‘El cineasta’, amor por el séptimo, pasión por el noveno

Con dos antecedentes del calado de ‘Papel estrujado‘ y ‘El mundo a tus pies‘, si algo tiene completamente garantizado Nadar por nuestra parte es una total y completa atención cuando un título suyo aparece por las estanterías de las librerías especializadas. No en vano, cuando hablamos del primero de ellos, hace ya casi siete años, el titular que le dedicamos al voluminoso tomo publicado por Astiberri fue «El mejor tebeo español del año», una sentencia que no dejaba duda posible ante lo que Pep Domingo planteaba a lo largo de 400 páginas preñadas de un virtuosismo maravilloso. Por si tamaño logro fuera poco, dos años más tarde llegaba aquella historia centrada en la crisis que sacudió los cimientos de la sociedad capitalista y, de nuevo, el artista castellonense lograba distinguirse como una de los mejores en un 2015 en el que el tebeo español rayó a una altura considerable.

Dando otro salto, esta vez de tres años, el último trabajo de Nadar, que dejaba la responsabilidad de los guiones a Philippe Thirault, nos dejaba algo fríos, no en lo que competía a la labor del artista español —que, de nuevo, era extraordinaria— sino a una historia a la que le faltaba foco y la garra que habíamos encontrado en los dos proyectos previamente citados. Una sombra ésta, la de que Nadar se movía mejor bajo la autoría plena que en la compartida, que sobrevolaba inquieta por encima de mi ánimo previo a la apertura de ‘El cineasta‘, un rendido homenaje de Julien Frey al séptimo arte en general, y a la oscura figura del director y productor francés Édouard Luntz en particular. Pero dicha inquietud se evapora rauda y veloz cuando, después de haber dado cuenta de muy pocas páginas —¿diez? quizá menos— queda muy claro que la voz de Frey casa a la perfección con la traslación que de ella hace en viñetas nuestro dibujante, alzándose juntos en perfecta sincronía en un volumen que se lee con interés creciente y que, toda vez se empieza, resulta tremendamente complicado de abandonar…aunque sea por unos instantes.

La espiral en la que Frey atrapa al lector con un relato que es a la par biográfico y autobiográfico nos lleva, de una parte, a la compleja labor de investigación a la que se sometió el escritor para rastrear la copia supuestamente perdida de una película maldita, ‘Le Grabuge’, un filme producido por esa leyenda que fue Darryl F.Zanuck y que, relegado al ostracismo por la personalidad del estadounidense, se convierte en una obsesión que, plasmada en las páginas de este volumen, comparte protagonismo con la recreación de algunos de los hechos que rodearon a un rodaje y post-producción en los que el caos y un completo derroche monetario fueron las tónicas reinantes.

A caballo pues entre «presente» y pasado, Frey garantiza desde muy pronto que la dividida atención del lector hacia uno y otro frente no decaiga en ningún momento. Claro está que, de hacerlo, de haber decaído, ahí estaría Nadar para recuperarla de forma inmediata con su honestidad a la hora de plantear la manera en la que toman forma sus planchas: abandonando el color que le había acompañado en ‘El mundo a sus pies’ y ‘Salud’, el artista navega como pez en el agua por la claridad del blanco y negro, y resulta absolutamente fascinante asistir al despliegue de virtuosismo narrativo que derrocha sin que, para ello, tenga que recurrir a grandes gestos o complejas articulaciones. De hecho, es la sencillez con la que se trabaja toda la urdimbre visual la que mejor funciona para desarmar al lector y dejarlo a merced de toda la carga de fondo que acarrea. Porque —y aquí lo dejamos, como si esto fuera uno de esos finales tan típicos de la Nouvelle Vague— que no os quepa duda, la acarrea, y de qué manera.

El cineasta

  • Autores: Julien Frey y Nadar
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 184 páginas
  • Precio: 18,05 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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