‘Yo, vampiro. Integral’, desconocida excepción

Si sois habituales de esta vuestra página, no os sorprenderá leer que, a título personal, las Nuevas 52 de DC me parecen, en términos generales, uno de los instantes más inservibles de la historia de la editorial. Como idea y siempre sobre el papel, reiniciar todo el Universo DC tras el ‘Flashpoint‘ para atraer, dichosa cantinela de siempre, a lectores nuevos que no tuvieran que hacer frente a la continuidad de décadas, podría haber funcionado. Pero la realidad del mes a mes durante aquel lustro que transcurrió entre 2012 y 2017 fue muy diferente y, salvo excepciones que ya hemos citado en más de una ocasión —y que incluyen al ‘Aquaman‘ y ‘Justice League‘ de Geoff Johns, Ivan Reis y Jim Lee, al ‘Batman‘ de Snyder y Capullo o a la ‘Wonder Woman‘ de Azzarello y Chiang— la producción de la compañía no pasó por su mejor momento creativo, siendo el resto de las muchas cabeceras que llegó a poner en circulación de un talante entre lo discreto y lo olvidable.

Pero claro, dicha impresión tiene una nota al margen que casi nunca hemos contado: que nace de la generalización a la que este redactor llegó tras más o menos un año de haber estado leyendo TODAS las series regulares de DC y haber abandonado la inmensa mayoría de ellas. Una generalización que, huelga decir, se dejó por el camino algunas de las propuestas que, como ‘Yo, Vampiro‘, no formaron parte de la alineación inicial de las Nuevas 52 y que, gracias a la labor de ECC de ir recuperando éstas poco a poco en integrales, se ha ido matizando para dejar fuera a entretenimientos de primer orden como ‘Justice League Dark‘ o ‘Animal Man‘ y a muy interesantes proyectos como este que firman, en su gran mayoría, Joshua Hale Fialkov y Andrea Sorrentino.

Arrancando in media res, para que pongamos los cinco sentidos en la lectura, ‘Yo, Vampiro’ es una rareza de narices en el panorama de la editorial, Nuevas 52 por medio o no. Con la muy discreta participación de Batman, algunos miembros de Stormwatch o gente como John Constantine o Zatanna —y el resto de la Justice League Dark—, como única muestra de formar parte del mismo universo que cualquiera de los archiconocidos héroes de su panteón, DC supo encontrar en Fialkov la voz que le hacía falta a un proyecto que, insisto, navegando por las tangentes de la «normalidad» de la editorial, huele mucho a Vertigo y poco, muy poco, a DC. Tanto es así, que las apariciones de algunos de los citados héroes se sienten como impostadas en un conjunto al que no le hubiera hecho falta alguna ni el hombre murciélago, ni Apollo o Midnighter, pudiéndoselas apañar perfectamente con la sola presencia de ese sesgo más «oscuro» que aportan el resto de incorporaciones a una historia que es fantástica en sus dos primeros tercios pero no tanto en su resolución.

Presentándonos a dos vampiros situados a ambos lados del espectro —el uno una suerte de Blade, la otra, la reina de sangre— que fueron amantes y al comenzar son jurados enemigos; Fialkov va trazando un argumento que gusta de recolocar constantemente las piezas, pasándolas de la luz a la oscuridad, de la oscuridad a la luz pero siempre —al menos en esos dos primeros tercios— con un sólido fundamento. No ocurre así cuando, trascendido el acto intermedio, la recolocación de los peones de esta partida se torna en reiterativa y mucho menos interesante, algo que coincide con la desaparición de Andrea Sorrentino de los lápices para dar paso a un Fernando Blanco que cumple pero no llega en ningún momento a rayar la grandeza de un artista que utiliza estas páginas como gabinete de ensayo para lo que terminará ofreciendo en ese portento constante que ha sido, a nivel visual —y de guión también cuidado— la magistral ‘Gideon Falls’.

Con todo, ‘Yo, Vampiro’ deja unas muy buenas sensaciones generales que se inclinan a pasar por alto los instantes de menor calado de la narración y retienen ideas como la sociedad Van Helsing, todo lo que acaece en tierras desérticas o ese Caín que de manera tan convincente se reinventa el guionista para rubricar una colección de esas que bien vale la pena tener en la tebeoteca.

Yo, vampiro. Integral

  • Autores: Joshua Hale Fialkov, Andrea Sorrentino et al.
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 480 páginas
  • Precio: 40,50 euros

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