‘Batman. Caballero Blanco’, Murphy, grande entre los grandes

2018 fue un año excelente para ser aficionado a las aventuras de Batman. Y, para muestra, los cuatro botones que incluimos, al cierre de dicho periodo de doce meses, en nuestra selección de lo mejor que el cómic yanqui nos habría ofrecido. Una selección que se hacía eco del superlativo trabajo que James Tynion IV estaba llevando a cabo al frente de ‘Detective Comics’; que incluía la espectacularidad de Lee Bermejo a los lápices de ‘Batman: Condenado’; que no se olvidaba de los tres prestigios que hasta ahora hemos podido leer del ‘Batman. Creature of the Night’ con los que Kurt Busiek y John Paul Leon están en camino de reinventar el mito del hombre murciélago; y que, obviamente, no se atrevía a hacerle ascos al ‘Batman. White Knight’ con el que Sean Murphy nos dejaba epatados.

Hubo un tiempo en que los «Elseworlds» eran moneda de cambio habitual en el universo DC. Raro era el mes en que la editorial, echando mano de un equipo creativo más o menos atractivo, no ofrecía a sus lectores alguna alocada versión de alguno de los personajes de su panteón al que se extraía de su contexto y se situaba en uno completamente diferente, ya fuera a Batman en el Londres de Jack el Destripador, a Superman en medio de las leyendas artúricas o como héroe de la Rusia comunista o a la Liga de la Justicia no contando con el último hijo de Kripton por culpa de un fortuito clavo. Compuesta la propuesta editorial por considerables decenas de títulos, es de recibo reconocer que muchas de las mejores historias que han protagonizado los héroes de DC quedaban enmarcadas en estos ‘Otros mundos’ sin los que relatos como ‘Kingdom Come’, ‘Liga de la Justicia América: El clavo’, ‘Superman: Hijo rojo’, ‘Superman: Identidad secreta’, ‘La edad de oro’, ‘Batman. Luz de gas’ y muchos otros más, nunca habrían visto la luz.

Y aunque el emblemático sello despareció hace bastante tiempo, no queda más remedio que encontrar su huella en este ‘Caballero blanco’ que, a lo largo de ocho prodigiosas entregas, nos ofrecía Murphy. Y si es así, si alargada es la sombra que proyecta la personalidad de los «Otros mundos» sobre el trabajo del artista, es porque, aunque están introducidos con tremenda sutileza, son muchos los detalles que apartan tanto al Batman que aquí encontramos como al resto de su elenco de compañeros de fatigas habitual del de la continuidad que el personaje arrastra a su ya octogenaria edad. Como quiera que desvelar cuáles son esas disparidades para con lo que conocemos del protector de Gotham podría incurrir en serios destripes, dejaré que seáis vosotros, queridos lectores los que las descubráis cuando os acerquéis a este volumen. Porque, huelga decirlo: quizá no lo sepáis, pero QUERÉIS LEER ‘Caballero blanco’.

La misma página en color y en el blanco y negro de esta edición de ECC. ¿Cuál preferís?

La premisa de la que parte Murphy, que desarrollada a placer a lo largo de la historia, da para construir un mundo tan ajeno al del «normal» discurrir del Universo DC como perfectamente imbricado en la idiosincrasia del personaje; tanto, que el creador de ‘Punk Rock Jesus’ consigue dar con resortes básicos de Bruce Wayne y su alter ego que, complementarios a los muchos que los incontables nombres que han pasado por él con anterioridad, nos aportan todo un rosario de nuevas apreciaciones sobre el oscuro héroe, su relación con Alfred, los miembros de la «bat-familia» y, sobre todo, con ese Joker que, transformado en Jack Napier, es catalizador constante y sorprendente de la práctica totalidad del entramado.

Un entramado en el que, en boca de diversos personajes, se ahonda en la anormal relación que Joker y Batman han mantenido a lo largo de su historia, desdibujando Murphy la frontera entre el bien y el mal de los impulsos de uno y otro desde el momento que los va justificando en modos que nunca habíamos leído con anterioridad, no al menos en la lectura llevada a las últimas consecuencias que aquí hace el autor. Completada dicha visión con la parte menos introspectiva y más adrenalínica de una miniserie que en dichos términos tiene muchísimo que ofrecer, es el dibujo del estadounidense motivo primero y último para calificar de sobresaliente a ‘Caballero blanco’, un cómic que —y hacía el comentario el otro día cuando tratábamos sobre la edición en blanco y negro que Planeta ha publicado del ‘Peter Pan’ de Regis Loiseles de los pocos que, sustraído su color, sigue funcionando a pleno pulmón.

No debería extrañarnos por cuanto la citada ‘Punk Rock Jesus’, su segunda obra como autor completo —la primera fue una llamada ‘Off Road’ que publicó Dibbuks en castellano allá por 2006—, prescindía por completo del color y dejaba ver, en toda su potencia, la suma expresividad del trazo —y las tintas— del dibujante. Bien es cierto que si, como servidor, habíais leído los números originales en color, os podrá chocar un poco la ausencia del mismo; pero aún habiéndolo hecho, el enfrentaros a las planchas antes de recibir el superlativo tratamiento cromático que de ellas hacía Matt Hollingsworth permite apreciar sin distracciones, no ya la capacidad del artista para definir con «cuatro líneas mal contadas», sino la suma eficacia de su narrativa, sobre todo cuando hay acción de por medio. Que sí, que el color no es barrera para poder aprehenderse de esas virtudes, pero en su desnudez, las páginas de esta superlativa edición de ECC —tercera del sello Black Label— demuestran sin ambages que Sean Murphy es un grande entre los grandes, uno de los mejores dibujantes con que hoy cuenta el panorama yanqui.

Contando estamos ya los días para poder hincarle el diente a ‘Curse of the White Knight’, la secuela de ‘Caballero blanco’ que nos llegará a mediados de julio en forma, de nuevo, de miniserie de ocho números. Contando…

Batman. Caballero Blanco

  • Autores: Sean Murphy
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 232 páginas
  • Precio: 26,60 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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