‘I Hate Fairyland 3’, un cafre suelto en el mundo de las hadas

Considerando que la próxima entrega de ‘I Hate Fairyland’ será la cuarta y última y que, cuando a ésta le llegue el turno, volcaremos toda suerte de reflexiones finales sobre la serie de Skottie Young; acaso van a ser las líneas que hoy conforman esta entrada las más breves de cuántas vamos a dedicar a asomarnos al rico, fértil e hilarante microcosmos que el artista estadounidense ha construido a lo largo de los últimos tres años en torno a Gert, esa niña que se ve transportada al país de las hadas y que, tras un par de décadas en él, termina odiando todo lo que éste supone y convirtiéndose en una especie de fuerza de la naturaleza imparable, de vuelta de todo, maleducada, malhablada y violenta como ella sola.

Y, como siempre nos pasa cuando cualquier serie llega a un punto en el que contar algo sobre ella sería incurrir en graves destripes, muy poco es lo que podemos avanzar sobre aquello que discurre en un tercer volumen en el que Young sigue haciendo pasar a su ¿entrañable? protagonista por mil y una perrerías, no teniendo la imaginación del artista límite alguno cuando de lo que se trata es de someter a Gertrude a imágenes tan violentas y salvajes como esa doble página que casi da cierre a la lectura; una splash que habla por sí sola, y sin necesidad de muchos más adendos, de la mala baba, el extremo cinismo y el talante del humor negro que gasta el que fuera responsable de la magnífica adaptación a cómic de la obra de Frank L.Baum; valores todos que han hecho de ‘I Hate Fairyland’ el tremendo soplo de aire fresco que esta sobresaliente colección ha supuesto en una Image que, ya lo hemos dicho en no pocas ocasiones, es la mejor editorial con la que ahora mismo cuenta el mercado yanqui.

I Hate Fairyland 3

  • Autores: Skottie Young
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 15,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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