‘Los mentores’, la problemática de la expectativa

Dejando de lado el limitado uso que hago de Twitter para anunciar las reseñas que publicamos todos los días, huyo de las RRSS como si de la peste se tratara. No me malinterpretéis. Adoro socializar y conocer gente. Pero lo que se hace por RRSS no es socializar ni conocer gente salvo contadísimas excepciones. De entre las muchas razones que podría aducir para mi actitud de indiferencia ante Facebook, Twitter, Instagram, Tik Tok o la que sea que esté a la vuelta de la esquina, la que más viene a colación aquí y ahora —que no la más relevante, esa me la guardo para otra ocasión— tiene que ver con todo el mundo del «haterismo» sin filtrar y de lo mucho que muchos utilizan sus perfiles para despotricar como si no hubiera un mañana en unas formas que pocas veces son las correctas y con argumentos que casi nunca son acertados. ¿Qué relación tiene esto con ‘Los mentores‘? Mucha.

Fue pasar unos días desde que lo último que nos ha llegado de Zidrou apareció por tiendas y no fueron pocos los que comenzaron a verter toda su saña contra esta entretenida historia que, no, no estará entre lo mejor que nos ha llegado del guionista, pero tampoco es, como llegué a leer por ahí, la mayor «cagada» que ha parido el artífice de ‘Los buenos veranos‘. —Inciso muy necesario: si os estáis preguntando cómo leí esas opiniones sin estar en RRSS os aclaro que no es estrictamente necesario estar en ellas para terminar enterándose de lo que en ellas ocurre…no sé si me explico—. Explicaciones para tales afirmaciones puede haber tantas como lectores, y cabe entender que se moverán desde los más que comprensibles gustos personales —y ahí no me meto— a ganas de llamar la atención —otra de las cosas que más detesto de las RRSS—, pasando por aquella en la que quiero detenerme, la mala gestión que normalmente hacemos de las expectativas.

¿Hacemos? Claro, me meto en el saco porque, de cuando en cuando, las expectativas me pueden. Bien es cierto que cada vez lo hacen menos, sobre todo porque siempre intento regir mis apreciaciones hacia esta o aquella obra bajo una premisa que considero tremendamente útil: no pedirle a una obra lo que no nos quiere dar. Si lo meditáis por un momento, y vais interiorizando una reflexión que parece una soberana perogrullada, os aseguro que poco a poco ponderaréis lo que leéis o veis con menos virulencia y más afabilidad. Y, bajo ese talante, es como siempre decido asomarme a títulos que, quizás no me hayan parecido nada del otro mundo, pero que intento valorar dentro de unos parámetros que contemplen argumentos como el esfuerzo humano que hay detrás de levantarlos.

En el caso de ‘Los mentores’ —y os pido ya disculpas por el enorme circunloquio de los tres párrafos previos— creo que la historia que enhebra Zidrou se remata a medias y no termina de aprovechar el potencial que plantea un relato con figuras mesiánicas y oscuras organizaciones de por medio, pero si esto es cierto, no lo es menos que el transcurso de un tebeo dibujado y narrado de madera modélica por Francis Porcel, se pasa en un suspiro, sabe cómo mantener el ritmo y cómo atrapar nuestro interés…y eso es más de lo que ya se puede decir de otras muchas lecturas de las que pasan por nuestras manos al cabo del año. A fin de cuentas, CREAMOS que lo hace mejor o peor, Zidrou es un guionista la mar de efectivo que, incluso en vehículos algo más discretos como este, demuestra lo bien que construye personajes, plantea diálogos y levanta premisas originales. E, insisto, como intento con cada nueva lectura que hago, no pedirle a éstas lo que no pretenden dar, quedo muy conforme con lo que ‘Los mentores’ me ha ofrecido: un rato de entretenimiento espléndido que no cambiará mi vida…ni falta que hace.

Los mentores

  • Autores: Zidrou y Francis Porcel
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 22 euros

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz desde que tengo uso de razón. Cinéfilo empedernido desde antes de tener uso de razón. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde antes de la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación y pasión. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar