‘La Última Canción de Bilbo’, poema ilustrado para tolkiendilis entregados

La Última Canción de Bilbo

Mithlond, los Puertos Grises, es el punto desde el que parten las naves élficas con los Eldar que abandonan la Tierra Media, hacia Valinor, las Tierras Imperecederas. *Bilbo*, como Portador del Anillo, fue recompensando con el honor de viajar a ellas, algo que nunca antes había sido concedido a ningún mortal.

El día ha terminado,
mis ojos se cierran,
pero largo es el viaje
que me espera

*’La Última Canción de Bilbo’* es un poema recopilado de diversos fragmentos escritos por Tolkien, y situados en la voz del Sr. Bolsón, despidiéndose de su amada Comarca y la Tierra Media, mientras se prepara para embarcar hacia la Luz de Varda. Apenas 48 versos, acompañados de *ilustraciones de Pauline Bayes*, que recogen escenas de ‘El Hobbit’ y ‘El Señor de los Anillos’.

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El poema está impregnado por la *ilusión por un viaje imposible*, la aventura definitiva para un Bilbo al que el peso de los años le ha llegado de golpe, tras la artificial longevidad otorgada por el poder del Anillo Único. Pero a la vez se palpa la *melancolía de la despedida* de amigos y de la tierra natal, por siempre.

Pauline Bayes, ilustradora que Tolkien tenía en gran estima, narra *las andanzas de Bilbo a dos niveles*. Frente a los versos, presenciamos el transcurso de Bilbo desde el valle de Imladris hasta los Puertos Grises, la travesía por el Camino Recto, y la llegada a las costas de las Tierras Imperecederas.

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En la parte inferior, y a menor tamaño, rememoramos *la historia de ‘El Hobbit’*, la gran aventura de Bilbo: La llegada de Gandalf a Bolsón Cerrado, la algarabía de enanos, el hallazgo del Anillo, los acertijos en la oscuridad con Gollum, y toda aquella historia con el dragón.

Las ilustraciones datan de 1990, y se nota en el estilo, más primario y sencillo que los de ilustradores como Ted Nasmith, Alan Lee o John Howe. Pero a la vez más directo y cálido.

Está publicado a modo de libro infantil, pero sus versos están *pensados para echar una lagrimilla*, recordando a Bilbo. Es una obra breve, brevísima, pensada sólo para los fans más ávidos. Así se entiende que se complete este epílogo con una lista de referencias de cada ilustración a los pasajes de ‘El Hobbit’ y el resto de obras de Tolkien en las que están inspiradas, así como el poema original en inglés.

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Adiós al fin
a la Tierra Media.
¡Sobre tu mástil
diviso ya la Estrella!

Es estirar al máximo la obra de Tolkien. Es un libro minúsculo que recopila un conjunto de ilustraciones menores. Puede que sí, pero también *una deliciosa rareza* en tapa dura para los tolkiendilis más entregados. Y una buena forma de despedirse de Bilbo.

FICHA TÉCNICA: La Última Canción de Bilbo
  • Autor: J.R.R. Tolkien
  • Editorial: Scyla – Timun Mas
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 40
  • Precio: 9.95 euros
La Última Canción de Bilbo. ZF Lives.

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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