‘El fantasma de Gaudí’, un thriller apasionante

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La belleza enigmática de las obras de Gaudí cobra un nuevo matiz, mucho más inquietante, en las páginas de este cómic. De caprichos de la imaginación y atractivo para turistas, las joyas arquitectónicas del maestro catalán pasan a convertirse en la pesadilla del inspector de policía Jaime Calvo, cuando lugares como la Casa Vicens y el Parc Güell comienzan a ser el escenario de unos cruentos crímenes. El asesino se permite jugar con sus víctimas, disponerlas para configurar una macabra puesta en escena, e incluso inspirarse en técnicas del propio Gaudí —como el trencadís— para engalanar los cadáveres. Con esta premisa, ‘El fantasma de Gaudí’ se enmarca en la tradición de los thrillers protagonizados por asesinos en serie que suelen compartir algunos elementos comunes: una forma imaginativa de matar y exponer a sus víctimas, un modus operandi retorcido que solo se alcanza a comprender tras reunir un puñado de pistas, un sentido de la ética y de la justicia bastante perturbado, y un móvil que suele basarse en la venganza o en el deseo de purificar a la sociedad de sus peores bajezas y pecados. El asesino de este cómic responde totalmente a ese arquetipo, pero cuenta con el encanto añadido de servirse de elementos autóctonos perfectamente reconocibles para el lector: las obras de Gaudí y la ambientación en Barcelona. Así, la historia nos resulta más creíble, más cercana, y en muchos sentidos, también más escalofriante.

Este thriller gaudiano se lo debemos a dos autores que han bordado su trabajo en sus respectivas facetas. Por un lado, El Torres, guionista que ya ha demostrado en anteriores ocasiones su capacidad para apropiarse de los tópicos de un género concreto, llevarlos a su terreno y crear historias que enganchan al lector y al mismo tiempo le sorprenden. Ya lo hizo con el género de terror, en tebeos tan recomendables como ‘El velo’ y ‘El bosque de los suicidas’, y en esta ocasión ha vuelto a ganarse un sobresaliente con su interpretación de los thrillers al estilo ‘Seven’ o ‘Resurrección’. En segundo lugar, pero no por ello menos importante, tenemos a Jesús Alonso Iglesias, ilustrador al que quizá recordéis por su labor en ‘Silhouette’, con guiones de Víctor Santos. Si ese es el caso, preparaos para quedaros boquiabiertos con el tremendo acabado a color de estas planchas. Y es que aunque el estilo gráfico de ‘Silhouette’ tenía mucha fuerza, con ese blanco y negro basado en fuertes claroscuros, cuando Iglesias despliega su paleta de color, no hay comparación. Y mientras que los personajes están bien caracterizados y definidos, es la recreación de la Barcelona de Gaudí la que mayores halagos merece en su trabajo. Dos secuencias clave, en mi opinión: la persecución por el Parc Güell y la llegada a la Sagrada Familia. Con esas dos escenas, Iglesias ya se mete al lector en el bolsillo.

Lo único que se queda a medio gas en este fabuloso ‘El fantasma de Gaudí’ es el trasfondo de uno de los protagonistas, el inspector Calvo. Pese a que a lo largo de la trama se dejan caer ciertas pistas sobre su pasado —tanto profesional como emocional—, al final de la lectura nos quedamos con la sensación de haber rozado apenas la superficie del personaje. En fin, quizá haya ocasión de conocerlo mejor en un próximo cómic protagonizado por él. O mejor aún, en una hipotética película, ya que ningún productor avispado debería perder la oportunidad de llevar ‘El fantasma de Gaudí’ a la gran pantalla. Aquí huele a taquillazo.

Otra reseña en la Fancueva | ‘El fantasma de Gaudí’, encumbrando Torres

El fantasma de Gaudí

  • Autores: El Torres y Jesús Alonso Iglesias
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 124
  • Precio: 22 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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