‘Siete sitios sin ti’, la vida, tal cual

Casi cuatro años han pasado desde la última vez que hablamos de Juan berrio por estos lares. Por aquél entonces, en noviembre de 2014, traíamos a colación al artista vallisoletano por el magnífico trabajo que era ‘El kiosco’, casi 150 páginas de genio narrativo sin palabras que lograban hacerse un hueco en la selección de lo mejor que el tebeo español nos había ofrecido durante aquellos doce meses y que suponían, a juicio del que esto suscribe, el punto álgido de la producción de un autor cuya especial sensibilidad para acercarnos historias sencillas cargadas de corazón es de obligada referencia en el panorama nacional del noveno arte. Tocando techo pues con aquél volumen apaisado que le publicaba Dibbuks, esperábamos con cierta impaciencia en qué se metería a continuación el responsable de ‘La tirita’ pero lo que encontramos fue un silencio que, afortunadamente, ha quedado roto por ‘Siete sitios sin ti’.

Aproximación a la historia de amor y desamor de una joven pareja, bien podría afirmarse que, en dicho campo, ya se ha dicho hasta la última palabra dada la hiperabundancia que, en relatos de pareja, tenemos en cine, literatura y, también, en tebeos. Es por ello que, partiendo de una posición de cierto escepticismo ante lo que pudiéramos encontrar en las páginas de ‘Siete sitios sin ti’, hay que valorar como merece el extraordinario relato que ha cuajado Berrio para hacer que sintamos como propio todo aquello por lo que pasa Elena, la protagonista, cuando se da cuenta que está perdiendo a Jorge, su novio y, desorientada, no sabe qué hacer ni cómo rehacer una vida que llevaba tiempo definiéndose a través de “nosotros” y no de un olvidado “yo”.

Con esos mimbres, dos son las cualidades fundamentales que hacen de ‘Siete sitios sin ti’ tan ejemplar y recomendable adquisición. Primera, la asombrosa naturalidad que impregna todo el conjunto de principio a fin y que se apoya en unos diálogos sinceros, nada impostados, como si, en lugar de inventarla, Berrio hubiera conocido a Elena en la realidad y la hubiera seguido durante el tiempo en el que transcurre la historia, apuntando en un cuaderno todas las conversaciones que su heroína mantiene y trasladándolas después, tal cual, a unas viñetas que desprenden, gracias a su característico y minimalista estilo, las mismas sensaciones de sinceridad y honestidad.

En segundo lugar, resulta especialmemte intensa la manera en la que Berrio ejerce su control sobre la temporalidad narrativa, jugando con maestría con cómo percibimos aquello que nos trasladan las viñetas para que la concepción normal del tiempo carezca de sentido de la misma manera que lo hace cuando nos vemos sumidos en alguna pequeña tragedia personal y creemos que las horas se eternizan o, por contra, estamos disfrutando al máximo de un evento y juraríamos que las manecillas del reloj avanzan implacables. Conjugando ambos valores, la genialidad de Juan Berrio a la hora de controlar las transiciones y la configuración de las viñetas en la página hace que, en última instancia, agradezcamos sobremanera que el artista se haya tomado el hiato de tiempo que se ha tomado para regalarnos una obra tan redonda y especial como ‘Siete sitios sin ti’; una obra que no concebimos elaborada a prisa, sino decantada con paciencia y con un amor incuestionable por un medio, el del arte secuencial, del que es inmenso valedor.

Siete sitios sin ti

  • Autores: Juan Berrio
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 17,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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