‘Dr. Strange’, la magia de Marvel

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Resulta casi inevitable que a cada nuevo estreno de Marvel, toda vez se haya visto la cinta en cuestión, una de las primeras preguntas que tengamos que abordar al hablar de él con amigos sea la de dónde lo colocamos en el recorrido que la Casa de las Ideas lleva haciendo en su vertiente cinematográfica desde que en 2008 nos trajera la entrega inicial de la trilogía de ‘Iron Man’ (‘id, Jon Favreau, 2008). El problema es que, a estas alturas, y con catorce producciones a sus espaldas, poder colocar en orden las aventuras de los Vengadores —ya sean individuales o grupales— resulta cada vez más complicado. De acuerdo, casi todos tenemos claro aquellas que van a la cola —supongo que no hará falta citar las que son, ¿no?— o aquellas que situaríamos en tierra de nadie —y aquí se lleva la palma ‘Ant-Man’ (‘id, Peyton Reed, 2015) pero, ¿qué pasa cuando hemos de clasificar las que están más arriba? Porque así a bote pronto, a mi me salen siete títulos, contando con el que hoy nos ocupa, que están en lo más alto.

Y sí, que quede claro desde el comienzo, ‘Dr. Strange’ (id, Scott Derrickson, 2016), la segunda entrega de la tercera fase del Universo Cinematográfico Marvel es ESPLÉNDIDA y está a la altura de lo mejor que Marvel Studios —que estrena aquí una potente y renovada cabecera— ha parido hasta el momento. Ahora bien, ¿dónde la colocaríamos exactamente? Eso, amigos míos, es algo peliagudo que quizás tenga mejor respuesta si antes navegamos de forma sucinta por aquello que el filme de Scott Derrickson ofrece en dos horas que, ni dan descanso al espectador, ni se acomodan —al menos no en su totalidad— en ser una mera derivación afortunada de las fórmulas más probadas de la productora.

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Cierto es que, como toda historia de orígenes de un personaje —y ahí ‘Iron Man’ sentó las bases tempranas de lo que estaba por venir— ‘Dr. Strange’ invierta la totalidad de su breve primer acto y gran parte de lo prolongado del segundo en acercarnos a la versión en movimiento del Hechicero Supremo creado por Stan Lee y Steve Ditko en 1963. Una versión que tiene muchísimo que agradecer a la afortunadísima elección del inmenso Benedict Cumberbatch como Stephen Strange, ese neurocirujano pagado de sí mismo que, tras un accidente que le destrozará las manos, terminará convirtiéndose en el alumno más aventajado de la Anciana, Hechicera Suprema y protectora de la Tierra junto a su nutrido grupo de seguidores contra aquellas amenazas que “los Vengadores no son capaces de afrontar”.

Resulta cuanto menos significativo que, durante la duración del filme, esa sea la única mención que el guión haga al resto de los héroes de la compañía. Curioso, sí, pero también tremendamente elocuente y la muestra más clara de que la apuesta que aquí ha efectuado Marvel ha sido con miras a apaciguar algunas de las críticas más feroces de cuantas han recibido las cintas de su “núcleo duro” —entendiendo por éstas, claro está, las que rodean a los miembros de Los Vengadores—, que tachaban al cine de la productora de formulaico, acomodaticio y de no ser más que una constante repetición de las mismas ideas una y otra vez cambiadas de envoltorio.

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Cerrando bocas, es cierto que no es la primera vez que Marvel arriesga e intenta salirse por la tangente, y ahí tenemos a la magnífica ‘Guardianes de la Galaxia’ (‘Guardians of the Galaxy’, James Gunn, 2014) para demostrarlo; pero allí donde la odisea cósmica comandada por Gunn jugaba con cierta ventaja por el hecho de contar con cinco personajes protagonistas —vale, desconocidos para el gran público, pero protagonistas a fin de cuentas—, ‘Dr. Strange’ dirige sus miradas a construir un rincón del Universo Marvel rico en matices pero apoyado en los hombros de un único foco. Huelga decir, como ya apuntaba antes, que la elección de Cumberbatch como Strange está a la altura de la genialidad que en su momento supuso la de Robert Downey Jr. en la piel de Tony Stark y de no ser por su inagotable carisma y esa inconfundible voz —imprescindible ver la cinta en V.O—, es probable que en lugar de estar hablando en términos sobresalientes de ‘Dr. Strange’, lo estuviéramos haciendo en terrenos de lo notable. Alto, sí, pero notable a fin de cuentas.

