‘Concilio de sombras’, espléndido acto intermedio

Tres meses más tarde de haber dejado por estas mismas líneas mis impresiones sobre ‘Una magia más oscura’, primero de los tres libros que conforman la trilogía de ‘Sombras de Magia’ escrita por V. E. Schwab; hete aquí que volvemos a encontrarnos en los cuatro Londres imaginados por la escritora estadounidense para asomarnos a ‘Concilio de sombras’, segunda instancia de la terna de novelas que, con la magia como principal protagonista, encuentran en este, su acto intermedio, la suma entre la prueba más palpable y evidente de algo que ya apuntaba en su momento allá por junio — la clarísima vocación cinematográfica del trabajo de Schwab— con una de esas verdades que casi adquieren condición de universalidad referidas al segundo peldaño de una trilogía: el que, por su propia condición de elemento intermedio, sean los más denostados y los que, arropados entre lo novedoso del primero y lo sorprendente del tercero, se miren con más recelo.

Schwab navega como puede por tan embravecido mar, y si bien lo último que podría argüirse contra ‘Concilio de sombras’ es que sea aburrida —sus más de 500 páginas se leen con una fruición considerable—, lo que es inevitable pensar conforme se va avanzando con determinación por sus páginas es que lo mismo que nos cuenta la escritora en tan grueso volumen podría haberse reducido a la mitad con pocos esfuerzos. Dicho de otra manera: que aunque está condenadamente bien escrito y el estilo de la literato, ese que alabábamos en ‘Una magia más oscura’, siga fascinando por su ajustada capacidad para describir con precisión y muy pocas palabras los escenarios por los que se mueve la acción o los personajes que la pueblan, da la sensación de que Schwab tenía muy claro cómo arrancar ‘Concilio de sombras’ y, sobre todo, a dónde tenía que llegar, inflando no obstante el transcurso con capítulos que no digo que sean prescindibles, pero sí muy fáciles de comprimir.

Con todo, al César lo que es del César, por mucho que servidor hubiera agradecido una menor extensión, agradece aún más los tres logros más llamativos a los que accede ‘Concilio de sombras’. El primero, Alucard Emery —curiosa la elección del nombre, el mismo que el protagonista de ‘Hellsing’— , el intrigante capitán del barco al que va a parar uno de los cuatro protagonistas que conocimos en ‘Una magia más oscura’. El segundo, el inesperado regreso de otro de los integrantes del cuarteto inicial, un regreso que es medio con cuentagotas por Schwab y que, aunque algo predecible en su planteamiento final, anima sobremanera la lectura. Y el tercero, el mejor de todos, todo aquello que rodea al Essen Tasch, un torneo de magia entre los reinos del universo del Londres Rojo que ríanse ustedes de lo que la Rowling llegó a poner en pie para ‘El caliz de fuego’.

Cada uno de estos tres pilares sustentan un libro cuyo tercio final es de esos que, o te lees de una sentada o te lees de una sentada; y lo abierto y excitante de su última página garantiza, no podía ser de otra manera, que estemos deseosos de que llegue noviembre para poder dar cuenta de ‘Conjuro de luz’ y contaros, queridos lectores, si la sensación actual que nos deja la saga —la de desear que ese proyecto de adaptación al cine que parece tener visos de llegar a algo— encuentra su cénit o se da de bruces con un bache insalvable. La resolución a este enigma, en poco más de dos meses.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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