‘Spriggan vol.1’, bofetones de nostalgia

Como quiera que es firme intención de este redactor dedicarle más de una y dos entradas a la nueva y flamante edición Kanzenban de ‘Spriggan‘ que Panini comenzaba a publicar el pasado mes —no sé si la cosa dará de sí tanto como lo hicieron la casi decena de artículos que dedicamos a ‘20th Century Boys‘, pero se intentará—, voy a comenzar hablando de la cabecera de Hiroshi Takashige y Ryouji Minagawa…sin casi hablar de la cabecera que ambos mangakas comenzaban a publicar en 1989 en la ‘Weekly Shōnen Sunday‘. El porqué de esta decisión es muy sencillo: es imposible hablar de ‘Spriggan’ sin hacerlo del desembarco del manga en nuestro país a comienzos de los noventa. Un tema muy trillado, sí, pero que en el caso del que esto suscribe, como he comentado en más de una ocasión, supone un instante fundamental en su vida de lector y coleccionista de tebeos.

Han pasado casi 30 años, pero el recuerdo permanece fresco e indeleble en mi memoria: terminar un día cualquiera de instituto; volver a casa de mis padres; almorzar; estudiar un rato y, a eso de media tarde, bajar a la papelería que estaba a dos minutos andando de mi domicilio de aquél entonces y, allí, colocada en una estantería metálica de rejilla, acompañado por algunas grapas de Zinco y Fórum y muchos Mortadelos, un tebeo de llamativa portada roja que captaba inmediatamente mi atención por razones que poco tenían que ver con una repentina filia por el manga y mucho con que era de una serie de televisión que llevaba un par de años viendo en Canal Sur y que se había convertido en un auténtico fenómeno generacional: ‘Bola de Dragón—vamos, como si no lo supierais todos ya—.

Aquél día de noviembre supondría, como decía antes, el pistoletazo oficial de salida de algo con lo que llevaba ya tiempo coqueteando pero, hasta entonces, no había encontrado asidero: coleccionar tebeos de manera «seria» y verter casi toda mi atención lectora —que, hasta aquel entonces, había estado dedicada casi de forma exclusiva a las novelas— a las viñetas. Esa primera «grapa» de la serie roja de ‘Dragonball‘ abría de manera inmediata la puerta, no a DC o a Marvel, que aún tardarían un tiempo en llegar a mis estanterías, sino a todo el vasto desembarco del manga que, con la serie de Akira Toriyama como buque insignia, comenzaría a llegar a raudales de parte de Planeta-Agostini y Norma, las dos casas que apostaron más fuerte desde el comienzo por el cómic venido del país del sol naciente.

Muchas son las cabeceras que durante dos o tres años, los de completo enamoramiento del manga, llegaría a adquirir y devorar de manera feroz hasta que, hastiado por la saturación a la que me sometí, empecé a mirar hacia otras latitudes. Algunas, las menos, han quedado perdidas en la memoria a la espera de que alguien se decida a escribir una crónica precisa de la historia del manga en España. Otros, los más, siguen frescos por cuanto, por una razón u otra, quedaron fuertemente impresos en aquél impresionable adolescente: ‘3×3 Ojos‘, ‘Mai‘, ‘Crying Freeman‘, ‘City Hunter’, ‘Ranma 1/2‘, ‘Xenon‘, ‘Ashguine‘, ‘Patrulla Especial Ghost’, ‘Appleseed‘, ‘Dominion Tank Police—sí, Shirow pegó muy fuerte— ‘Pineapple Army‘, ‘Gunhed‘ y, claro está, ‘Striker. Brigada especial‘.

¿Y qué tiene todo esto que ver con ‘Spriggan’? Fácil: ‘Striker. Brigada especial’ fue el nombre con el que Planeta presentó, en 1993, la serie que hoy empezamos a tratar aquí. Y lo hizo de una forma un tanto peculiar: publicando sólo tres números que, a la luz de lo que podemos ver en este primer Kanzenban que nos trae Panini, ni siquiera se correspondían con el arranque de la serie, sino con uno de sus arcos argumentales más conocidos. Pero eso importaba entre poco y nada al chaval que, después de la magnífica ‘Xenon’, quería más cyberpunk en sus días lectores. Y, aunque breves, aquellos tres números de ‘Striker’ serían de los que, tras años de deshacerme de manera sistemática de (casi) todo el manga que entró por la puerta de casa de mis padres, siempre se mantuvo como parte imprescindible de mi colección. Continuará…

Spriggan vol.1

  • Autores: Hiroshi Takashige y Ryouji Minagawa
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica con sobrecubiertas
  • Páginas: 308 páginas
  • Precio: 12,95 euros
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Spriggan 1. Maximum
  • Takashige, Hiroshi (Author)

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