‘Soda. Integral 1’, espléndida sorpresa

Soda portad

Por mucho que uno pueda llegar a creer que tiene controlado el vasto mundo del noveno arte, éste siempre se guarda algún as en la manga para, cuando menos te lo esperas, darte una lección de humildad de esas que son necesarias de cuando en cuando para bajarle a uno los humos y demostrarle que, a fin de cuentas, lo que podamos saber, es una gota en un inmenso océano. La disquisición viene a colación, obviamente, del integral de ‘Soda’ con el que Ponent Mon nos sorprendía el mes pasado acercándonos a una longeva cabecera que lleva dando tumbos por el mercado francés de mano de Dupuis desde 1987 y que, completamente desconocida para el que esto suscribe, salía de la imaginación de un autor que, a estas alturas, no necesitaría presentación, el insigne Philippe Tome.

Co-autor junto a Janry de la segunda mejor etapa que ha conocido ‘Spirou’ —y que ahora mismo Dib-buks está publicando en unos integrales con los que hay que hacerse sí o sí—, resulta muy elocuente de cara a hablar sobre las tremendas capacidades del escritor que, salvo algo del humor socarrón que comparten las aventuras del botones más famoso del noveno arte y las del policía David Solomon que aquí podemos leer, sea imposible rastrear al guionista de la primera en el thriller policíaco situado en las calles de Nueva York que aquí tenemos el placer de poder descubrir. Enmarcado pues en el género que en el país vecino se conoce como polar, el trabajo de Tome se mueve con suma comodidad entre la adhesión a los postulados del mismo y la desmitificación de sus puntos cardinales gracias al cinismo y la ambigüedad con la que, puntualmente, se describe al personaje central, un antihéroe en toda regla que, si hace lo que hace, es por motivos que no se antojan altruistas y nobles.

Soda interior

El carisma que le confiere el moverse dando tumbos por la fina línea que separa el bien del mal, convierte a David Solomon en un personaje ante el que resulta de todo punto imposible no caer rendido a las pocas páginas de haber comenzado la lectura, máxime cuando Tome pone en boca suya diálogos cortantes y afilados que podrían haber sido esputados —aunque con menor sentido del humor, todo hay que decirlo— por Harry Callahan. Si a eso añadimos un “reparto” de secundarios que va tocando todos los arquetipos del cine policíaco sin excepción virándolos lo mínimo para hacerlos originales y unas tramas que, independientes de un álbum a otro de los cuatro que conforman el integral, son progresivamente más apasionantes, está claro que si tan sólo tuviéramos que juzgarlo por su guión, ‘Soda’ rozaría la máxima calificación posible.

Como quiera que no estamos hablando de una novela sino de un cómic, no es acerca del guión de lo único que tenemos que departir pero, tranquilos, porque aunque no sea Janry quien despliega talento gráfico mano a mano con el escritor, los trabajos de Luc Warrant y Bruno Gazzotti no se quedan a la zaga: con estilos claramente influenciados por Franquin —igual que Janry, por supuesto— si tuviera que elegir a uno de los dos artistas que configuran la pátina visual de los cuatro primeros álbumes de ‘Soda’, me inclinaría sensiblemente hacia el actual dibujante de la extraordinaria ‘Solos’ por el mejor control que ejerce sobre su trazo, algo muy apreciable si se contrastan las páginas del primer y último ejemplar. Con todo, el alto nivel al que rayan ambos es motivo más que suficiente para respaldar las sobresalientes sensaciones impresas por la historia y, por supuesto, para servir de garante a nuestra permanencia en la colección a través de los dos integrales más que, suponemos, recogerán los nueve álbumes restantes que hasta la fecha han aparecido en Francia.

Soda. Integral 1

  • Autores: Philippe Tome, Luc Warrant & Bruno Gazzotti
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 184 páginas
  • Precio: 34,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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