato en forma de cuento que —y esto no me lo saco de la manga, es información que viene en la contraportada del volumen— bebe de leyendas ancestrales y ritos paganos europeos, ‘El hombre garabateado’ es ante todo una historia de misterio contada de manera que atrapa sin remisión durante sus compases iniciales y ya no te suelta, da igual los giros y las concesiones hacia la fantasía que haga, hasta su magnífica conclusión. Entre medio, y a lo largo de más de trescientas páginas, Lehman nos aproxima a la vida de tres generaciones de mujeres de la misma familia y al increíble secreto que las liga a un pequeño pueblo y a las fuerzas que en él se dan cita cada cierto número de años y que, no controladas, podrían ser fatales.

Dotando de muy diferentes voces a la dicharachera abuela, la desorientada hija y la fuerza de la naturaleza que es la nieta, el guionista se nos descubre como un perfecto tejedor que va cosiendo un tapiz con finos hilos de forma que en ningún momento quede una costura mal ejecutada o un hilván en una posición extraña: todo en ‘El hombre garabateado’ está tan en su sitio, todo discurre con tanta fluidez, tamaña naturalidad e imbuido en un sentido del misterio tan fascinante, que creedme cuando os digo que es este uno de esos volúmenes que no podréis dejar toda vez lo hayáis empezado —y no es una afirmación baladí, servidor se lo acabo de una sentada.

Pero, claro, todo resulta muy fácil cuando uno tiene al lado a un monstruo de la narrativa secuencial como Peeters. Sin querer reiterar argumentos que ya utilicé en todas sus variables posibles en la terna de entradas que os enlazaba al comienzo de este texto, voy a fijar mi atención momentánea en las diez páginas que discurren entre la 133 y la 141, aquellas que cierran el cuarto capítulo de la historia: sin diálogos, y basadas fundamentalmente en una concepción horizontal de la viñeta que, y supongo que no será casual, acerca las formas de Peeters a las de un montaje cinematográfico, el dibujante plasma el paso del tiempo mediante una progresión de imágenes que no puede ser calificada de otra manera que no sea hipnótica. Hay tanta maestría en ese puñado de páginas, tanta antes de ellas y tanta después, que si las cito es porque, en el momento de la lectura, dejaron una muy potente impresión y sirvieron como una suerte de serena antesala que no podía presagiar la brutal manera en que arranca el siguiente eslabón en la cadena que es ‘El hombre garabateado’.

Prescindiendo del color que parecía haberse convertido en compañero inseparable de su producción de un tiempo a esta parte y apoyando toda la fuerza y eficacia de sus páginas en tonalidades de gris, Peeters sube por mor de las planchas de esta maravillosa obra un nuevo peldaño en esa ascensión constante que le hemos observado desde sus comienzos. Ante tal despliegue de genio, uno se pregunta si el autor conocerá límites o si cada nueva aventura gráfica a la que se lance se saldará con en similares términos de superación. Sea como sea, tened muy claro que, uno, aquí estaremos para contarlo y, dos, que no será esta la última vez que hablemos de ‘El hombre garabateado’.

El hombre garabateado

  • Autores: Serge Lehman & Frederik Peeters
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 328 páginas
  • Precio: 24,70 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

2 Comentarios

  1. Hola, Sergio:
    Veo que has disfrutado de la lectura de este álbum y coincido al 100% contigo en lo que al dibujo se refiere: Peeters está enorme; pero en lo que a guion se refiere, aunque la historia prometía en sus inicios con un misterio a desentrañar, el elemento fantástico y leit motiv del álbum, me sacó totalmente de la lectura y ya nada más que veía defectos y despropósitos. Para mí ha sido una lectura muy decepcionante y creo que la peor colaboración de Peeters. Un abrazote.

    • Querido David…¿cómo decírtelo? Menos mal que hay diversidad de opiniones. Menudo coñazo sería este mundo nuestro si todos pensáramos igual 😉

      En cuanto a ‘El hombre garabateado’, a mi me convenció la propuesta de Lehmann desde el principio tanto por ella misma como, sobre todo, por la manera en que casa con la idiosincrasia de Peeters. Dicho de otra forma, me habría creído totalmente que esto hubiera sido un trabajo 100% del suizo.

      Abrazotes

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.