‘Fog of Love’, una relación muy veraz

En lugar de comenzar con el típico párrafo introductorio en el que encuadro de la manera más amena posible el grueso de la entrada, creo necesario dar voz a Jacob Jaskov, el diseñador de ‘Fog of Love’ y que sean sus palabras, incluídas en el manual de reglas del juego, las que iluminen estas primeras líneas:

Mi objetivo con el juego era crear algo que se alejara de cómo se suelen diseñar los juegos hoy en día. Casi todos los juegos giran en torno a conflictos, competiciones u optimizaciones —ya sea entre los jugadores o de éstos con el sistema—. Mi visión era crear mecánicas que, de alguna manera, simularan una esfera completamente diferente de la experiencia humana, específicamente en lo que concierne a las relaciones interpersonales y la construcción de la confianza. Esto es, por supuesto, parte de otros muchos juegos, pero siempre como el medio con el que conseguir ganar un conflicto u optimizar algo, no como fin en sí mismo.

El proyecto empezó hace más de tres años motivado por la frustración que se derivaba de la dificultad de encontrar un juego que mi esposa pudiera disfrutar conmigo. Soy bastante ñoño, y ella es la encarnación de una romántica. Cuando vemos películas juntos, solemos encontrar puntos temáticos comunes, pero ésto era casi imposible de hallar en los juegos de mesa. No había lugar —y sigue sin haberlo— para una sección de “romance” —o simplemente “drama”— en ninguna tienda de juegos de mesa o base de datos de juegos. Esto provocó que decidiera crear un juego que pudiéramos disfrutar entre los dos y que, quizás, otros pudieran también compartir.

Bajo las premisas recogidas en los dos párrafos anteriores arrancaba, el día de San Valentín de 2016 una campaña de Kickstarter que a lo largo de mes y medio llegaría a contar con el apoyo de más de 3600 mecenas volcados en que lo innovador que ya se le adivinaba a ‘Fog of Love’ no se perdiera en un olvido al que las editoriales con las que el autor había contactado durante la feria de Essen de 2015 parecían dispuesta a relegarlo por lo arriesgado de la propuesta. Y es que, dejémoslo claro ya, ‘Fog of Love’ no se parece a nada que hayamos jugado antes y, en su unicidad, es más que probable que ya haya logrado reservarse una plaza de las que habrá disponibles a finales de año para los mejores juegos de 2018.

‘Fog of Love’ es un juego en el que dos jugadores —y sólo dos jugadores, no hay cabida para nadie más— viven una relación de pareja, con todo lo que ello implica. Mezcla entre juego de tablero y de rol —acaso más de lo segundo que de lo primero—, la propuesta de Jaskov exige por parte de los que quieran disfrutar de forma plena de ella un mucho de implicación y un bastante de imaginación, ya que toda partida se sustenta en la habilidad de los jugadores en ponerse en la piel de alguien que no son. Para ayudarnos a situarnos en dicha tesitura, y como parte del setup inicial, cogeremos cartas de tres mazos diferentes: profesiones, atributos y rasgos —aunque estos dos sean sinónimos, no son lo mismo de cara a la partida.

El juego nos permite elegir entre tres profesiones; da la opción a nuestra pareja a entregarnos tres cartas —de cinco que se cogen— con los atributos que le hubieran hecho caer prendada de nosotros —y a nosotros de ella— y completa esta definición inicial de nuestra personalidad con otras tres cartas de rasgos que, objetivos ocultos durante toda la partida, son los que realmente determinan cómo hemos de comportarnos durante la misma y cuáles son las decisiones que hemos de ir tomando ante las cartas de escenas que van conformando los capítulos, normalmente tres, en los que se divide cada partida de ‘Fog of Love’.

