‘El dibujado’, cuando el cómic es arte

Del espacio museístico a la viñeta. Sin lugar a dudas, el camino que Paco Roca ha hecho con el contenido que Astiberri presenta en ‘El dibujado‘ es uno de los más atípicos que hemos podido encontrar nunca en un tebeo. Pero, estamos hablando de Paco Roca, una de las voces más visibles del panorama español del noveno arte que, año tras año, ha demostrado con una autoridad indiscutible que lo suyo no es quedarse quieto o vivir de mieles pasadas. Así ha sido en los 14 años que ya han transcurrido desde que el valenciano publicara su ‘Arrugas‘ y, ahogado en premios, fuera acreedor del primer galardón que condecía el Premio Nacional del Cómic. Desde entonces, la trayectoria de Roca ha ido transitando con una facilidad pasmosa por senderos que siempre han calado en lo sobresaliente, algo que, huelga decir, es un hito del que muy pocos pueden presumir.

Es más, creo que hemos llegado a ese punto en que su «novedad anual» es tan anhelada por muchos como esperada con los dientes afilados por otros que, por supuesto, miran bajo un microscopio de barrido electrónico cualquier página del artista para intentar —y no conseguir, si queréis mi opinión— sacarle los colores a un corpus que NO TIENE MÁCULA. Tanto es así, que no me han sorprendido ni un ápice encontrarme en la red con airados comentarios contra este ‘El dibujado’ que, empezando por atacar el excesivo precio que Astiberri ha puesto al volumen —algo que nunca suelo juzgar y que no juzgaré hoy— terminan haciendo a lo que Roca expone aquí el blanco de sus furibundas miras, tachando al ejercicio de ampliación de horizontes del arte secuencial que el valenciano lleva a cabo como simple, engañoso o, directamente, un timo del tamaño del Titanic.

Como el tebeo es un arte, y sobre el arte, opiniones tantas como culos, no entraré a dirimir si aquellos que así «hablan» tienen o no razón. Lo que sí dejaré claro, antes de ahondar en lo que cabe encontrarse en estas escuetas 58 páginas, es que, a mi entender, lo que Roca enhebra aquí bien podría ser mirado, en los años venideros, como un punto de inflexión fundamental en el cómo entendemos el arte secuencial, ya que es en las fronteras de éste, en explorar la manera en que el libro se relaciona con la página, la página con la viñeta, éstas entre sí y el conjunto con el lector el ejercicio en elocuencia que Roca construye trasladando las ideas que plasmó en las paredes y espacios del Instituto Valenciano de Arte Moderno al medio impreso que, en sus palabras, «es su patria de origen».

La lectura de ‘El dibujado’ es un hecho efímero en el tiempo y tremendamente perdurable en la memoria. Es más, creo que cabría añadir que, dado lo fugaz de los minutos que hay que invertir en su lectura, el trabajo de Paco Roca invita, nada más cerrarse, a volver al comienzo y, con el bagaje adquirido, zambullirse de nuevo en lo fascinante de una propuesta que, a modo de cebolla, tras una primera capa de contenido, ofrece incontables más, permitiendo que cada nuevo acercamiento a ella se traduzca, indefectiblemente, en una aproximación en la que la dualidad novedad-experiencia acumulada se dan la mano en un oxímoron imposible: de las cinco o seis veces que este redactor se ha acercado a sus páginas, no ha habido ni una sola en que la sorpresa no haya vuelto a hacer aparición ante un recurso que había sido incapaz de apreciar en las lecturas anteriores y, al tiempo, cada una de ellas ha dejado un poso que, a modo de lámina de hojaldre, haya servido como base sobre la que asentar sucesivas reflexiones.

Bajo una línea argumental finísima, que reflexiona sobre el hecho creativo, Roca plantea una experiencia que va más allá del mero tebeo. Conocedor íntimo de cualesquiera mecanismos quiera uno plantearse sobre el noveno arte, el valenciano libera la página de cualquier carga para, afrontándola como un lienzo en blanco, desnudarla de la necesidad de una plena ocupación. Bajo esa idiosincrasia, es norma en el transcurso de ‘El dibujado’ el que un número muy reducido de viñetas —que pueden ser tan pocas como una sola— salpiquen la pulcritud del blanco del papel y, estableciendo diálogos entre sí que escapan al sentido de lectura tradicional, trasciendan dicho concepto para plantear un discurso que, revolucionario, ni puede ni quiere dejar indiferente.

Es esa intención la que marca a fuego un volumen que desde el troquelado de su portada hasta la más «simple» de sus páginas, nunca ceja en su empeño de plantear algo que al tiempo que instila en el lector un constante sentido del asombro, postula no pocas superposiciones de mensajes que, al ser desvelados poco a poco, y en esa suma constante que supone, como decíamos, cada nueva aproximación, no dejan duda de una cuestión que ya debería dejar de ser objeto de debate: Paco Roca es un GENIO del noveno arte. Aquellos que esperamos como agua de mayo cualquier novedad suya, hace tiempo que lo sabemos…hora es ya que sus detractores se den también cuenta.

El dibujado

  • Autores: Paco Roca
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 58 páginas
  • Precio: 30 euros
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  • ROCA, PACO (Author)

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