‘Lobezno. Blanco, negro y sangre’, variado cóctel

Mucho más cultivado en DC que en Marvel, el mundo de las historias autoconclusivas ha encontrado de un tiempo a esta parte su mejor exponente en el Black Label de la editorial de Batman y Superman. Mientras, La Casa de las Ideas sigue más preocupada por seguir cultivando una continuidad que ya es inabarcable que en hacer accesible a sus personajes a nuevos lectores mediante relatos cerrados, y sólo aquí y allá nos ofrece a los lectores —los de siempre, los nuevos— «remansos de paz» en la forma de cabeceras como esta ‘Lobezno. Blanco, negro y sangre‘, colección inaugural de una idea que ya ha encontrado ramificaciones, no sólo en Marvel, sino en la distinguida competencia, y que basa su efectividad en algo que el Black Label ha entendido a la perfección desde el principio: aludir a los más veteranos del lugar con historias cargadas de tonalidades adultas —y mucha violencia, claro— ignorando cualquier atisbo de continuidad más allá de la constante introducción de personajes de los que han ido poblando el microcosmos mutante desde hace décadas. A esta premisa se suma, alejándolo de la personalidad que caracteriza a la apuesta de Black Label, el que, en lugar de miniseries de un arco argumental definido, lo que aquí tengamos sean relatos cortos y equipos creativos de lo más variopinto y que, para aportar personalidad a la idea, todo se imprima en los tres colores que dan nombre a la cabecera: blanco, negro y rojo sangre.

Aprovechando el talante único de la primera miniserie que Marvel dedicaba a esta línea que a saber cuánto le dura, Panini ha querido tirar la casa por la ventana y nos ofrece los cuatro números que la conformaron en su salida mensual en un lujoso Treasury que calca la edición que le han dedicado al proyecto allende el Atlántico. Un formato que se antoja tremendamente idóneo a todas luces cuando, entre los dibujantes que podemos encontrar en ‘Lobezno. Blanco, negro y sangre’ tenemos a nombres como Adam Kubert —no sería un tomo de Lobezno sin que el artista que mejor ha sabido entender al personaje dejara su improntaDeclan Shalvey, Joshua Cassara —que está haciendo…o estaba haciendo, que tengo muy perdidos de vista a los mutantes más allá de los ‘X-Men‘ de Gerry Duggan…un trabajo espectacular en ‘X-Force—, Chris Bachalo o nuestros Jesús Saiz o Jorge Fornés —lo siento mucho pero Larroca nunca ha sido santo de mi devoción—: al no haber más color que las manchas de sangre que el mutante canadiense va dejando por el camino, y al contar con un formato mucho más grande que el cómic-book, el trazo de dichos artistas —y por ende, claro está, el del resto de nombres que aquí se conjuganexplota con toda su fuerza en unas páginas que, por momentos, resultan ACOJONANTES.

Ahora bien, donde el dibujo es de caerse de espaldas aquí y allá, los guiones no pasan de lo eficaz. Tampoco es que necesitemos mucho más cuando a lo que aquí hemos venido es a vibrar de lo lindo y a ver cuántas más salvajadas, mejor, pero hubiera sido de agradecer un pelín más de esfuerzo en términos generales para no hacer de la lectura un hecho que, a la postre, termina siendo un poco reiterativo. Hay quien podría pensar que, al estar contando con un personaje tan trillado como Lobezno, no podemos pretender que se encuentren muchos recovecos para la innovación. Y si bien no le faltaría razón, sólo haría falta girar un poco la mirada y dirigirla hacia el anteriormente citado Black Label para apercibirse de los hermosos frutos derivados de la libertad creativa que DC está dando a quienes en él entran. Sí, estamos especulando y no sabemos a ciencia cierta si La Casa de las Ideas habrá dado carta blanca a Donny Cates, Fabian Nicieza, Kelly Thompson, Ed Brisson, Saladin Ahmed, Chris Claremont, Gerry Duggan o Matthew Rosenberg; pero me inclino a pensar que así es dado que, por mucho que la brutalidad sea la norma en estas páginas, el detalle de que los tacos aparezcan como en ‘Astérix‘ es bastante representativo y, aún más que, nos pongamos como nos pongamos, estemos hablando de Disney…y de todos es sabido el férreo control que la compañía ejerce sobre todo lo que sale de ella. Sea como sea, no obstante, una lectura bastante molona en un formato que lo mola todo. ‘Nuff said!!!!!!!

Lobezno. Blanco, negro y sangre

  • Autores: VVAA
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 136 páginas
  • Precio: 19,95 euros

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