‘El asombroso hombre lobo vol.1’, devolviendo ilusiones

Si me esfuerzo un poco, puedo verme, con 6 ó 7 años, sentado en la mesa de la cocina, al lado de mi hermano mayor, con mi primer cómic en la mano. No recuerdo con exactitud si fue un número de ‘Los Vengadores’ o de ‘Los Cuatro Fantásticos‘, pero sí que recuerdo dos cosas, que ya no pasan tanto como antes en los cómics que sigo leyendo.

La primera es que un solo número me duraba toda la tarde. Es cierto que mi hermano leía más rápido que yo, pero no era por eso, era por la cantidad de cosas que pasaban en sólo 22 páginas, y que ahora se necesita de un HC completo para que realmente pase algo. Cosas de la “descompresión narrativa”, que la llaman ahora, o “cómo llenar una serie durante año y medio sin que realmente pase nada”. La segunda cosa que más me gustaba de mis cómics de antaño es que todo era posible. Me explico: los personajes sufrían todo tipo de aventuras, y estaban a punto de morir en cada número, y si lo hacían, aquello tenía visos de permanencia. Con el paso de los años, por supuesto, descubrí que la muerte de un personaje que salía en cine o TV, tenía su propia colección (o 5 ó 6) y generaba dinero a mansalva, nunca iba a ser muy definitiva…cosas de hacerse mayor.

Todo esto viene a cuento porque Robert Kirkman consiguió, hace más de una década, devolverme esa ilusión de que todo es posible en los cómics. ¿Y cómo se consigue esto? Muy fácil, creas tus propios personajes, y así no hay problema en matar al que se te antoje, ni editores que te busquen las cosquillas…

Ya hemos dicho hasta la saciedad cómo el guionista nos tuvo enganchados con sus ‘Invincible‘ y ‘The Walking Dead‘, pero hasta ahora no habíamos tenido la opción de hablar de una de sus creaciones «menores» dentro de Image. Y mira que el tema no me atraía mucho, pero viniendo de alguien que había hecho de las peripecias de los supervivientes de un ataque zombie una de mis lecturas preferidas mes a mes, no pude resistirme. A los lápices le acompañaba Jason Howard, que se parecía lo suficiente a Ryan Ottley para terminar de convencerme.

¿El resultado? En primer lugar, ‘El asombroso hombre lobo’ se trata de un comic de superhéroes en toda regla. Es decir, que el hombre lobo en este caso tarda muy poco en “equiparse” para combatir el mal, y deja de lado angustias existenciales. Eso sí, los dramones personales y familiares siguen, y el que decida dar una oportunidad a la serie sabrá de lo que hablo. Por el camino, muertes, alguna resurrección (no he dicho que Kirkman fuese perfecto), acción a raudales, subtramas, y final inesperado “marca de la casa” en cada número. Y, ya que estamos, no puedo terminar sin darle las gracias a mi hermano mayor por prestarme aquellos primeros comics y responder a mis interminables preguntas sobre el tema, y a Kirkman por escribir como lo hace y ofrecer cada mes 22 páginas como las de antes.

El asombroso hombre lobo vol.1

  • Autores:Robert Kirkman y Jason Howard
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 336 páginas
  • Precio: 34 euros

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