‘Herbert West. Carne fresca’, el reanimador de cadáveres

Quienes, como servidor, sean, no sólo amantes del séptimo arte sino de lo que el género de terror ha llegado a ofrecer a 24 fotogramas por segundo, seguro que en algún momento de sus vidas cinéfilas se habrán aproximado a esa gamberrada hilarante y cargada de buenas ideas que fue ‘Re-Animator‘, la cinta que nos descubrió a Stuart Gordon y que, sobre todo, fue la primera y peculiar toma de contacto para muchos, entre los que me incluyo, con el imaginario de H.P Lovecraft. Y digo curiosa porque, obviamente, la puesta al día que el filme llevaba a cabo sobre ‘Herbert West, Re-Animator’, el relato original del escritor de Providence, terminaba alejándolo en según qué términos, de lo que el inventor de Cthulhu ponía en pie en unas páginas que ahora, en manos de Luciano Saracino y Rodrigo López encuentra precisa y muy «malrollera» traslación.

A su manera, ‘Herbert West’ no es más que una vuelta de tuerca sobre los mismos postulados que servían de cimiento a Mary Shelley para poner en pie su ‘Frankenstein’, con un científico obsesionado con evitar la muerte que, y aquí es donde se aleja Lovecraft de la autora británica, en lugar de pretender construir un nuevo ser a partir de los despojos de cadáveres frescos, pretende devolver a la vida a éstos mediante un compuesto químico de su propia invención. Una invención que, de la misma manera que le pasará a Victor Frankenstein, le costará ser repudiado por el círculo de intelectuales con cuyo respaldo inicial pretende contar y le llevará, embriagado por una muy cuestionable superioridad moral e hipnotizado por las ansias de encontrar una solución a la muerte, a asomarse a esos abismos que tanto y de tan soberbia manera llegó a explorar Lovecraft.

Arropándose bajo el amplio manto del literato estadounidense, Saracino concreta una traslación modélica que sabe cuando mantenerse pegada a la narración original y cuando volar por libre, instantes que son los menos bajo la firme intención de ser cuanto más fiel posible a una historia que, sencilla y directa, encuentra en el estilo de Rodrigo López un magnífico valedor: el trazo profundamente expresivo del chileno y la ausencia de color más allá de ese gris azulado que ya caracteriza la portada son principales responsables de las formas en las que ‘Herbert West. Carne fresca‘ instila el terror en el lector. Unas formas que, en íntimo maridaje con el viaje a los abismos de la locura del personaje central y su desafortunado ayudante, hacen de este tebeo una de esas lecturas que ningún amante del género debería dejar pasar.

Herbert West. Carne fresca

  • Autores: Luciano Saracino y Rodrigo López
  • Editorial: Dolmen
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 14,90 euros

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