‘Americania. Historias de la frontera’, bocatti di cardinale

No es la primera vez que comienzo una reseña de un volumen de Ponent Mon recurriendo a alabar el acierto de la editorial en incluir, en bastantes integrales de los que publican al cabo del año, un artículo introductor que, bien contextualice la historia que vamos a leer —caso de ‘¡Viva la anarquía!‘ de Bruno Loth, por poner un ejemplo reciente—, bien vaya un paso más allá y, no sólo nos ofrezca un marco en el que acercarnos al discurso de las páginas sino que, como hace José Emilio Martínez Tur, sirva de sesuda y profusa aproximación a la figura del autor, de su obra en general, de lo aquí recogido en particular y desmenuce, uno a uno, cada relato de los que forman parte de una antología que ya adelanto sublime, para conformar un preludio INMEJORABLE a un volumen INMEJORABLE.

Tampoco es novedad que, a la hora de referirme de manera estricta a la calidad de la edición que ostenta la editorial en términos generales, invierta ciertas líneas en alabar el eterno buen gusto de los chicos de Ponent Mon a la hora de dar forma a un álbum que, haciéndose eco de lo que podemos encontrar en la edición de Mosquito o —si sois de los que TAMBIÉN la estáis adquiriendo, la de la americana Lion Forgeopta por el blanco inmaculado, por un diseño minimalista y por un papel de alto gramaje mate para que la reproducción de unas planchas que rozan lo sublime estén a la altura de las circunstancias que exigen los dibujos de Sergio Toppi.

Bajo una semblanza temática que nos traslada a la «frontera» yanqui —insisto en que, si echáis un vistazo a los volúmenes que están publicando al otro lado del charco, os encontraréis con esa misma idea, la de encuadrar cada volumen bajo una misma identidad temática—; el concepto bajo el que cabría englobar, si así lo quisiéramos, un siglo largo de historia de los Estados Unidos, da de sí para mucho en las habilidosas manos de un artista que, en relatos que abarcan treinta años de su trayectoria, sirven para dejarse maravillar por el espectacular control que Toppi ejerció desde muy temprano sobre un arte que, reconocible a la legua tanto en trazo como en composición —esas planchas que se conformaban como la superposición de diferentes ilustraciones—, experimenta aquí a placer con la estructura narrativa para, con viñetas o sin ellas, dejarnos boquiabiertos a cada batir de hoja.

De una imbricación superlativa que lleva a hacer imposible hablar de guión sin hacerlo de dibujo, o a analizar el dibujo sin valorar el guión, ‘Americania. Historias de la frontera’ es un catálogo de inmensidad supina con el que el lector podrá elegir si se deja llevar a unos parajes naturales de una fuerza torrencial o si permite la clara seducción que plantean las muy diversas voces que, en bocas de nativo-americanos, yanquis, japoneses o afroamericanos, era capaz de articular ese ventrílocuo del noveno arte que fue Sergio Toppi. Un autor dotado de una capacidad innata para hacer viajar al lector a mundos reales, imaginados con exuberancia o a mundos imaginados con un realismo evocador que, rescatados de aquí y allá —varios de los relatos que recoge el tomo ya conocieron edición en castellano in illo tempore— o bajo una exclusividad absoluta —el único en fastuoso color era inédito en nuestro país—, conforman una de las compras más inexcusables que nos encontraremos a lo largo de 2021.

Americania. Historias de la frontera

  • Autores: Sergio Toppi
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 208 páginas
  • Precio: 30 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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