‘La décimotercera planta’, horror electrónico

Pocas, muy pocas, son las ocasiones que tenemos por estos lares de poder hablar, como siempre mereció, y siempre merecerá, de José Ortiz actualización: según parece, esto cambiará el próximo 2023 gracias a ECC…aquí estaremos para seguir informando. Artista inconmensurable donde los haya, el artífice de ‘Hombre‘ o de ‘Las mil caras de Jack el Destripador‘ sigue teniendo una buena parte de su vasta producción fuera de nuestras fronteras sin publicar, y es debido a ello que apuestas como la que Dolmen hace por recuperar lo que el murciano dibujó para la revista británica Eagle —enmarcada en esa reciente línea Albión que está dando tantas satisfacciones a los que siempre han reclamado para España la publicación de tebeos ingleses— son instante de celebración y algarabía porque, por mucho que lo que aquí encontremos no esté a la altura de lo mejor del dibujante, una página de Ortiz siempre raya a considerable altura, muy por encima de lo que cabría entender por un «tebeo medio».

Puesta su habilidad narrativa en manos de unos guiones escritos alimón por John Wagner y Alan Grant, dos verdaderos pesos pesados del cómic británico y, por supuesto, si hablamos del segundo, de muchas de las mejores historias que Batman conoció durante finales de los ochenta y principios de los noventa; la versión más oscura, agitada y compulsiva del trazo de Ortiz sirve para presentarnos dos volúmenes cuyas páginas, en las que resulta bastante fácil reconocer la brevedad con la que se caracterizaban las historias publicadas en la citada revista, nos acercan a una idea que bien daría para algún que otro episodio de la mítica ‘Twilight Zone’ de Rod Serling: una inteligencia artificial que, primero en una torre de oficinas y después en unos grandes almacenes, se dedica a aterrorizar a sus creadores humanos mediante complejas ilusiones ópticas, convirtiéndose en un auténtico peligro —y hasta en un implacable asesino— para cualquiera que se cruce en su camino.

Agrupadas sus páginas en pequeñas historias inmersas en una suerte de continuidad —que en el segundo volumen, por ejemplo, siguen a la voluntad de Max, la inteligencia artificial, de convertirse en agente del MI5—, lo mejor de ‘La décimotercera planta‘, al margen del socarrón y negro humor de clara personalidad inglesa, es, por supuesto, el trabajo de Ortiz: aún teniendo que asumir una cadencia de dibujo que, suponemos, sería bastante más exigente que la que le permitían sus trabajos más reconocidos, lo que aquí vemos es Ortiz 100%, y el estilo del español, perfectamente identificable en cada trazo y viñeta, eleva la calidad del producto final hasta cotas que hubieran sido impensables en manos de otro artista. Sí, no estamos hablando de una lectura imprescindible o de una obra que tenga que figurar sí o sí en nuestras tebeotecas, pero está claro que, si os pasa como a servidor, no podréis dejar pasar la opción de completar ese rincón Ortiz de vuestras estanterías con estos dos volúmenes tan simpáticos.

La décimotercera planta

  • Autores: John Wagner, Alan Grant y José Ortiz
  • Editorial: Dolmen Editorial
  • Encuadernación: 2 vols. cartoné
  • Páginas: 180/160 páginas
  • Precio: 24,90 euros c/u

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