‘Mattéo Tercera época (Agosto 1936)’, bandos desiguales

Matteo 3

Habida cuenta que nunca hemos hablado por estos lares de Jean-Pierre Gibrat, vale la pena detenerse en estas primeras líneas en afirmar, con contundencia, que a la hora de referirnos a este singular artista francés, estamos adentrándonos en una tebeografía puntuada por dos de las mejores obras que se han podido leer en las últimas dos décadas de tebeo francobelga. Me refiero, cómo no, a ‘La Prórroga’ y a esa suerte de continuación que fue ‘El vuelo del cuervo’. Publicadas ambas por Norma (la primera se puede encontrar en un bellísimo integral, la segunda en dos álbumes rústica), las historias desarrolladas por Gibrat con el marco de la Segunda Guerra Mundial se arropan de una sensibilidad exquisita que huye de provocar tensión o desasosiego en el lector acompañándolo por derroteros más sencillos y muchísimos más románticos, rubricados con el lirismo y la poesía que desprenden unas ilustraciones de las que quedar embelesados sí o sí.

Dejando atrás ambas imprescindibles lecturas, sin abandonar la temática pseudo-histórica y con visos de mayor ambición, Gibrat iniciaba en 2008 la narración de las andanzas de Mattéo, un joven que en la Primera Guerra Mundial decide quedarse en su casa junto a su anciana madre y el amor de su vida y al que seguiremos, ya en el segundo álbum, a la Rusia comunista de finales de la segunda década del s.XX, en las postrimerías del primer conflicto a escala mundial que asoló a Europa. Dando desde ahí un salto considerable, Gibrat nos lleva en este tercer álbum que hoy ocupa nuestro tiempo a 1936, quince días después de que en nuestro país estallara la Guerra Civil.

Con la izquierda europea condenando la sublevación del «bando nacional» comandado por Francisco Franco y muchos librepensadores horrorizados ante lo que este conflicto fraticida podría suponer si sus bases se trasladaban al resto del viejo mundo (algo que, huelga decir, terminaría pasando tres años más tarde), a lo que asistimos aquí por parte de Gibrat es precisamente a un episodio que, fundamentado en los muchos franceses que vinieron a unirse al bando republicano en su lucha contra el fascismo, sigue al pragmático Mattéo y a su grupo de amigos al otro lado de los Pirineos en esos momentos iniciales de incertidumbre que acompañaron a al contienda española.

El desarrollo de la historia, como ya pasaba con los dos álbumes anteriores, se toma su tiempo y hace de su lectura un ejercicio de ritmo bastante pausado, algo que no favorece a una percepción más positiva de ‘Mattéo Tercera época’ en lo que a guión se refiere. Eso sí, el trazo de Gibrat, y su maravilloso don para tratar las acuarelas son garante sobresaliente de que, en lo visual, estemos ante otro de esos álbumes que, como pasaba el otro día con la segunda entrega de ‘Sortilegios’, bien valen la pena aunque sólo sea por deleitarse la vista ante la belleza sin par de sus viñetas.

Mattéo Tercera época (Agosto 1936)

  • Autores: Jean-Pierre Gibrat
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 80 páginas
  • Precio: 19 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. Hola, Sergio:
    Pues mira que le tenía ganas a Mattéo: a mí La prórroga también me encantó; fue de las primeras obras BD que leí por recomendación de un lector habitual de este material.
    Ingenúo de mí, pensaba que más allá de los pijameros y los mortadelos (que me siguen gustando, que conste) no había nada más: fue entonces cuando empecé a descubrir a Pratt, Jodorowsky, Moebius/Giroud, Van Hamme, Otomo y un largo etcétera.
    De todas formas, quizás cuando la serie esté completa me la acabe pillando: coincido contigo en que el dibujo de Gibrat (especialmente sus féminas)es sublime.
    Saludos.

  2. El dibujo de Gibrat es de una belleza que deja mudo en ocasiones, el problema es que la historia en este caso no está a la altura de las circunstancias.

    Y lo que cuentas no se aleja mucho de cómo entré yo en el mundo de la BD. Dios los cría y ellos se juntan 😛

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