‘Gideon Falls 6’, cierre de una OBRA MAESTRA

Normalmente, resulta harto complicado hablar de una serie llegado a un punto tan avanzado como su sexto volumen. En el caso de ‘Gideon Falls‘, dicha complejidad podría parecer acrecentarse si, como es el caso, no sólo estamos ante una sexta entrega sino, cuidado, ante el cierre de la colección con la que Jeff Lemire y Andrea Sorrentino han recabado alabanzas a ambos lados del Atlántico, demostrando más allá de toda duda razonable que es posible hacer cómic de terror que meta, y de qué manera, el miedo en el cuerpo del lector. Pero, más allá de que no podamos desvelar nada de una trama compleja y multi-facetada que no ha hace sino aumentar en su personalidad caleidoscópica conforme avanza la acción, es relativamente sencillo dedicar esta reseña-epitafio a ‘Gideon Falls’. Y si es así es por la simple y llana razón de que estamos, no ya ante esa obra maestra de la que viene a hablar el titular de la reseña, sino ante uno de los mayores exponentes que servidor recuerda de una lectura P.E.R.F.E.C.T.A, un concepto que podría parecer redundante con el de obra maestra pero que, sin embargo, atesora ciertos matices que no tienen porque concurrir en la definición de un término que el abuso ha desvirtuado considerablemente. Y es que, dedicándole un segundo a pensarlo, ¿cuántas calificaciones de obras maestras seríais capaces de encontrar al cabo del año en las diversas páginas de internet por las que os mováis para saber de cultura? Unas pocas ¿verdad? Pues eso, desvirtuado.

El epíteto perfecto, por otra parte, no da lugar a equívocos ni segundas interpretaciones. Si acudimos al diccionario, la definición que nos devuelve la RAE es clara y pulcra. Según la Real Academia Española, perfecto es aquello:

Que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea.

Que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto.

Salvo por la aparición de «defecto» al final de la segunda acepción, cualquiera de ellas se ajusta como un guante a lo que cabe encontrarse en los 27 números que conforman ‘Gideon Falls’. Y es que, se la mire por donde se la mire, atendamos a guión y a dibujo por separado o pretendamos inmiscuirnos en la conjunción que se da entre ambos mundos; queramos valorar cómo se aplica el color y en qué grado mejora la experiencia; nos postulemos con nuestro yo más crítico para ponderar las virtudes de la narrativa, composición y gestión de ritmo de la vertiente gráfica del tebeo…da igual cómo queramos analizar a ‘Gideon Falls’, lo que encontraremos frente a nosotros es un monolito impenetrable, un conjunto de una solidez suma que, de la primera a la última página, rezuma intencionalidad y coherencia y se siente, sin fisura alguna, como un trabajo en el que no se ha dado puntada sin hilo.

Ahí entra en liza, por supuesto, un Jeff Lemire que ha echado el resto en llevar a su máximo exponente la idea de partida, cuidando con mimo y esmero cómo se traslada la información al lector, cómo se definen los personajes y de qué manera se expresan para que resulten tridimensionales y reconocibles —algo que apreciamos en extremo en un mundillo en el que abundan los arquetipos y los personajes de personalidad inexistente—o cómo resulta imposible anticiparse ni lo más mínimo a una trama que da la impresión constante de poder cambiar de forma radical de una viñeta a la siguiente, valor este último que, como hemos dicho en innumerables ocasiones es, quizás, el que en más alta estima tenemos siempre que lo encontramos en una lectura. Y junto a Lemire, un Sorrentino para el que ya se nos han agotado los elogios: basta abrir por la página que sea cualquiera de los seis volúmenes publicados por Astiberri para encontrarnos con un despliegue de talento y sabiduría narrativa que juega en otra liga muy diferente a la que podemos encontrar en un muy alto porcentaje del cómic que nos llega de Estados Unidos. Una cualidad ésta que es aplicable a ‘Gideon Falls’ de cabo a rabo y que, ya lo dijimos al poco de descubrirla, la convierte en una obra IMPRESCINDIBLE, un hito del medio y del género en el que se entronca que, tirando de terminología desvirtuada, es, por ahora, la Obra Maestra de sus dos autores. ¿Serán capaces de superarla?

Gideon Falls 6

  • Autores: Jeff Lemire y Andrea Sorrentino
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 15 euros

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