‘Masacre de Gerry Duggan v.1’, loca barrabasada

Totalmente entregado a todo lo que Skottie Young produce desde que lo descubriera con sus varias adaptaciones del mundo de Frank L.Baum —esto, es, las que llevo a cabo de las novelas de Oz para la Marvel—, es esta una de esas reseñas que ha de comenzar con una confesión algo deshonrosa. Y no, no es que haya dejado pasar la oportunidad de acercarme a la descacharrante serie de ‘Masacre’ que, en calidad de guionista, firma el creador de ‘I Hate Fairyland’, sino más bien que es la citada cabecera la primera vez que, de forma regular, sigo las aventuras de Wade Wilson. No sólo eso, sino que, hasta la fecha, sólo me había leído la miniserie dibujada por Joe Madureira allá por el pleistoceno y, muchos años más tarde, aquella en la que Jason Pearson hacía lo propio. Ya está. Ahí acababan mis experiencias con el mutante con capacidades regenerativas y una bocaza inagotable porque…las películas no cuentan, ¿verdad?

Motivos para ese distanciamiento plenamente consciente hay varios, pero el principal es el desinterés hacia todo lo que huela a universo mutante que llevo arrastrando un par de lustros —aunque, seamos francos, el proyecto de Jonathan Hickman tiene muy picada mi curiosidad—. Vale, Masacre no se suele enclavar exactamente en los cómics de hombres y mujeres X —de hecho, ¿dónde diantres se enclava Masacre?…uhm…— pero el que lo haga de cuando en cuando es motivo más que suficiente para generar mi apatía. ¿Por qué me encuentro hoy escribiendo entonces sobre lo que Gerry Duggan y Brian Posehn llevaron a cabo durante su estancia en el personaje? Muy fácil: Tony Moore.

El que ayudara a Robert Kirkman a levantar la recientemente finalizada ‘The Walking Dead’ —¿a alguien más se le quedó el culo torcido cuando descubrió que el 193 iba a ser la última vez que leyera un nuevo número de la serie?— y fuera uno de los elegidos por Rick Remender para narrar las fabulosas aventuras de su ‘Fear Agent’, es uno de mis dibujantes favoritos, y si a eso unís que la premisa de partida de lo que contiene este volumen lleva a Masacre a enfrentarse a todos los presidentes fallecidos de los Estados Unidos, muy mal se tenía que dar la cosa para que lo que Panini recoge en este contundente Omnibus —y aquí habría que hacer un necesario inciso para valorar de manera súper positiva el dulce momento que vivimos unos coleccionistas que podemos tener acceso en castellano a este tipo de ediciones que, hasta hace poco, sólo podíamos conseguir en inglés— no me entretuviera a todo trapo. Y eso, y únicamente eso, es lo que este volumen logra: entretener hasta decir basta.

Quizás porque estoy acostumbrado a las «idas de olla» de Young, acaso porque lo que el artista plantea en su visión de ‘Masacre’ es desternillante de cabo a rabo, lo único que he echado en falta en las más de 300 páginas que conforman el presente tomo es risas. Entiándeme, Duggan y Posehn lo intentan, y lo intentan con ahínco, cargando las tintas en que Wade suelte burrada tras burrada y en que muchas de ellas queden arropadas en cierta personalidad metalingüística de esas que tan bien han caracterizado siempre al personaje. Pero los impenitentes esfuerzos de la pareja de guionistas no encuentran traducción, al menos no con la intensidad que hubiera sido deseable, y aunque es incuestionable que nos lo pasamos bomba con las burradas o ingeniosas bromas que se van sacando de la manga —burradas que no se limitan a todo lo que rodea al arco de los presidentes, sino que van más allá en lo que sigue, con Masacre intercambiando golpes con Daredevil o enfrentándose a un demonio de armas tomar—, el que éstas no vengan acompañadas de alguna que otra carcajada minimizan, no cabe duda, su efectividad.

Eso sí, donde no podemos interponer queja alguna es en lo que respecta al impresionante trabajo que lleva a cabo Moore en unas páginas que me atrevería a tachar como las mejores que le he visto al artista estadounidense. No se puede decir lo mismo de Mike Hawthorne —que también intervino en ‘Fear Agent’—, el dibujante que se encarga de la serie más allá del número 7 de la misma, pero con la corrección como tónica reinante en sus lápices, tampoco vamos a lamentar —al menos no hasta el punto de rasgarnos las vestiduras— que su predecesor no sea el artífice de la totalidad de unas páginas que, insistimos, si bien no llegan a la categoría de «despiporre sin par» si que se asientan sin problemas en la de «burradas y casquería a cascoporro», que tampoco es moco de pavo.

Masacre. Presidentes muertos

  • Autores: Brian Posehn, Gerry Duggan, Tony Moore et al.
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 328 páginas
  • Precio: 33,25 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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