‘El niño que’, viaje a la mi infancia

Hay cariño y mucho mimo en ‘El niño que‘. Y eso es algo que se nota, nada más acercarnos al libro publicado por Nuevo Nueve, en las decisiones de terminado que se le han dado al nuevo y maravilloso trabajo de Juan Berrio: en lugar de optar por un álbum en rústica con las típicas solapas en sus portadas, Esteban y sus chicos envuelven al libro en unas guardas de cartulina de alto gramaje que, satinadas en su acabado exterior, gritan de manera inequívoca que lo que albergan entre sus tripas es algo que tiene que valer la pena leer. Y digo si lo vale. De hecho, lo vale tanto, que os adelanto ya que esta sencilla obra, que es un misil lanzado de manera directa y sin pretensiones al corazón de toda una generación de lectores —generación a la que, obviamente, pertenezco—, se encontrará sí o sí entre aquellas que formen parte de la selección de lo mejor de este 2020 que os ofreceremos cuando tan aciago año toque a su muy esperado fin.

Luis es un niño con una imaginación febril y, como todo niño, adora jugar, dibujar y pasar el tiempo inventando cosas. A través de siete capítulos de longitud desigual, Berrio mueve a su personaje contándonos pequeñas historias, anécdotas si me apuráis que no por su carácter minúsculo resultan menos relevantes. En todas ellas, el talante afable de la narración, impregnado de una carga de nostalgia considerable hacia otros tiempos más sencillos, atrapa al lector en una red en la que, poco a poco, van desplegándose recuerdos propios de aquellos años en los que no había más responsabilidad que la de ser un «buen niño», mayor preocupación que la de con qué juego ocupar nuestro tiempo ni mejor aventura que descubrir el mundo que nos rodeaba explorándolo a placer. Que Berrio capture esas sensaciones con tanta precisión, que se acerque a un estado mental que dejamos atrás hace tantas décadas y que lo plasme de la manera que lo hace ya debería ser suficiente regalo para quiénes inviertan los 20€ que marca este volumen. Pero ahí no acaba lo que el artista de ‘Kiosco‘ o ‘Siete sitios sin ti‘ nos ofrece con ‘El niño que’.

Antes bien, cuando empezamos a pasear nuestra atenta mirada por sus sencillas y bellas páginas, encontramos que en esa maravillosa forma de trasladarnos sentimientos y de levantar recuerdos que creíamos olvidados lo que Berrio está trazando es una doble hazaña: no sólo recuperar una parte de su pasado —a fin de cuentas, es muy evidente que en las micro-aventuras de su protagonista ha mirado hacia su propia infancia—, sino que, aún con las (muchas) diferencias que hayan de por medio, que nosotros hagamos lo propio y encontremos y rescatemos a través de Luis una pequeña —o gran— parte de aquellos fundamentales años. No será raro pues sentirse identificado con esa manera tan peculiar de ver los libros, de encontrar aventuras en un simple paseo, de encarnar a nuestros héroes de papel como si nos fuera la vida en ello o de sentir de nuevo cuán ajeno era el intrincado y complejo mundo de los adultos, tan lleno de extrañas convenciones y incontables e incomprensibles reglas.

Tratándose de Berrio, sabemos que todo ello queda expuesto con una sencillez de formas que nunca puede llegar a ocultar el magistral control que el español ejerce sobre la narrativa. Como valor añadido, ‘El niño que’ echa mano del puntual uso del color para enfatizar puntuales instantes y, al hacerlo, convierte a ‘La enciclopedia’ y ‘La orla’, dos de esas siete historias en que se divide la lectura, en las que con mayor intensidad roza la genialidad: no sabría decir qué es más brillante, si la forma en la que se visualiza cómo Luis lee un libro de cuentos tradicionales, la manera en la que el niño se monta todo un tesauro de términos inventados o esa doble página en la que un artista prematuro da visibles e incomprendidas muestras de lo que llegará a ser. Unido a todo lo demás que estas 128 páginas ofrecen, insisto en sentenciar que ‘El niño que’ es una maravilla llena de candor capaz de conseguir, de la forma más sencilla y natural, que retrocedamos casi cuatro décadas en el tiempo. Y, por ello, Juan Berrio, te doy mi más sentido agradecimiento.

El niño que

  • Autores: Juan Berrio
  • Editorial: Nuevo Nueve
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 20 euros

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.