‘Un poco de humo azul’, cumbre del tebeo español

¿Español? ¿No querrás decir europeo? Semántica. Nada más que eso. Porque no me negaréis que, al pensar en ‘Un poco de humo azul’ —o, ya que estamos, en ‘El vals del gulag’, ‘Lobo de lluvia’ o ‘En carne viva’— la manera en la que uno valora el trabajo de Denis Lapière se antepone a la forma en que hemos de ponderar lo superlativo de las páginas de Pellejero, ¿verdad? Vale, se podría esgrimir que sin el guión, el artista español no habría podido hilvanar tan portentoso trabajo. De acuerdo, es un argumento incuestionable. Pero, y es algo que me pasa muchísimo con tebeos dibujados por españoles, siendo éste un medio gráfico, la suma importancia de cómo se cuenta la historia sobre qué historia se quiere contar hace que este redactor se incline a calificar al álbum que hoy nos ocupa como una cumbre indiscutible del tebeo español…porque del europeo ya lo es «de calle», claro.

Publicado por Glénat hace ya dieciséis años —¡cómo pasa el tiempo, pardiez!— ‘Un poco de humo’ azul nos traslada a un país indeterminado de Europa del Este en el que la actual libertad no es sino el resultado de un pretérito régimen que sucumbió ante el peso del pueblo y del que sólo quedan terribles recuerdos. Recuerdos como los que Laura, la hija de la propietaria de un hostal de carretera, se dispone a compartir con un fotógrafo anónimo que un buen día va a parar allí. Recuerdos amargos que nosotros, los lectores, viviremos de primera mano y que, vívidos y tridimensionales, nos harán partícipes de la trágica historia de amor que la joven compartió, en otro tiempo, con Luddvik, un preso político cuyas ideas no casaban con la represión del comunismo.

La amargura y el dolor con los que Lapière impregna la historia de Laura se alternan con instantes luminosos —pocos, la verdad—, quedando todos asumidos bajo el manto de una fuerte componente de crítica social y política que se pone en funcionamiento con una sutileza sobrecogedora y una contundencia extrema. Dichas cualidades hacen presa rauda de nuestros corazones, los mantienen apretujados, y son pocos los momentos en que podemos dejar de sentir un presión en el pecho derivada de la congoja con la que, por muy ficticia que sea, llegamos a sentir propia la suerte del amor de Laura.

Y sí, por si alguien lo dudaba debido a la forma en qué abría la reseña, lo que aquí pone en juego Lapière es de todo menos mediocre o al uso: no sólo es que Laura se nos antoje próxima y real, es que cualquiera de las voces que se alzan en segundo plano a lo largo de la narración —ese grupo de amigos que lleva años jugando a las cartas en la misma mesa del bar, la madre de la protagonista y su forma de ver las cosas…— comportan tal carga de veracidad y llevan consigo tan enorme equipaje de vida, que resulta imposible no rendirse ante el evidente genio que aquí despliega el escritor francés.

Un genio que, ya lo decía antes, queda ampliamente superado por Rubén Pellejero: cuando el español se hace cargo del dibujo de ‘Un poco de humo azul’ su trayectoria previa ya lo ha situado por derecho como uno de los mejores artistas del noveno arte de nuestro país —vamos, que habría bastado sólo con ‘Dieter Lumpen’ para alzarse con tamaño título— y, depurado su trazo hasta las formas que aquí podemos observarle, es imposible no dejarse conquistar por la sublime belleza que dimana de cualquiera de los aspectos que uno quiera valorar al aproximarse a cualesquiera planchas.

Ya estemos hablando de su forma de concretar las expresiones, ya de la manera en que plantea los encuadres, la forma en la que estructura sus composiciones, el modo en que utiliza las elipsis narrativas, la maestría con la que maneja el tiempo —bien en la viñeta, bien entre ellas—, el portentoso uso que hace del color o cómo consigue que sus personajes sean una extensión gráfica de lo que se transmite al lector mediante la palabra escrita… ninguna importancia tiene lo que queramos ponderar cuando todo raya a un nivel magistral que convierte a cualquier tebeo tocado por su gracia en una experiencia única e irrepetible a la que volver, de cuando en cuando, resulta cuanto menos irresistible.

Un poco de humo azul

  • Autores: Denis Lapière & Rubén Pellejero
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 192 páginas
  • Precio: 38 euros enAmazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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