‘Sol frío’, terroríficamente realista

Miércoles 25 de marzo. 22.30 de la noche. Tras haber dado cuenta del episodio diario de la serie que sigo con mi esposa, y haberla dejado durmiendo el sueño de los justos, me dispongo a acometer la lectura de ‘Sol frío‘, una de las novedades que Ponent Mon ha lanzado justo antes de que nos sobrevenga el estado de alarma y el consiguiente confinamiento al que, cuando escribo estas letras, todavía estamos sometidos. Mi estado de ánimo cuando acometo la lectura es muy bueno: la cuarentena, aunque exigente, no está suponiendo una merma en mi natural buen talante algo a lo que ayuda el hecho de ser docente y ver como todas mis mañanas vuelan a extrema velocidad sin tiempo para darme cuenta de nada. Poco puedo imaginar que hora y media más tarde, cuando cierre la última página de este relato de corte post-apocalíptico, me espera por delante una noche de inquietos sueños y generalizado malestar. El por qué, sencillo, lo mucho que parte —una muy considerable parte— de lo que Jean-Pierre Pécau plantea con ‘Sol frío’ resuena con esta pandemia que la humanidad se ha encontrado sin comerlo ni beberlo casi de la noche a la mañana.

Arropado en un escalofriante manto de profeta, el guionista, que ya arrastra tras de sí una considerable experiencia en eso de postular escenarios hipotéticos gracias a los casi cuarenta álbumes que acumula ‘El día D‘ —esa serie que plantea singulares «¿y si?» a partir de hechos históricos reales y de la que ya hemos hablado aquí en más de una ocasión— plantea en ‘Sol frío’ un escenario a diez años vista en el que la humanidad ha sido arrasada y diezmada por una peste que ha acabado con un porcentaje desconocido de los 7.000 millones de habitantes del planeta. En esta tesitura, y como todo buen relato de supervivencia que se precie —algo que nos trae a la cabeza, cómo no, al Max de la saga levantada por George Miller—, Pécau nos presenta a Jan, un antiguo soldado que recorre los desiertos parajes del Chamonix en busca de un hipotético santuario en el que pasar el resto de sus días.

Pero, claro está, el guionista tiene otros planes para su personaje, y en el camino hacia el descanso nuestro singular (anti)héroe, que se deja acompañar por un androide cuadrúpedo al que llama Margarita — por sus clarísimas tonalidades de western crepuscular hubiera visto, en una adaptación de esta magnífica historia, a un Clint Eastwood algo más joven en la piel del protagonista—, se irá encontrando con indicios cada vez más ruidosos de una hipotética vacuna que nunca llegó a encontrarse a tiempo y que, desarrollada en una estación sub-orbital de la mano de un grupo de científicos de Google X —la organización semi-secreta que Google fundó en 2010 y que, renombrada como X Development, se dedica a la investigación de tecnologías de esas que nos parecen ciencia-ficción como las gafas Google—, podría devolver a la humanidad a su papel de especie dominante del planeta.

En todo el desarrollo de ‘Sol frío’, mediante pequeños apuntes o grandes trazos que atraviesan la totalidad de la narración, Pécau, como digo, recoge toda la corriente de pensamiento científica que lleva años anticipando una pandemia como la que ahora nos asola. Pero una cosa es leer artículos de índole técnica que, con la frialdad propia de la ciencia, arroja datos y más datos sobre potenciales escenarios, y otra muy diferente es leer una historia tan bien cosida —y tan efectivamente dibujada por Damien— en la que personajes tremendamente tridimensionales lidian con situaciones tan ancladas en la realidad —el que nunca se encontrara una vacuna para la enfermedad que arrasó con la vida en la Tierra tiene mucho que ver con el que nunca se haya hallado, al menos hasta ahora, una para un virus Corona— que, de dejar volar nuestra imaginación tan sólo un poco, nos dejan completamente soliviantados. Solo resta esperar que nunca tengamos que llegar a vivir algo como lo que plantea ‘Sol frío’ y que, con los años, podamos volver a ella bajo la óptica de «lo que pudo pasar y afortunadamente no pasó».

Sol frío

  • Autores: Jean-Pierre Pécau y Damien
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 172 páginas
  • Precio: 32,30 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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