‘Mael. Más allá del bosque de Cornanda’, Gaiman con sabor de aquí

Aunque sea algo que, creo recordar, dije más de una y dos veces mientras controlaba los designios de Dibbuks, no está de más recordar que la ecléctica personalidad editora de Ricardo Esteban fue la que consiguió poner en el mapa a una editorial que ya ha quedado marcada a fuego por la impronta de su creador. Una impronta que, huelga decir, Nuevo Nueve ha heredado de manera directa y que, hasta ahora, se ha saldado con un catálogo de lo más variado y un futuro editorial de lo más impredecible y apetecible, claro. Y, como muestra, valga el botón que es este ‘Mael. Más allá del bosque de Cornanda‘, una novela de Uxía Meirama ilustrada por Miguelanxo Prado que bifurca caminos desde el tebeo como ya lo hiciera, hace unos meses, el enorme álbum de ‘El marqués de la ballena‘.

En ‘Mael’ se dan cita muchas cosas pero, todas ellas quedan de lado ante una voluntad férrea por parte de su escritora de hacer sentir al lector que lo que está consumiendo es un producto con claro talante autóctono: no es difícil pasearse por sus páginas y, a poco que alguna vez hayamos escuchado hablar a un gallego, dar entonación a unos diálogos que atesoran la musicalidad propia del léxico de la esquina superior atlántica de nuestro país. Eso, y la riqueza con la que la escritora describe los verdes y fértiles parajes de su tierra natal, hace que sea un auténtico gustazo pasearse por estas líneas en las que Meirama construye a un personaje con ecos a aquél que atravesó un muro en busca de una estrella: si bien sus edades no corresponden, es fácil ver en el Mael de Meirama al Tristan que Neil Gaiman ideó para su maravillosa ‘Stardust’. Es más, si la motivación de este último era una equivocada idea sobre el amor romántico, la de nuestro niño protagonista es una muy acertada sobre el amor hacia sus padres, enfermos de muerte por la maldición que pesa sobre un manantial de aguas de las que jamás deberían haber bebido.

Interponiendo todo tipo de encuentros con criaturas de lo más variopintas—hay aquí sitio para hadas, mirlos parlanchines y hasta dragones—, el viaje de maduración que lleva a cabo Mael está trufado, de manera similar al que llevaba a cabo Tristan, de pequeñas enseñanzas y grandes lecciones. La ventaja con la que juega la escritora gallega es que, al contrario que Gaiman, que dirigía su cuento a un público adulto, orienta las páginas del libro precisamente a las edades en que dichos mensajes pueden calar más hondo y, al hacerlo, convierte este volumen en una de esas lecturas que habría que arrimar a los más pequeños de la casa —bueno, quizá no tan pequeños, diría que una edad idónea sería el rango entre 8 y 12 años—. Y si a lo espléndido del discurso en prosa de la autora añadimos a un Miguelanxo Prado completamente incapaz de hacer algo mal —en serio, hasta un boceto del gallego tiene más saber hacer que un dibujo terminado de mucho artista de la viñeta—, creo que resulta innecesario apuntillar la muy recomendable compra en que deviene este ‘Mael. Más allá del bosque de Cornanda’.

Mael. Más allá del bosque de Cornanda

  • Autores: Uxía Meirama y Miguelanxo Prado
  • Editorial: Nuevo Nueve
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 288 páginas
  • Precio: 20 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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