‘Cuerda de presas’, los años de la vergüenza

No ha sido la única este año. De hecho, con ella van ya cinco las veces en las que durante 2017 nos hemos detenido en la página sobre títulos que, de forma directa o indirecta, utilizan la Guerra Civil española como parte imprescindible de su narrativa. Primero, allá por mediados de marzo, Astiberri nos hacía llegar el maravilloso integral de ‘Dr.Uriel’, el cómic con el que Sento rendía homenaje a su suegro y a toda aquella generación de españoles que, de un “color” u otro, vieron sus vidas puestas arribas por el alzamiento rebelde de 1936. Dos días más tarde era el insigne Jaime Martín al que teníamos por éstas líneas con ‘Jamás tendré 20 años’, un volumen publicado por Norma a finales de 2016 pero que, por circunstancias, no habíamos podido leer hasta entonces y que una vez disfrutada se colocaba sin duda entre los mejores títulos publicados el pasado año. Trascendido el verano, era de nuevo Astiberri por partida doble la que, primero con Miguel Francisco y su espectacular ‘Espacios en blanco’ y, después con Ramón Pereira y Ramón Boldú y su ‘La voz que no cesa’, alzaba airada la voz contra todos aquellos que, por acción u omisión, pretenden que la memoria española entierre de una vez tantos los horrores de los tres años de contienda como los treinta y seis de posguerra y régimen que siguieron.

Y como no hay dos sin tres —o cuatro sin cinco—, es de nuevo la editorial bilbaína la que hoy acapara nuestro tiempo por mano de otra reedición, la de ‘Cuerda de presas’, el cómic que previamente publicaron en 2005 y que, guionizado por Jorge García y dibujado por Fidel Martínez, servía a los autores entonces, y sigue haciéndolo ahora, una década más tarde con igual o mayor intensidad, de altavoz a las voces que, quizás, más sufrieron calladas los desmanes de la guerra fratricida que escindió a España en dos: las de las mujeres de entonces. Ya fueran las esposas que veían partir a sus maridos e hijos hacia un frente del que jamás regresarían, ya aquellas que sí tendrían la fortuna de verlos volver pero el infortunio de pertenecer al bando equivocado, ya aquellas que, adelantadas a un tiempo que las relagaba a meros objetos, quisieron pelear por sus ideales y fueron reprendidas con una severidad y contundencias abominables…a todas esas voces y a muchas más es a quien ‘Cuerda de presas’ destina sus muy encomiables esfuerzos.

Arropada por un trazo de fuerte sesgo expresionista es como se nos presenta la mitad visual de dichos esfuerzos, esa que corresponde al sevillano Fidel Martínez y que, mediante un dibujo desagradable, oscuro y que en no pocas ocasiones recuerda a las pinturas negras de Goya, golpea una y otra vez nuestro temple, derrumbando prejuicios, arremetiendo contra la capacidad de enfrentarnos al horror y desmembrando nuestros argumentos más laicos para, una vez desprovistos de todo, dejar vía libre a los relatos enhebrados por su compañero y guionista para que hagan la parte correspondiente de su trabajo. Y este no es otro que hollar en nuestra moral y hacer que miremos de frente a la que siempre será la mayor vergüenza que acarreará nuestra historia, más grande quizás que las tropelías que se cometieron en pos de expandir unos kilómetros más allá aquel imponente imperio en el que no se ponía el sol o las que se llevaron a cabo en nombre de la Santa Inquisición. En esta honesta y directa llamada al sentido de la moralidad del lector, ‘Cuerda de presas’ nos atenaza el corazón, nos lo aprieta con fuerza y lo exprime sin compasión, y seres sin ningún tipo de sentimiento hemos de ser para que la congoja no nos invada ante la terrible dureza de lo que aquí se nos narra. Ya lo dice Felipe Hernández Cava en su contundente prólogo —y no seré yo el que le lleve la contraria a tan emérito autor— ‘Cuerda de presas’ es “un libro portentoso, de lo mejor que ha dado jamás la historieta española”. Amén señor Cava, AMÉN.

Cuerda de presas

  • Autores: Jorge García & Fidel Martínez
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 14,25 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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