‘Las crónicas de Excalibur. Segunda crónica’, juego de poderes

Las crónicas de Excalibur 2

Como suelo decir en no pocas ocasiones, la espera hasta el siguiente volumen —considerando que en Francia no ha aparecido aún el cuarto álbum— va a ser muy larga…

Y TAN LARGA, cabría añadir, que ha sido más de un año esperando para poder dar cuenta de la continuación de un título que, si no fue incluido en la selección final de lo Mejor del tebeo europeo fue porque la competencia, seamos francos, era brutal.

Eso no quita para que siga manteniendo sobre el primer volumen que era un cómic sobresaliente —”digno de un Rey” lo calificaba entonces— y para que, toda vez se terminan las poco más de cien páginas de éste segundo, las sensaciones que se tienen tanto con respecto al trabajo de Jean-Luc Istin como acerca de aquello que compete a Alain Brion sean, si no iguales, algo superiores a las recabadas en el primer semestre de 2015 cuando esta reimaginación de los mitos Artúricos y de la leyenda de Excalibur obliteró todas las obvias reticencias que este amante empedernido de todo lo que rodea a la espada de reyes pudo interponer.

Nada tenían que ver dichas trabas iniciales con lo que ya había podido “ver” de las planchas de un Alain Brion que firmaba y firma un trabajo ESPECTACULAR y superlativo: su arte, que combina términos tan antitéticos como definición e indefinición, funciona de forma asombrosa a cada nuevo pasar de página, cuando tras habernos epatado por completo en esa primera impresión al encontrarnos con la fiereza de su colorido, da paso al concienzudo análisis al que nuestra mirada somete a unas viñetas que, perfectas a simple vista, comienzan a revelar ciertas “imperfecciones” que, paradójicamente, no hacen sino aumentar varios enteros la valoración que del arte del francés puede hacerse.

Huelga afirmar que si ninguna relación guardaban para con el arte de Brion, las murallas mentales que servidor había levantado ante lo que pudieran ofrecer ‘Las crónicas de Excalibur’ atañían de forma exclusiva al trabajo de Istin. Aplastadas como decía por una historia que funciona a diversos niveles con la misma potencia, la expectación acumulada durante el año transcurrido no arruina en absoluto lo hojaldrado de un relato que tan pronto es ficción política y va alimentando poco a poco las muchas intrigas que concurren hacia la posesión de Excalibur y el trono de Inglaterra, como se alza en cierta crítica religiosa hacia los fundamentalismos —encarnados en esta ocasión en el arrollador poder del cristianismo—, discurre por derroteros de mera aventura —aunque dichos derroteros no se ajusten para nada al término medio al que alude ese “mera”— o echa mano de elementos fantásticos que se maridan con todo lo anterior en formas que sólo pueden ser calificadas de espléndidas y soberbias.

Desafortunado es pues que, tal y como se cierra la última página, seamos plenamente conscientes de que al menos hasta finales de 2017 no podremos tener en nuestras manos la “tercera crónica” de esta genial lectura. Larga no, eterna…

Las crónicas de Excalibur. Segunda crónica

  • Autores: Jean-Luc Istin & Alain Brion
  • Editorial: Yermo
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 104 páginas
  • Precio: 22,80 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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