Yōkaï no Mori, aprendiendo a jugar al ajedrez japonés

Yōkaï no Mori

El shogi (el juego de mesa de los generales) o ajedrez japonés es un juego de mesa tradicional del país asiático con más de 1000 años de antigüedad. Pertenece a la misma familia que el ajedrez pero tiene la particularidad de permitir a los jugadores reutilizar las piezas tomadas del contrario para lograr partidas más emocionantes, rápidas y agresivas. Si os gusta el anime, quizás lo recordaréis como el juego que practicaban Genma Saotome y Soun Tendo en Ranma 1/2, o de otras muchas series como Naruto, Hunter x Hunter, Samurai Champloo

Desgraciadamente para el mundo occidental, los kanjis japoneses que distinguen a las 20 piezas aparentemente idénticas de cada jugador convierten el tablero en un galimatías imposible de interpretar ante nuestros ojos gaijin. Existen versiones adaptadas, pero siguen siendo algo frías y no son fáciles de poner delante de un invitado al que queremos enseñar a jugar.

Y aquí es donde entra Yōkaï no Mori de la editorial francesa Ferti, una nueva versión del juego Let’s Catch the Lion! que en lugar de animales está agradablemente ilustrada con diferentes tipos de yōkai, criaturas del folclore japonés, e incluye dos variantes simplificadas para introducir a los jugadores más jóvenes en este interesante juego de estrategia.

Dōbutsu Shōgi (3×4)

Yōkaï no Mori

La primera variante fue creada en 2008 por Madoka Kitao, una jugadora profesional de shogi, para atraer a más chicas a él y se juega en un tablero de 3×4 casillas con 8 piezas en lugar de las 9×9 casillas y 40 piezas del original, siendo ideal para conocer sus principales reglas.

Cada jugador dispone únicamente de 4 piezas: koropokkuru (el equivalente al rey), kitsune (similar al alfil), tanuki (torre) y kodama (peón). El objetivo es capturar al koropokkuru del adversario o lograr llegar con el nuestro hasta el extremo opuesto del tablero.

En su turno, un jugador puede mover una pieza a una casilla libre, mover a una casilla ocupada por el adversario para capturar su pieza o introducir de nuevo en el juego una pieza anteriormente capturada colocándola con la misma orientación que las suyas en una casilla libre para poder controlarla a partir del próximo turno.

Como consideración final, el kodama es una pieza especial que puede transformarse en un kodama samurai con un rango mayor de movimiento si logra llegar al extremo opuesto del tablero. Esto es representado dando la vuelta a la pieza para revelar su otra cara.

Goro Goro Shōgi (5×6)

Yōkaï no Mori

Esta otra variante diseñada por la Federación Japonesa de Shogi añade el resto de reglas del juego tradicional salvo por utilizar un tablero de 5×6 casillas y 16 piezas: el koropokkuru, dos kirin, dos oni (promocionables a super oni) y tres kodama (promocionables a kodama samurai).

Aquí la única condición de victoria es capturar al koropokkuru rival y hay que tener en cuenta que no podemos colocar un kodama capturado en una columna en la que ya tengamos otro. Además, el área de promoción ya no abarca únicamente la única fila sino un tercio del tablero.

Dentro de la caja

Yokai no Mori (Shogi)

Yōkaï no Mori (2013)

  • Autora: Madoka Kitao
  • Ilustración: Naïade (Xavier Gueniffey Durin)
  • Editorial: Ferti
  • Edad: 7+
  • Duración: 15 minutos
  • Jugadores: 2
  • Precio: 30 euros

    Lo bueno

  • Poder utilizar las piezas capturadas del contrario marca una gran e interesante diferencia con el concepto clásico del ajedrez.
  • La versión 3×4 es perfecta para jugar con niños mientras que la 5×6 aporta un plus de complejidad muy interesante para todos los que deseen introducirse al Shogi.
  • Las ilustraciones de Naïade (Tokaido, Isla Dorada, Seasons) siempre son un plus y las piezas de madera otorgan al juego un tacto muy agradable.

    Lo malo

  • No es fácil de encontrar en nuestro país.
  • El reglamento está en francés y alemán, nada de inglés y no hablemos ya de español. Suerte que nos hemos tomado la molestia de traducirlo para vosotros.

Sitio oficial Ferti (Francés)
Reglamento Yōkaï no Mori (Español)

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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