‘Las chicas del Pillar’, sólo grandeza se divisa por estas costas

¡Vaya sorpresón el que nos han dado los chicos de Nuevo Nueve!

Aunque no hablamos de ella en su momento porque fue una lectura descubierta muy a posteriori, ‘El puerto prohibido‘, si la memoria no me falla, primer proyecto del matrimonio Radice-Turconi que se publicó en nuestro país, asentó de manera categórica las enormes y contundentes impresiones que los italianos habían dejado con la MARAVILLOSANo te canses de caminar‘, dejando claro que el talento que gastaban a la hora de construir historias con las que implicarse en lo emocional hasta límites insospechados —por mucho que se revistieran de tintes de melodrama…o hasta tragedia— era del mismo calibre que aquél que han ido invirtiendo en su trayectoria orientada a los más jóvenes de la casa con títulos como ‘Lila Trotamundos‘, ‘Orlando‘ o ‘Tosca de los Bosques’.

Pero, volviendo a la exclamación con la que arrancábamos el texto, el denominador común de todas ellas, al menos de nuestras fronteras para adentro, era que aparecían bajo el emblema de Dib-buks. De ahí la sorpresa cuando esta «continuación-que-no-lo-es» de ‘El puerto prohibido» no haya ido a parar a la editorial que fundara Ricardo Esteban sino al proyecto que ahora mismo le quita el sueño al inquieto editor. Una Nuevo Nueve que, y ya lo hemos dicho en incontables ocasiones desde que arrancó, se arropa con insistencia en la personalidad ecléctica de Esteban y que, si tuviéramos que atender a disquisiciones en las que ahora mismo prefiero no incidir —las dejaré para otro momento si es que hay en ellas algo de veracidad— , da un paso considerable con este primer volumen de ‘Las chicas del Pillar‘.

Dejando reflexiones al margen para otro momento y centrando nuestra atención en lo nuevo de Radice y Turconi, sólo puedo decir que ‘Las chicas del Pillar’ conquista de manera súbita con sus primeras páginas y suscita un interés por sus personajes que empieza en lo moderado y termina en lo exacerbado: retomando el matrimonio la ambientación y, de manera tangencial, alguno de los personajes que introdujeran en ‘El puerto prohibido’, el interés de este primer volumen de la serie —y esperemos que sean muchos los que queden por venir— se traslada, de la familia de hermanas de su predecesora, a las féminas que habitan en el Pillar, un prostíbulo de Plymouth al que llega un nativo maorí que será uno de los dos focos en torno al cual los autores hagan girar un entramado que tiene en el interés romántico de una de las jóvenes del burdel el otro centro de atención.

Desarrolladas ambas tramas, que confluyen y se separan en un constante ir y venir de envites por parte de una Radice que aprovecha la historia para arremeter contra la xenofobia o reflexionar sobre la libertad de la mujer en una época histórica en la que aquélla estaba tremendamente limitada. El dibujo de Turconi, tan expresivo y dinámico como siempre, sigue manteniendo esa espléndida dualidad entre desenfadado y revestido de cierta gravedad que ya le hemos observado con anterioridad, y no nos imaginamos ningún estilo más adecuado para dar empaque a este primer escalón en lo que se antoja como el proyecto más ambicioso y apasionante de un matrimonio que, a día de hoy, se sitúa entre mis autores favoritos europeos.

Las chicas del Pillar

  • Autores: Teresa Radice y Stefano Turconi
  • Editorial: Nuevo Nueve
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 124 páginas
  • Precio: 22 euros

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