‘¡Viva la anarquía!’, arriesgada apuesta a caballo ganador

Bruno Loth no parece dispuesto a abandonar, ni nuestro país, ni el fértil período histórico en el que, hasta ahora, ha alojado las tres obras —incluyendo a esta última que hoy os traemos— que nos ha hecho llegar a través de Ponent Mon: y es que, convulso como el sólo, el primer tercio largo del siglo XX en España daría, si así se quisiera, para llenar páginas y páginas de viñetas con relatos que, como el caso del artista italiano, ficcionan lo mínimo sobre una base realista como pocas. Más antes de comenzar a ahondar sobre el tejido de lo que Loth plantea en ‘¡Viva la anarquía!‘, es de obligada mención el fantástico y completo prefacio que, ad hoc, compone Carlos Taibo. Un artículo que viene a unirse a esa ya espléndida costumbre de Ponent Mon de contar con expertos en la materia del álbum de turno y que complementa a las mil maravillas lo que después nos vamos a encontrar en formato viñetas.

Llegados pues a éstas, es bien evidente que de la terna que hemos podido leerle a Bruno Loth —compuesta, por si alguien necesita refrescar la memoria, por la reconstrucción de ‘Guernica‘ y, hace pocas semanas, por ‘Dolores‘— este ‘¡Viva la anarquía!’ es, sin lugar a dudas, el álbum más arriesgado por parte del artista, girando como lo hace en torno a una conversación entre Néstor Majnó y Buenaventura Durruti, dos anarquistas, ucraniano y español para más señas, que coincideron en Vincennes el 15 de julio de 1927, instante que Loth aprovecha para, no sólo acercarnos a lo que en aquella histórica conversación tuvo lugar, sino a lo que las vidas de ambos habían sido hasta aquél afortunado choque de intelectos. Dado lo obscuro de la premisa que envuelve al álbum, sorprende sobremanera que el artista francés se las apañe como lo hace para construir un esquema que se lee con interés creciente y que encuentra, en los nutridos flashbacks que ilustran la vida de los dos personajes, grandes bazas para tornar en una lectura apasionante.

Advirtiéndoos ya que esta es la primera mitad del todo —algo que servidor ignoraba y que, llegado al final del álbum, se encontró de manera abrupta para su desesperación—, y que en lo que se refiere a dibujo Loth continua en la línea de lo que ya le hemos visto, con su trazo suelto y con una labor encomiable de documentación en la que sustentar la veracidad que exudan sus planchas, hay todavía algo más que aplaudir de ‘¡Viva la anarquía’!, su tremenda componenda de actualidad y lo mucho que el lector que se aproxime a ella —entendiendo que, para hacerlo, ha de atesorar cierta formación, no es este ni de lejos un tebeo que recomendaría a alguien joven— va a hallar en cuanto a potencial para la reflexión. Todo ello configura, a mi parecer, un título soberbio que incide, una vez más, en el magnífico trabajo que desde Ponent Mon se hace por el mundo del noveno arte.

¡Viva la anarquía!

  • Autores: Bruno y Corentin Loth
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 88 páginas
  • Precio: 23 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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