‘Éramos el enemigo’, traicionados por su país

Su sólo nombre en la portada ya sería suficiente reclamo para habernos acercado sin más a este ‘Éramos el enemigo‘. A fin de cuentas, soy de la generación que, al crecer durante los 80, mantuvo una relación de amor dividido entre los universos de George Lucas y Gene Roddenberry, y tanto la trilogía original de ‘Star Wars‘ como las cuatro películas de ‘Star Trek‘ que se estrenaron a lo largo de aquella fértil década, forman parte imprescindible y determinante de mi acervo cultural. Y, claro, atendiendo al segundo, que el que fuera comandante Sulu del Enterprise firme el guión de mi otra pasión fundamental al margen del cine sería, como decía, razón de sobra para leer estas memorias sino fuera porque, sumada a ella, se da la circunstancia de que lo que aquí nos cuenta George Takei concita otro motivo de peso: el que la mayor parte de los hechos transcurren en ese periodo histórico tan oscuro para la humanidad como fascinante para servidor que fue la Segunda Guerra Mundial. De hecho, volviendo al cine, si alguno ha visto alguna vez ‘Bienvenido al paraíso‘ de Alan Parker, lo que se va a encontrar aquí no dista mucho de la historia protagonizada por Dennis Quaid y Tamlyn Tomita en la que el director de ‘El corazón del ángel‘ nos acercaba al vergonzoso proceso que llevo a los ciudadanos estadounidenses de origen nipón a ser recluidos en campos después de que SU país entrara en la contienda a raíz del ataque a Pearl Harbor.

Takei fue uno de tantos niños nacidos en Estados Unidos que, de padres japoneses, vio como, de la noche a la mañana, su vida era desmontada por completo y trasladada a algunos de los centros de internamiento —bonito eufemismo para campo de concentración…sin trabajos forzados ni asesinatos indiscriminados, pero campo de concentración a fin de cuentas—: complementando, suponemos, sus recuerdos con los heredados de sus padres y conocidos, el actor construye junto a Justin Eisinger y Steven Scott un relato que nos acerca sin adornos a la dura realidad que tuvieron que experimentar, bajo el influjo de la guerra, mas de 120.000 japoneses americanos. Activista desde hace muchos años de reclamar la importancia que dicho hecho tuvo en la historia del siglo XX, y ya no sólo para las generaciones que vinieron de japoneses nacidos allí, sino en términos generales por lo mucho que apunta hacia la sinrazón humana cuando se ve obscurecida por la sombra de una contienda bélica y saca lo peor de sí mismo.

A lo largo de poco más de 200 páginas que pasan en un suspiro —algo en lo que tiene mucho que ver el trazo suave y la simplicidad agradable del dibujo de Harmony Becker— Takei y sus compañeros nos llevan en un viaje que no sólo arroja luz ante la realidad a la que se vieron sometidos aquellas dos o tres generaciones —abuelos, padres y nietos— de japoneses americanos, sino que nos muestra, con lucidez y franqueza, lo que uno es capaz de conseguir con determinación y las barreras que es capaz de superar cuando así se lo propone. Como relato de un instante histórico vergonzoso, ‘Éramos el enemigo’ funciona a la perfección; como vehículo de exposición de lo indoblegable del espíritu humano, este espléndido tebeo que nos trae Planeta Cómic lo hace a las MIL MARAVILLAS. Diría que es imprescindible para los muchos fans que ‘Star Trek’ sigue contando hoy en día pero creo que podríamos prescindir de acotar al fandom de la serie galáctica y dejarlo en que, a todas luces, lo universal del mensaje que dimana de ‘Éramos el enemigo’ es de lectura ineludible.

Éramos el enemigo

  • Autores: George Takei, Justin Eisinger, Steven Scott y Harmony Becker
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 232 páginas
  • Precio: 25 euros

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