‘Una magia más oscura’, bienvenidos a los cuatro Londres

Más de veinte años escribiendo en diferentes medios acerca de cine, música de cine, cómics, juegos de mesa…y esta es la primera vez que voy a enfrentarme a la valoración de una novela. Sinceramente, no tengo muy claro si lo que seguirá a estas líneas entroncará con lo que podría considerarse una crítica literaria o si, por el contrario, el engendro resultante será una aberración de aquí te espero. Sea como sea, no me juzguéis con demasiada dureza.

Vivimos en un instante de nuestra historia en el que todo producto de entretenimiento impreso tiene sus miras y anhelos puestas en poder contar en algún momento con la oportunidad de ser trasladado a la gran pantalla. Esto, que es aplicable a cualquier género que se os ocurra, es especialmente significativo en el mundo de la fantasía gracias a cuatro «sagas» que, en el cine o la pequeña pantalla, han cambiado por completo el paradigma de lo que podemos encontrarnos en el mundo audiovisual; un cambio que comenzó hace casi veinte años con el estreno de las versiones cinematográficas de ‘El señor de los anillos’ y del universo de ‘Harry Potter’ y que, este mismo 2019 ha conocido dos hitos irrepetibles, el punto y a parte que ‘Vengadores: Endgame’ ha puesto al UMC y el broche de oro con el que la octava temporada de ‘Juego de tronos’ ha cerrado la adaptación de HBO de la obra de George R. Martin.

En las casi dos décadas que se abren en medio de estos «sujeta libros», ha habido lugar para todo tipo de historias que han intentado, con mayor o menor suerte, hacerse un hueco en la memoria colectiva, buscando la identificación con un vasto paréntesis de edades y sometiendo a la industria de los que las imaginan a una desesperada carrera en pos de los pingües royalties que se generan si tu producto es el afortunado acreedor de la particular apuesta de una productora X que ha querido ver en tu relato el potencial suficiente para atraer a las hambrientas masas de espectadores a los cines de medio mundo. Y, claro está, esto ha tenido un evidente efecto rebote: el que haya mucho cuenta cuentos que, viendo como está el panorama, haya optado por conducir sus ideas bajo ciertas señas propias del séptimo arte, apostando por la concreción de las mismas en una serie de novelas —tres como es el caso que hoy nos ocupa— que mover por los estudios de Hollywood.

Se le podría tachar de una práctica poco legítima y hasta oportunista, pero no estaríamos siendo justos. De hecho, a la luz de lo que cabe leer en ‘Una magia más oscura’, cabría afirmar que si algo consigue ese anhelo por dar el salto de la página impresa al fotograma es dotar de una agilidad espléndida a un relato que, tomándose su tiempo para desplegar el fantástico mundo que recrea V.E. Schwab para los lectores, es lo suficientemente conciso como para imaginar estas 400 páginas que conforman el primero de los tres libros de la trilogía ‘Sombras de magia’ convertidas en un largometraje de dos horas de duración que nos llevara de la mano a los cuatro Londres a conocer a Kell, Rhys, Lila, Holland y, más aún, a esa magia viva que sirve de telón de fondo a las aventuras de todos ellos.

¿Cuatro Londres? Sí. ‘Una magia más oscura’ juega con la existencia de cuatro mundos paralelos cuya única característica común es que en todos ellos existe un Londres. Está el Londres Rojo, preñado de la forma más benévola y bella de magia y del que procede Kell, un antari, uno de los dos últimos seres con la capacidad para cruzar los portales que llevan a los otros Londres. Está el Londres Gris, aparentemente el que nosotros conocemos, en el que la magia es un bien casi inexistente y del que procede Lila, una joven ladrona que busca algo más de lo que la monocroma existencia de su mundo puede ofrecerle. Está el Londres Blanco, virulento, salvaje y en el que la gente mata por hacerse con un poco de magia, tenga que pagar el coste que tenga que pagar. Y, por último, está el Londres Negro, que cayó en desgracia por circunstancias que se explican de forma muy sucinta y al que se cerró el acceso a todo habitante de los otros Londres.

Ya sólo con esa muy escueta aproximación a la trama, se hace evidente el gran atractivo que reside en la idea de partida de una escritora que, fusionando referencias de aquí y de allá —las más obvias durante la lectura apuntan a la Rowling y a Tolkien—, construye un primer capítulo de la trilogía cuyas 400 páginas se leen en un suspiro: vibrantes, llenas de ritmo y de giros más o menos inesperados aguardando al lector a cada batir de página, Schwab suma enteros tanto por las precisas y nada agarrotadas descripciones de las que sólo echa mano cuando así lo necesita la narración y porque, al contrario de lo que habría sido de esperar, cierra el trasunto lo suficiente como para que, de así desearlo, no tengamos porque continuar leyendo ni ‘Concilio de sombras’ ni ‘Conjuro de luz’, las otras dos entregas que Minotauro nos traerá en septiembre y noviembre de este mismo año.

Os adelanto ya que, a poco que os dejéis cautivar por la misteriosa personalidad de Kell, por el carisma irresistible de Rhys o por la brabuconería y lo indómito de Lila, será muy complicado que consigáis zafaros del embrujo que ‘Una magia más oscura’ ejercerá en vosotros. Un influjo que hará que deseéis, no ya poder dar cuenta de lo que sea que nos reserven las futuras entregas de la saga, sino que tome cuerpo la posibilidad de sentaros en un futuro no muy cercano en vuestra sala de cine más cercana a determinar si lo que los cineastas de turno han concretado se parece en algo a lo que habíais experimentado al vivir con vuestra imaginación lo mágico que habita en las letras de esta muy recomendable novela.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. ¡Muchas gracias por el artículo! No sé si es un experimento, una excepción o un comienzo, pero os invito a seguir analizando novelas, incluso aunque no sean de fantasía.

    • Por mi parte hay mucho de experimento, algo de excepción y bastante (si bien en intención) de comienzo. No sé si, con todo lo que tengo pendiente de cómics por leer y reseñar, tendré posibilidad de hacer lo propio con alguna novela que caiga por el camino, pero lo intentaré 😉

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