La originalidad que ‘Fog of Love’ ostenta en toda su amplitud, continúa en la forma en la que se lleva a cabo la primera aproximación al juego: en lugar de tener que acercarnos a la aridez de una lectura del manual, Jaskov plantea un tutorial tremendamente completo y perfectamente estructurado que, salvo un par de detalles poco claros, nos va introduciendo una a una cada una de las reglas que controlan el funcionamiento del juego. Unas reglas que, por otra no entrañan mucha dificultad ya que el grueso de cada partida descarga su peso sobre las cartas de escenas que citaba con anterioridad. Cartas que, por otra parte, no podrían estar mejor pensadas.

Situaciones que parecen sacadas de la vida misma o de los típicos enredos de las comedias románticas y que, en su oscilación hacia uno u otro extremo, hacen de ‘Fog of Love’ un entretenimiento sumo, las cartas de escenas se dividen en tres mazos: escenas dulces, escenas serias y escenas dramáticas. Son las cartas que van abriendo cada capítulo y que determinan cuántas escenas habremos de jugar las que nos dictan de cuál o cuáles mazos hemos de robar, abriéndose todo un pequeño mar de posibilidades ya que, al margen de las que son estrictamente de situaciones —que ahora pasaremos a describir con un poco más de profundidad—, nos iremos encontrando con otras cartas, como las de secretos, que añaden mucha variedad al juego.

Pero, como digo, son las escenas las que suponen el corazón de ‘Fog of Love’ y las que, de implicarnos como debemos, terminan provocando risas continuas: cada una de ellas plantea una situación como, qué sé yo, que tu pareja quiera que te hagas un tatuaje con su nombre o que te proponga abrir una cuenta bancaria conjunta. Una vez leído el texto de ambientación, cada carta indica si ambos o sólo uno tiene que elegir una de tres o cuatro opciones, y dicha elección —que se realiza mediante unas fichas de póker con las letras A, B, C o D— comportará el ir colocando contadores en la zona de atributos del tablero —la de colores que se ve en la foto de arriba—, atributos que, obviamente, corresponden a los objetivos ocultos que tenemos desde el comienzo del juego.

Así, de escena en escena y risa en risa, van transcurriendo los 90 a 120 minutos de duración media del juego hasta que se desencadena el final y se comprueba si podréis seguir siendo pareja o si, por el contrario, lo vuestro no tiene futuro. De hecho, ganar o perder es algo que carece de importancia en ‘Fog of Love’ y que hace aún más interesante a lo que este magnífico y sobresaliente juego propone: lo relevante aquí es el viaje, el haberte calzado los zapatos de otro y el haber intentado leer a quien se sienta enfrente tuya al otro lado de un tablero y unos componentes que exudan minimalismo y belleza a partes iguales.

Porque no hemos hablado de la cualidad visual de ‘Fog of Love’, un aspecto superlativo y de exquisito gusto que habla maravillas del nivel de mimo y compromiso que Jaskov y su esposa —la responsable del diseño— ha tenido para con el juego y que, si todo lo anteriormente expuesto no lo hace ya, separa a pasos agigantados a este juego de mesa de cualquier cosa que hayamos visto hasta ahora, y eso que no estamos hablando de una empresa dedicada exclusivamente a este mundillo.

La única pega —que no lo es para este redactor, pero entiendo que es una barrera considerable para muchos— es que todo el juego está en inglés y que, de querer probarlo con alguien que no domine la lengua de Shakespeare, las partidas se harán más largas por aquello de tener que ir traduciéndolo todo sobre la marcha. Este hecho comportará además que se pierda mucho de lo que el juego plantea por la cantidad de frases hechas que no cuentan con equivalente en castellano, así que, si el idioma no es problema, os recomiendo que hagáis como servidor y contéis con una amiga que no tenga reparos a jugar a ‘Fog of Love’ sin traducir nada —vamos, que hemos jugado hablando en inglés todo el tiempo— y así de paso practicáis con situaciones de la vida cotidiana la lengua de la pérfida Albión…que nunca está de más.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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