‘Los viejos hornos 5. Camino del asilo’, en pie con el puño en alto

Han pasado dos años y medio desde que, en agosto de 2017, habláramos del tercer álbum de ‘Los viejos hornos’, esa serie que a la que habíamos denominado en el momento de su arranque como «la ‘Arrugas’ francesa» y que, desde entonces, no ha hecho más que confirmar que, lejos de pretender servir de émulo afrancesado del magistral trabajo de Paco Roca, lo que Wilfrid Lupano y Paul Cauuet plantean en su creación es una comedia desenfrenada que, con varios abuelos tremendamente dicharacheros como protagonistas, no ha cesado en su empeño de no repetirse de entrega a entrega, sacándose el guionista de la chistera truco tras truco para, al tiempo que continua de fondo la historia de Sophie y Juliette, sorprender al lector con nuevas y locas incursiones de sus septuagenarios protagonistas, a los que la tercera edad, más que frenarles por tanto achaque, les ha dado alas para ser, si cabe, aún más progresistas de lo que, suponemos, ya lo fueran en su juventud.

Ahí está para demostrarlo, en el centro de este quinto álbum, la incombustible Fanfan, una nonagenaria de aspecto indefenso que ha montado un centro revolucionario en el corazón de París desde el que coordina todo tipo de actuaciones para levantar el puño cerrado contra el «establishment». Es más, es que si hubiera que utilizar un único calificativo para referirnos a ‘Los viejos hornos’, ese sería casi sin dudarlo el de revolucionario, porque si en algo ha ido insistiendo Lupano a lo largo del discurso que hilvanan las cinco entregas publicadas por Norma, eso ha sido la necesidad de plantarle cara al sistema, de no dejarse aplastar por los engranajes que se nos imponen y de gritar alto cuando se pueda —y cuando no se pueda, aún más fuerte— para que los que ostentan el poder se revuelvan incómodos en sus butacones. Vale, esto último es ciencia-ficción, pero soy un romántico y me gusta pensar que de algo tiene que servir levantarse, dar un golpe en una figurada mesa y sentenciar «basta».

Bien anclada a cierto sesgo de realismo, la ficción que imagina el creador de ‘Alim, el curtidor‘ no rehuye de plantear de cuando en cuando esas más que necesarias bofetadas y, al utilizar la comedia como vehículo, consigue que su discurso sea aún más brillante, una brillantez a la que, como ya dijimos en reseñas anteriores, ayuda sobremanera el magnífico dibujo de un Cauuet que no ha hecho sino mejorar en los más de seis años que han transcurrido desde que el primer álbum de la serie viera la luz al otro lado de los Pirineos. Por nosotros, huelga decir, que le queden otros seis más o, qué diantres, ¡¡¡los que sean!!!, que pocas series hay que dejen con el corazón tan cálido y la sonrisa tan amplia como ‘Los viejos hornos’.

Los viejos hornos 5. Camino del asilo

  • Autores: Wilfrid Lupano & Paul Cauuet
  • Editorial: Norma Editorial
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 56 páginas
  • Precio: 17,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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