‘Los druidas. El misterio de los Ogams’, ecos de Eco

Los druidas

Poco a poco, mes a mes, y gracias a una persistencia que, a título completamente personal, la ha colocado entre las mejores editoriales españolas por lo muy cuidado de sus ediciones y por la pericia que Carles Miralles y sus chicos demuestran en la elección de los títulos que publican, Yermo se ha convertido en un referente inexcusable a la hora de hablar de lo mejor que podemos leer hoy por hoy en cuanto a tebeo francobelga se refiere por nuestras tierras. Muchos son los ejemplos que refrendando dicha afirmación hemos ido repasando desde aquellos primeros que compusieron la alineación inicial con la que la casa comenzó su andadura a finales de 2013; ejemplos a los que en Diciembre venía a añadirse este primer integral de ‘Los Druidas’, una serie que viene firmada por dos autores por los que Yermo ya había apostado previamente.

De una parte tenemos a Jean-Luc Istin, guionista del que pudimos leer la irregular ‘World War Wolves’ —aunque dicha irregularidad recayera en buena medida en la labor del dibujante— y el fantástico y asombroso primer volumen de ‘Las crónicas de Excalibur’, del que estamos deseando ver cuanto antes mejor la continuación. De la otra a Jacques Lamontagne, un artista gráfico cuyo soberbio talento pudimos contemplar a mediados de 2015 en el primer volumen de ‘Aspic, detectives de lo misterioso’. La conjunción de ambos nombres en el título que hoy nos ocupa es, como poco, sobresaliente.

Una calificación que pasa primero por quedarse extasiado ante el talento que despliega Lamontagne en unas páginas que superan con holgura lo que ya le habíamos visto al dibujante en la citada ‘Aspic’: menos dado a la caricatura que lo que le veíamos en dicho álbum, aunque sin perder ni un ápice de su personalidad, el portentoso trazo del artista francés nos traslada de forma inequívoca al lejano siglo V, capturando en sus planchas toda la magia y el misterio del mundo celta. Además, como ya pasara en ‘Aspic’, si los escenarios en los que se mueve la acción son de auténtico asombro —y ningún ejemplo hay mejor que la forma en la que se plasma la legendaria isla de Ys, esa que era también centro alrededor del que orbitaban los dos álbumes publicados por Astiberri— aún más asombroso resulta la pasmosa facilidad con la que los personajes ideados por Istin cobran vida, expresividad suma y un aspecto muy cercano si del que estamos hablando es del druida Gwenc’hlan, cuyo rostro está directamente sacado del de Sean Connery.

Los Druidas interior

De hecho, su aparición es la que sirve para terminar de confirmar una sospecha que revolotea inquieta desde casi el comienzo de la lectura, la de que algo hay de familiar en cómo discurre el arranque de la trama hilvanada por Istin. Una familiridad a la que, como digo, el dibujo de Lamontagne termina de poner nombre cuando a quién tenemos de protagonista no es ni más ni menos que al actor que Jean-Jacques Annaud elegía como Guillermo de Baskerville para su fabulosa adaptación de ‘El nombre de la rosa’, la superlativa novela de Umberto Eco: el asesinato de un monje, el que un alto cargo eclesiástico pida ayuda a un miembro de la congregación poco ortodoxo —vale, aquí no es un miembro de la misma orden sino de otra que parece condenada a desaparecer bajo el peso de la cruz de Cristo—, el que dicho miembro cuente con un aprendiz metomentodo…todo apunta de forma evidente a los pilares iniciales con los que el escritor italiano montaba su fascinante relato medieval.

Afortunadamente, Istin no se conforma con seguir los pasos marcados por la pluma de Eco, y la inclusión de los elementos fantásticos propios del mundo de los druidas, comienza a apartar la lectura de forma lenta pero decisiva de la alargada sombra de ‘El nombre de la rosa’ hasta tal punto que en el segundo de los tres álbumes incluídos aquí sea ya casi imposible rastrear su influencia. En su lugar, el guionista va desarrollando un misterio —el de la investigación de quiénes están detrás de los asesinatos— al tiempo que se permite criticar de forma nada velada a la forma en la que la Iglesia Católica ha ido borrando a lo largo de los tiempos todo aquello que se interponía en su «divina» misión. Uniendo a todo ello la imponente presencia de la citada ciudad de Ys y todo lo que en ella acaece y, por supuesto, el halo de veracidad que rodea al conjunto gracias a la intervención de Thierry Jigourel —experto en el mundo celta— la lectura de ‘Los Druidas’ se alza, ya lo apuntaba al comienzo, como una sobresaliente lectura cuyo espectacular cliffhanger nos deja con el corazón en un puño. Esperemos que no haya que aguardar mucho para poder dar cuenta de los cinco álbumes que aún nos quedan por delante.

Los druidas. El misterio de los Ogams

  • Autores: Jean-Luc Istin, Thierry Jigourel & Jacques Lamontagne
  • Editorial: Yermo
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 14 páginas
  • Precio: 32,30 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.