‘Imperio Secreto’ + ‘Capitán América 4’ = mastodóntico evento

Hubo un tiempo en que servidor estaba completamente al tanto de todo lo que se cocía en La Casa de las Ideas. De TODO. No había colección principal que no siguiera y evento anual que no me leyera de punta a cabo incluyendo todo tie-in que Marvel quisiera meterle. Pero, claro está, tras años y años sometiéndome a tan exigente régimen de lectura que, cuidado, no era exclusivo de la editorial y abarcaba mil cosas más, el agotamiento hizo acto de aparición y forzó que, casi de la noche a la mañana, abandonara esa fijación por estar a la última en aras de, primero, un mayor aprovechamiento del tiempo lector y, segundo, de no terminar hastiado de tanto tebeo de superhéroes que no llevaba a nada. Porque, si algo dejan clara las corrientes usuales de continuidad de las dos grandes majors es que, por mucho que cambien las cosas, por mucho que nos vendan enormes gestos llamados a alterar por completo su panorama mensual…en el fondo, siempre seguirán igual: no ha habido movimiento de entidad en ninguna de las dos editoriales en los últimos treinta años que no haya encontrado su corrección con el tiempo, y ningún fallecimiento de los que llaman la atención de la prensa, ni casi ningún temblor de esos que son anunciado a bombo y platillo, ha supuesto, en el gran esquema de las cosas, poco más que un leve e insignificante desplazamiento del status quo —aquí me atrevería a marcar como excepción lo que el universo mutante lleva viviendo desde que Jonathan Hickman lo zarandeara…pero mejor me meto en ese jardín en otro instante.

Sea como fuere, para este redactor se ha hecho incuestionable con los años el que, si quiero seguir disfrutando de los tebeos de superhéroes durante muchas más décadas, he de llevar a cabo un ejercicio de contención y centrar mi foco, no en ese gran esquema de las cosas, sino en lo que un tebeo, un arco argumental o, como es el caso, en el mastodonte que fue ‘Imperio Secreto‘, quiera ofrecer sin atender, ni por un momento, a lo que sea que venga más tarde, dejando así a mi yo futuro preocuparse de tales menesteres si encarta, cuando encarte. Visto así, lo que Marvel dejó montar a Nick Spencer hace cinco años con este evento que sacudió, y de qué manera, todos los rincones del cosmos de la editorial, es, a todas luces, una de las más grandes y mejor hilvanadas sagas que pudimos leer en el seno de la major en muchísimo tiempo. Tanto, que servidor no tendría muy claro si apuntar a la debacle Vengadora orquestada por Brian Michael Bendis como la anterior instancia en que el Universo Marvel se tambaleó como lo hace aquí.

Como quiera que ya ha pasado un lustro desde su publicación, que la mayoría de lo que en él trascendió está más que superado y que, llegados a este punto en la estancia de Spencer al frente del Capi es imposible no incurrir en destripes, vaya este sucinto aviso acerca de que, lo que queda de reseña, habrá revelaciones sobre lo que incluyen, no sólo estos dos volúmenes que hoy nos ocupan, sino algunas cosas más que sirven al guionista como referente constante a la hora de orquestar este macro circo de muchas pistas. Avisados quedáis.

Helados contemplamos, en el discurrir de la serie regular del Capi cómo, tras el encuentro con Kobik, el cubo cósmico viviente, éste reorganizaba la vida de Steve Rogers para convertirlo en el líder supremo de Hydra —aquella splash de Jesús Saiz con el Capi en medio plano enunciando el «Hail Hydra» era de esas que se queda grabada en la retina para la eternidad. Pero poco podíamos imaginar que, no contento con tan contundente golpe de efecto, Spencer iba a utilizar el nuevo papel de Rogers como enemigo de todo lo conocido para ir conduciendo al Universo Marvel hacia una confrontación a la que el término épico se le queda bien corta: peleada en varios frentes, tanto a ras de Tierra como en el espacio exterior inmediato, el golpe de estado que da el Capi termina implicando a muchos más héroes de los que estamos acostumbrados a ver en estos eventos marvelitas, y aunque el foco fundamental de la acción siempre gira en torno a la figura del abanderado héroe de la Segunda Guerra Mundial y sus enfrentamientos con los principales nombres de la casa, resulta de agradecer que Spencer se curre tanto el enmarcado de lo que va trascendiendo más allá de las viñetas de la cabecera principal del evento, ya en los cuatro números de ‘Sam Wilson: Captain America‘ en los que se nos acerca las muchas reticencias de Sam a formar parte de la resistencia contra su compañero; ya en los ocho de ‘Steve Rogers: Captain America‘ con los que el guionista completa, como hemos dicho, información de cierta relevancia para entender lo que va trascendiendo en ‘Imperio Secreto’…ya en la incontable cantidad de enlaces con otras colecciones que quedan aglutinados bajo su batuta.

En las páginas de una y otra cabecera lateral al evento, los artistas que ya nos hemos acostumbrados a ver por las páginas de ambas colecciones Capitán América de Nick Spencer Daniel Acuña, Javier Pina— cuajan un trabajo correcto que, no obstante, palidece en cierta medida si se le compara con los momentos de mayor brillantez e intensidad de cuántos podemos ver en las páginas del evento central. Bien es cierto que, como suele pasar de un tiempo a esta parte, se echa en falta cierta cohesión gráfica con un sólo artista encargado del asunto, pero a sabiendas de que conseguir eso es casi imposible a día de hoy —la razón del porqué se nos escapa, la verdad— son bienvenidos en la cabecera principal los nombres de Leinil Francis Yu y Steve McNiven —al que le debemos las tres mejores páginas de toda la lectura— aunque no tanto el de un Andrea Sorrentino cuya personalidad, que admiramos hasta límites insospechados, no casa del todo bien en el mundillo de los superhéroes y sí con lo que le hemos visto de la mano de Jeff Lemire en los últimos tiempos.

Quizá, en el transcurso de la lectura, haya momentos demasiado evidentes para el agotamiento, la reiteración o, incluso, divisar las costuras de hacia dónde se dirige la historia. Quizá Spencer termine pecando de demasiado ambicioso en algunos instantes y el conjunto se aleje, aunque poco, del halo de perfecto círculo cerrado que desprende. Quizá abrir tantos frentes no juegue a favor de la percepción final del evento y recurrir a aquello que recurre para traer de vuelta al Rogers original sea demasiado evidente. Pero, por cada uno de esos quizá, encontramos en ‘Imperio Secreto’ una épica imbatible, una considerable cantidad de sorpresas de esas que te dejan ojiplático —la muy inesperada vuelta de Banner, el papel de Thor, cómo Spencer resuelve lo que había sido anunciado en ‘Civil War 2’…— y la clara sensación de que, al contar con cierta libertad, el guionista termina desarrollándolo todo a placer, algo que, en la Marvel actual es muy de agradecer. Claro está que de todo lo que aquí acaeció, como afirmábamos al comienzo, ya no queda ni el polvo pero, insistimos, poco importa el legado y la persistencia en el mundo de los superhéroes cuando el camino y la inmediatez resultan tan espectaculares como los que aquí encontramos. ‘Nuff said!!!!

Imperio Secreto

  • Autores: VVAA
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 520 páginas
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Capitán América de Nick Spencer 4

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