Eliminando pues de la ecuación al mejor Sherlock Holmes que ha conocido el séptimo arte —televisivo, pero séptimo arte no en vano— ¿qué hay en ‘Dr. Strange’ capaz de auparla hasta ese notable? Sinceramente, de todo un poco. Para empezar, y ya que estamos deshaciéndonos en elogios sobre Cumberbatch, sería injusto relegar al olvido al excelente elenco que lo rodea, ya sea Tilda Swinton como la Anciana, Chiwetel Ejiofor como Mordo, Rachel McAdams como Christine Palmer o Benedict Wong como Wong —atención al futuro compañero de fatigas del Dr., que tiene el mejor chiste de toda la película—. Quizás el eslabón más débil de la cadena interpretativa sea un Mads Mikkelsen muy desaprovechado como villano de la función, pero el actor danés compensa las limitaciones del guión con su presencia hasta casi invisibilizarlas.

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Resulta incuestionable que entre lo que también cimienta la solidez de ‘Dr. Strange’ se encuentra la dirección de Derrickson. El responsable de hacernos pasar miedo con ‘Sinister’ (id, 2012) —al menos con su primera parte, la segunda era una tontería— se revela aquí como un hábil realizador capaz de enfrentarse con iguales argumentos a las áreas más “íntimas” del guión por él mismo co-escrito y a aquellas en que la épica rezuma por los cuatro costados de la pantalla. Una épica que queda reforzada —ya se veía en los avances— por una espectacular labor del equipo de efectos visuales y que subraya de forma superlativa el preciso trabajo a los pentagramas de un Michael Giacchino que no para —este año ya le hemos escuchado ‘Zootrópolis’ (‘Zootopia’, Byron Howard, Rich Moore) y ‘Star Trek. Más Allá’ (‘Star trek. Beyond’, Justin Lin) y todavía nos queda ese muy esperado spin-off de Star Wars que se estrenará en poco más de un mes— y que compone el que, sin lugar a dudas, es el mejor tema asociado a un héroe que hasta ahora hemos escuchado en el Universo Marvel.

Con todo ello, y retomando la pregunta que apuntaba en el segundo párrafo, ¿dónde colocaría a ‘Dr. Strange’? Considerando que me gustaría poder volver a verla en el cine antes de emitir un juicio más ajustado, no creo errar mucho en mis apreciaciones si afirmo que esta incursión de Marvel en la vertiente mágica de su Universo sólo tiene por delante a la primera entrega de ‘Los Vengadores’ (‘The Avengers’, Joss Whedon, 2012) y a ‘Capitán América. Soldado de Invierno’ (‘Captain America. Winter Soldier’, Anthony & Joe Russo, 2014); y se sitúa como firme contendiente para pelear por el tercer puesto en similares condiciones a las que atesoran la citada ‘Guardianes de la Galaxia’ o ‘Capitán América: Civil War’ (‘Captain America. Civil War’, Anthony & Joe Russo, 2016). Ahí es nada.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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1 Comentario

  1. Discrepo con el autor; “Guardianes de la Galaxia” es, desde mi punto de vista, mucho mejor que “Los Vengadores” y está a la altura de ‘Capitán América. Soldado de Invierno’. Y no quiero olvidarme de hacer referencia a “Deadpool”, que tampoco está mal (y que también considero mejor que “Los Vengadores”. Vale, lo admito: “Los Vengadores” y su secuela me parecen un bodrio (el que sean records de taquilla no las hace mejores, simplemente que más moscas hemos ido a verla atraídos por la mierxx )

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