‘PDM. Paquet de mierda’, bienvenida honestidad

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Cuando hace unas semanas hablaba de Jesús Alonso Iglesias en la entrevista que le hacíamos a Angux con motivo de la salida de ‘Avery’s Blues’, decía que era inminente volver a traer al autor a éstas líneas debido a ‘PDM. Paquet de mierda’, título con el que el artista español que el año pasado nos dejaba atónitos gracias a ‘El fantasma de Gaudí’— galardonada con el premio a la Mejor Obra de Autor Español en el Salón del Cómic de Barcelona del pasado mes de mayo— vuelve al primer plano de la actualidad tebeística. Acompañado en esta ocasión por Pierre Paquet, fundador de Les Editions Paquet, Jesús Alonso efectúa un completo cambio de dirección con respecto al thriller de ficción en el que se enmarcaba su colaboración con El Torres para dejarse llevar por los vaivenes autobiográficos que caracterizan la enorme honestidad con la que el editor y guionista aborda una mirada sobre sus inicios en la casa que ha dado luz, entre otros muchos proyectos, a los cómics de aviación de Regis Hautiere o a las desopilantes ‘Toxic Planet’ y ‘Lincoln’.

En ‘PDM’, Paquet nos lleva de la mano a una vida que, una vez plasmada en viñetas, deriva en dos vertientes que, a la postre, convergen en una. De una parte, los complicados vericuetos por los que hubo de moverse el emprendedor amante de los tebeos cuando decidió montar una editorial al mismo tiempo que dirigía una compañía de sellos y tampones. Una decisión arriesgada que, según se nos traslada, tomó de la forma más precipitada posible para garantizar que se publicara el álbum de un amigo suyo que Casterman se negaba a sacar. La presencia de esos pasos iniciales en el abotargado mundo editorial francobelga, los primeros éxitos e inevitables batacazos —el “episodio” en Angouleme es de una enorme elocuencia—, y los posteriores avances en el universo de los cómics, queda no obstante diluida conforme la lectura progresa y Paquet incide cada vez con mayor insistencia en las dos tramas que, en última instancia, mejor definen el álbum.

Dedicadas a un amigo suyo que es “todo un personaje” y a un fiel can que vivirá a su lado los años más duros y los peores reveses de su transitar profesional y emocional, es en ahondar en el dolor asociado a la pérdida y en lo complicado de las relaciones humanas donde, como decía, palpita el auténtico corazón de ‘PDM’. Quizás hubiera sido deseable que Paquet hubiera tratado con mayor ahínco un mundillo tan desconocido para el lector de a pie como es el de los entresijos editoriales, pero lo cierto es que cuando uno ha de valorar los terrenos por los que se mueve finalmente la lectura, resulta imposible anteponer pega alguna al sobresaliente talante y al alarde de honestidad suma que despliegan unas páginas emotivas como pocas y capaces de arrancar alguna que otra lágrima del lector más incólume.

No ajeno a dicha cualidad de tan complicada consecución en un medio como el tebeo, el vibrante arte de Jesús Alonso sirve para dinamizar hasta lo indecible un guión que ya de partida no ofrece tregua al lector. Dicho así parecería que en lugar de un tebeo autobiográfico y de corte marcadamente dramático —aunque mucho espacio haya para el humor, cuidado— estamos ante uno de aventuras non-stop. Haciendo grande esa afirmación de que “la vida es una gran aventura”, las páginas de ‘PDM’ tal y como las visualiza nuestro compatriota demuestran sin resquicio para la duda el nivel al que se mueve un autor que domina las herramientas del medio a su antojo, controlando a la perfección el tempo, la estructura de página y la secuenciación de las viñetas para que, al tener que valorarlo todo en conjunto, el único resultado posible sea aplaudir de forma enfervorecida tan espectacular tratado de sabiduría narrativa.

PDM. Paquet de mierda

  • Autores: Pierre Paquet & Jesús Alonso Iglesias
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 256 páginas
  • Precio: 23,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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