‘Spirou y Fantasio 52. La cara oculta de Z’, diversión a manos llenas

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Segundo de los cinco álbumes que hasta ahora han publicado como tándem creativo al frente de las muy longevas aventuras del botones más famoso del mundo —con permiso de Sacarino, claro está—, este álbum 52 de ‘Spirou y Fantasio’ publicado al otro lado de los Pirineos en 2011 cumple un doble propósito. Primero, demostrar a aquellos que no hubieran terminado de convencerse con ‘La amenaza de los Zorketes’, que Fabien Vehlmann y Yoann Chivard son dignos herederos de la genial estirpe que, cincuenta años después, sigue continuando la estela de la figura más determinante en la trayectoria de Spirou, la de André Franquin, un nombre cuya influencia en el cómic francobelga sólo es superada por la honda huella que dejó en una colección que, desde su marcha en 1958, ha bebido de una forma u otra de lo que él llevo a cabo en los nueve años que se mantuvo al frente de la misma.

Continuista pues con el sentido del humor, de la acción, la aventura y lo impredecible de los derroteros por los que terminarán discurriendo las páginas del álbum, el trabajo de Vehlmann y Yoann sirve, como decía, para otro fin, el de dejar su pequeña huella en las múltiples apariciones que a lo largo de las décadas ha hecho el temible Zorglub en las andanzas de Spirou, Fantasio, Spip y el Conde de Champignac. De hecho, son ellos cuatro los que, trasladados a la superficie de la luna, tendrán que vérselas con el nuevo y absurdo plan del maquiavélico genio. Un plan que, en el más puro estilo 007 oculta mucho más de lo que parece a primera vista y que, entre otras cosas, terminará implicando de forma indirecta que Spirou se convierta en una suerte de salvaje y peligroso licántropo.

Si bien ese es, quizás, el apunte más endeble de la trama, lo cierto es que cuando se pone en la balanza con el resto de una acción que no para y se tienen en consideración las no pocas risas que arranca, la apreciación final que sobre él puede hacerse es de todo menos negativa. Claro está, mucho tiene que decir en ello el que, da igual con lo que tenga que enfrentarse, Yoann se luzca en unas planchas magníficas que, bajo la tremenda influencia de Franquin, sean capaces de conseguir más o menos lo mismo que Conrad está haciendo en Astérix: que aún mimetizando su estilo con el del dibujante más influyente de la serie —bien es cierto que en el caso de Conrad sólo tenía un “competidor”— sea capaz de introducir una miriada de múltiples elementos que lo aparten decididamente de él para alzarse con su propia voz. Una voz llena de frescura y plena en recursos a la que, por ahora, tendremos la fortuna de seguir leyendo en tres álbumes más. En opinión de este servidor, y siempre que mantengan el nivel, como si son diez.

spirou y Fantasio. La cara oculta de Z

  • Autores: Fabien Vehlmann y Yoann Chivard
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 48 páginas
  • Precio: 12,83 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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