‘Deadwood Dick 2. Entre Texas y el infierno’, sin concesiones

Ya habíamos dejado más o menos claro cuando le hincamos el diente al primer volumen de ‘Deadwood Dick’, que la adaptación que Michele Masiero y Conrado Mastantuono hacían del material original de Joe R. Lansdale dejaba claro, entre otras cosas, que el western sigue siendo un género de enorme tirón en el noveno arte por mucho que en la gran pantalla casi cupiera afirmar que está muerto y bien enterrado: el tono fresco y descarado del protagonista de las novelas de Lansdale, un esclavo negro que se dedica, como diría Cervantes, a «desfacer entuertos» en pleno far west, dejaba en esa primera entrega una lectura de lo más entretenida y mordaz, beneficiada sobre todo por la incesante verborrea plagada de metáforas a cada cuál más florida que los escritores ponían en boca de Dick.

Cambiando de pareja de autores encargados de la adaptación, no hay nada que informar en lo que respecta al guión de esta ‘Entre Texas y el infierno‘: por mucho que sea Maurizio Colombo y no Michele Masiero quién firme el manuscrito que sirve de base a la historia, es muy evidente que la adhesión a las tonalidades impuestas por el material original es la máxima a seguir. Quizás, sí que sea notable un cambio considerable en el tono bestia de la narración, pero sin haber leído lo imaginado por el literato yanqui, es imposible saber si es algo heredado del mismo o una apuesta por cargar las tintas en que esta segunda entrega ofrezca más y más fuerte, con mucha más violencia, tanto física como verbal, mucho más sexo y un descaro mucho más salvaje por parte del protagonista.

Donde sí observamos un cambio es en el dibujo. Un cambio que, aquí sí, nos parece que suma muchos enteros en relación a lo ya ostensiblemente bueno que era lo que Mastantuono hacía en la primera entrega. Y es que el estilo de Pasquale Frisenda —que, salvando las distancias, me recuerda algo al del ENORME José Ortiz, sobre todo para las páginas de ‘Tex‘ o de los dos legendarios álbumes de ‘Grandes mitos del Oeste’ publicados por Toutain—, vivaz, enérgico y detallado, grande en las caracterizaciones y aún más en la expresividad de sus personajes, logra confabularse a las mil maravillas con el guión para agarrar al lector por las tripas —o las gónadas— y no soltarlo hasta que la última gota de sangre se ha vertido sobre el polvoriento ambiente del pueblo en el que se desarrolla la gran parte de la acción. Una hazaña esta que, al margen de otras disquisiciones, consigue lo que todo tebeo debería lograr: dejarte con ganas de más para esperar con ansia la próxima entrega.

Deadwood Dick 2. Entre Texas y el infierno

  • Autores: Joe R. Lansdale, Maurizio Colombo y Pasquale Frisenda
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 17,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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