‘Giganta’, cuando la variedad juega en contra

La trayectoria de Núria Tamarit, al menos la que cabría trazar tirando de hemeroteca de Fancueva, es, como poco, encomiable: la conocimos, en 2016, con ‘Duerme pueblo‘, un tebeo que firmaba junto a Xulia Vicente y que, en la reseña correspondiente, calificábamos de «tremendamente entretenida y divertida, bien narrada y mejor dibujada que se pasa en un suspiro». Aquel mismo año, tan sólo cinco meses más tarde, Tamarit se unía a un viejo amigo personal, Angux, para poner en imágenes el guión de ‘Avery’s Blues‘, una obra que calificamos de «sorprendente caleidoscopio» y que, desafortunadamente, no ha encontrado continuidad en la producción de su creador. Habría que esperar tres años para que Tamarit nos volviera a sorprender con el tremendo salto evolutivo que dio en ‘Dos monedas‘, un título con el que se tornaba en autora completa y dejaba claro que era un valor muy a tener en cuenta, logrando meterse con autoridad en la selección que hicimos al final del año de lo Mejor del panorama español.

Y, ahora, al menos en lo que respecta a su trabajo —ya hablaremos más abajo de lo correspondiente a JC Deveney…aunque algo podéis ir intuyendo por el titular—, encontramos un salto espectacular que sitúa esta ‘Giganta’ en condiciones de afirmar que estamos ante la mejor obra de Tamarit. Considerando lo que le hemos visto desde que arrancó su trayectoria, bien cabría pensar que afirmar tal cosa quedará sí o sí en entredicho cuando nos tengamos que volver a ver en la tesitura de asomarnos a unas páginas que, en este caso, se arropan de tantas y tantas virtudes que dar cuenta exacta de todas y cada una de ellas sería labor harto extensa. Pero como no está en nuestro ánimo dejar una valoración en indicar una personalidad superlativa y pasar a otras cosas, diremos, porque es necesario decirlo, que lo que la artista ofrece es un despliegue maravilloso de claridad narrativa; de un dibujo que, desde la simplicidad de su trazo raya a una altura que ya quisieran artistas con más empaque visual; de un uso del color que hace de la sutileza, el buen gusto y la elegancia virtudes supinas y de una imaginación visual que, de nuevo, desde lo mínimo, instila sensaciones y evoca imágenes que dejan un hondo calado en el lector.

Ante la maravilla constante que son las 200 páginas de ‘Giganta’, nos sabe mal tener que valorar en términos algo contrapuestos lo que al guión compete, pero lo cierto es que, partiendo de que JC Deveney enarbola de manera encomiable mensajes de libertad, feminismo y empoderamiento, el hecho de extender el relato a tanta extensión y someter a su enorme protagonista a un viaje que ríase usted del Ulises de Homero —o el de Joyce, ya que estamos— termina jugando en contra de poder juzgar el conjunto bajo un mismo semblante de homogeneidad cuando, en el recorrido que hacen los muchos capítulos que lo conforman, hay saltos que, aún estableciendo puentes hacia atrás y hacia delante con el resto de la historia, se sienten como impostados y ajenos a lo que realmente funciona en la reflexión. Dicho de otra manera, llegado el momento hay refuerzos sobre el mensaje base que saltan a la vista como innecesarios y que, de haberse dejado fuera, habrían hecho funcionar con mejor ritmo y más efectividad a este cuento que despierta muchas simpatías cuando, en combinación con lo que Tamarit logra, tendría que haber levantado numerosas pasiones.

Giganta

  • Autores: JC Deveney y Núria Tamarit
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 32 euros

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