Sky Traders, comercio y piratería en la era de los barcos celestes

Sky Traders

Comercio, negociación, piratería y barcos voladores, ¿qué más se puede pedir a un juego de mesa? Edge Entertainment zarpa en 2013 con un título que inicialmente atrajo mi atención por su estética y ambientación y ha terminado sorprendiéndome con un refrescante y versátil sistema de juego que le aseguran un lugar de honor en nuestra ludoteca junto a pesos pesados como ‘Colonos de Catán’ o el aún inédito en nuestro país ‘Merchants & Marauders’.

‘Sky Traders’ nos plantea el reto de convertirnos en el nuevo señor de los cielos ganando influencia mientras explotamos las rutas comerciales más jugosas, sobornamos a nuestros rivales para manipular los precios del mercado y reclutamos a fieros tripulantes para defendernos de los ataques de despiadados piratas o dejarnos llevar por la tentación de asaltar a nuestros propios compañeros de gremio. Eso sí, atente a las consecuencias de poner precio sobre tu propia cabeza.

Como suele ser habitual en los juegos de Edge/Fantasy Flight, los componentes destacan por su calidad con piezas y cartas de un grosor respetable y una gran impresión que ponen en valor su cuidado diseño de estética steampunk. Las 32 páginas del manual pueden asustar al principio, pero un tercio del mismo está dedicado a sumergiremos en el trasfondo de este peculiar universo en el que los barcos celestes (barcos voladores impulsados por un combustible conocido como flogisto) le han ganado la carrera a la máquina de vapor para dar paso a un nuevo orden político y económico.

Las reglas son sencillas en realidad y no lleva más de una ronda de juego hacerse con ellas. Ahora bien, las posibles estrategias son tan variadas como los jugadores a los que nos enfrentemos y el secreto del éxito no depende tanto del conocimiento de los efectos de tal o cual carta como de nuestras dotes de negociación y engaño.

Compra barato, vende caro

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El objetivo del juego es comprar suficiente influencia en el Consejo del Gremio Celeste, pero para hacerlo necesitamos Piastras del Gremio, la moneda de uso común hasta donde se extiende el firmamento. Cada jugador comienza con un barco celeste con el tanque lleno de flogisto y seis bodegas esperando recibir la carga que escojamos, 20 monedas para comprarla y un tripulante de la clase Aeronauta con una pequeña bonificación de combate.

El tablero modular está compuesto por 14 piezas hexagonales distribuidas de forma diferente en cada partida por los propios jugadores. De estas, merece la pena destacar los seis distritos principales, cada uno productor de un bien concreto y demandante del resto, y la Cala de los Piratas del Viento, el sitio perfecto al que acudir si decidimos probar suerte con el mercado negro transportando grog de forma clandestina.

Al comienzo de cada turno el jugador descubre una carta de Adversidad donde puede encontrar desde piratas con ganas de bronca que reclaman parte de nuestra carga a miembros de la Patrulla Celeste, el cuerpo encargado de cazar a los comerciantes que han violado la ley. Mapas del tesoro, asesinos a sueldo, inoportunas multas o cambios inesperados en el precio del mercado dibujan el resto del panorama.

Superado este contratiempo podemos mover nuestro navío, deshacernos de cargamento y/o tripulación y realizar una de las siguientes acciones: comerciar, recoger minerales (el bien más barato del juego), minar las nubes (para recargar combustible gratuitamente) o atacar a otro barco celeste. Si escogemos el comercio, las opciones son diversas y no solo incluyen la compraventa de cargamento, sino también de flogisto (imprescindible para movernos, pero también útil para conseguir algunas pocas monedas extra si nos hemos quedado cortos en nuestras cuentas), la contratación de tripulación, carga de residuo (un peligroso subproducto del flogisto por el que nos pagan para deshacernos de él), organizar el cargamento, reparar el daño producto de nuestros enfrentamientos o mejorar las bodegas para aumentar su capacidad.

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Cuando todos los jugadores han completado sus turnos se procede a una última fase antes de comenzar con una nueva ronda: el Consejo del Gremio, sin duda uno de los aspectos más atractivos del juego. Cada jugador lanza tres dados y negocia con el resto para conseguir los valores que necesita. Cada número identifica un bien sobre cuyo precio podemos influir positiva o negativamente así que más nos vale alcanzar un trato antes de que el valor de nuestra carga caiga por debajo de lo que pagamos por ella. Ya sabes lo que dicen, mantén cerca a tus amigos y más cerca aún a tus enemigos.

Estrategias para todos los gustos

Comprar barato y vender caro suena más sencillo de lo que es en realidad. Los precios del mercado cambian de la noche a la mañana y no siempre del modo que esperas. Traficar con grog puede ser una buena idea… si no te pillan con las manos en la masa, aunque ya puestos, quizás lo tuyo sea la piratería, reclutar una tripulación de las que no se andan con chiquitas e ir a por todas.

La variedad de opciones y la cantidad de decisiones que podemos tomar en cada turno podría haber complicado el desarrollo de ‘Sky Traders’ como ocurre en tantos otros juegos de mesa pero afortunadamente los chicos de Dust Games se las han ingeniado para mantener las cosas dentro de unos límites más que razonables enfocándose en unas mecánicas accesibles y entretenidas que funcionan muy bien y le garantizan una larga vida al juego.

Si te gustan los juegos de comercio y te encanta regatear por un trato haciendo creer a tus amigos que les estás haciendo un favor cuando en realidad es justo al contrario, este es tu juego.

Sky Traders

FICHA TÉCNICA: Sky Traders
  • Compañía: Edge Entertainment
  • Edad: 14+
  • Duración: 2-4 horas
  • Jugadores: 2-5
  • Precio: 49,95 euros
Sky Traders

Sitio oficial | Sky Traders

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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