‘Orbitador’, horizonte final

Orbitador

Si el titular os ha dejado algo desconcertados, permitidme estas primeras líneas para aclararos que, más que una referencia astrofísica hacia el tipo de fenómenos que se asocian a la presencia de los agujeros negros —y que tan bien y de forma tan espectacular quedaban expuestos en ese magistral título de la ciencia-ficción cinematográfica que es ‘Interstellar’—, el «horizonte final» que encabeza esta entrada viene a colación de la producción dirigida por Paul W.S. Anderson en la que una masiva nave espacial, a la que se daba por perdida, reaparece en la órbita de Neptuno encerrando horribles secretos que la tripulación que acude al rescate no puede ni imaginar.

Terrorífica y perturbadora como ella sola, la cinta protagonizada por Sam Neill y Laurence Fishburne entre otros guarda no pocas similitudes con la idea que sirve de premisa de partida a ‘Orbitador’, una novela gráfica aparecida bajo el sello Vertigo en 2003 en Estados Unidos y que ahora, trece años después, abandona gracias a ECC ese talante inédito que impedía a aquellos profanos en la lengua materna de Shakespeare acercarse a un relato que es, ante todo, 100% Warren Ellis. 100% Ellis……con todo lo bueno y todo lo «malo» que ello implica, habría que apostillar.

Y que nadie me malinterprete, hablar de «malo» en Ellis no conlleva ningún tipo de acepción peyorativa. NINGUNA. Simplemente apunta a que, como en casi todas las ocasiones en las que ha afrontado la redacción de un guión con elementos de ciencia-ficción —y su último trabajo para Image, ‘Injection’, es brillantísimo ejemplo de ello—, el inglés tira de conceptos que amalgaman tal cantidad de disciplinas, y lo hace de tan enrevesadas maneras que, en no pocas ocasiones, sentirse perdido entre tanta cháchara y jerga técnica es inevitable.

Ahora bien, lejos de servir de escollo al potencial lector que quiera acercarse a ella, el trabajo que en ‘Orbitador’ hace Ellis con tal cualidad es, como siempre, de una sutileza tal que abre una curiosa dualidad en el volumen: de acuerdo, cuando los científicos que tienen qué investigar los comos y porqués de la reaparición del transbordador Venture después de diez años, se ponen a elucubrar teorías, a uno se le puede «volar» la cabeza; pero, al tiempo, la sensación de que algo estamos entendiendo de entre tanto lenguaje indescifrable termina superando a la de clara confusión, abriendo camino para que el sentido homenaje que el guionista hace para con ese sueño del hombre que es explorar el espacio sea lo que prime sobre cualquier otra apreciación final que pueda hacerse.

En perfecta comunión con esa dualidad, el dibujo de Colleen Doran —que también ostenta una doble cualidad, con un estilo limpio y sucio al mismo tiempo…si es que tal cosa es posible— se esfuerza en que las muchas secuencias de diálogos no se hagan pesadas, aportando una alternancia a su narrativa que es la que suma enteros al brillante guión para situar al conjunto a un nivel espléndido. No es un cómic de fácil lectura, sí, pero una vez se adentra uno en él, será muy complicado que os podáis desprender de su hipnótica personalidad y que no lo acabéis de una sola sentada.

Orbitador

  • Autores: Warren Ellis y Colleen Doran
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 12,83 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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1 Comentario

  1. Una nota: el director de Horizonte Final no es Wes Anderson, sino Paul W.S. Anderson, bastante peor que el mencionado 😉

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