Dungeon Petz, tu tienda de mascotas para Señores de la Mazmorra

Dungeon Petz

Lo que esta ciudad necesita es una tienda de mascotas. Nadie recuerda quién lo dijo, pero todos los diablillos reconocieron la genialidad de la idea. “¡Una tienda de mascotas para los Señores de la Mazmorra! ¡Qué gran idea! Y nadie más ha pensado en ello, ¡sin competencia nos haremos ricos!»

¡Felicidades! Acabas de abrir la primera tienda de mascotas de la ciudad. Justo al lado de la otra primera tienda de mascotas de la ciudad. Y cruzando la calle hay dos mas… En ‘Dungeon Petz’ no hay tiempo para distraerse con minucias. Compra monstruitos recién nacidos, críalos hasta que crezcan mientras los presentas en ferias y véndelos a los Señores Oscuros para que pueblen sus mazmorras. Parece fácil, pero los malditos no paran de soltar regalitos por sus jaulas y tienen la desagradable manía de morirse (o marcharse a otra dimensión) si no atiendes a cada una de sus necesidades.

Imaginad este juego de mesa como una versión de tablero de los Tamagotchi en el que tenemos que jugar cuidadosamente nuestras cartas para asignarles a tan adorables criaturitas únicamente aquellas necesidades que vayamos a ser capaces de cubrir. Eso, y formar grupos con nuestro limitado número de diablillos para que vayan al mercado a realizar las diferentes tareas que podemos encomendarles: comprar jaulas más resistentes, nuevas crías o comida para alimentarlas, infiltrarse en el jurado del concurso de mascotas para proporcionarnos un bonificador, comprar poderosos artefactos mágicos (como una nevera) o reservar hueco en la tarima para lograr ventas más provechosas.

Muchas cosas que hacer y muy pocas posibilidades de hacerlas todas. Desgraciadamente no somos la única tienda de mascotas de la ciudad y la mayoría de acciones solo pueden ser realizadas por uno de los jugadores a la vez. En cada ronda se realiza una puja con nuestro dinero y trabajadores formando grupos en secreto. Cuando finalmente se descubren, los grupos más numerosos pueden escoger acción primero, pero hacer pocos grupos numerosos también implica hacer pocas acciones.

Dungeon Petz

El juego está compuesto por seis rondas que controlas mediante esta marcador

Dungeon Petz

Tu tienda, donde viven tus diablillos, guardas el oro, la comida y los artefactos. También incluye una chuleta con todo lo que necesitas saber del juego que cuando lo necesitas hace las veces de pantalla.

Dungeon Petz

Las jaulas donde guardamos a los monstruitos y algunas de las necesidades que acabo de atribuirles (una por cada color de su ficha, un disco cuyos valores van variando conforme crece).

‘Dungeon Petz’ es un juego divertido, con una animada fase central en la que todos los jugadores tratan de componer un puzzle con sus cartas (necesidades), los diablillos disponibles, los montones de excrementos de las jaulas y sus propios atributos (resistencia física, mágica, capacidad para absorber las cacas o distraer a los bichos…), la comida que guardamos en la despensa mientras se descompone ronda a ronda y otros factores más.

Suena complicado y viendo el manual lo parece aún más, pero después de una partida te das cuenta de que el juego es bastante simple; unas pocas más y no volverás a necesitar consultar nada. Es generoso en componentes y su diseño-extremandamente-mono™ lo convierten en el regalo ideal para cualquier jugona (una categoría monopolizada por títulos como ‘Takenoko’, bastante menos interesante en mi opinión). Esa es la excusa, la novia, el típico regalo que le haces a ella y que tú terminas sacando del cajón tanto o más que ella. Así somos nosotros, qué le vamos a hacer. 😉

Dungeon Petz

FICHA TÉCNICA: Dungeon Petz
  • Compañía: Homoludicust
  • Edad: 12+
  • Duración: 90 minutos
  • Jugadores: 2-4
  • Precio: 40,50 euros
Dungeon Petz

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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