Battlestar Galactica: el juego de tablero

Battlestar Galactica

Los juegos de mesa y el fandom han ido de la mano desde hace muchos, muchos años, generalmente con un resultado que se alejaba de lo aceptable. Parecía que bastase una licencia de éxito para vender un juego como si fuera un producto de calidad. Afortunadamente, cada vez son más las empresas que cuidan la imagen de marca y el caso que nos ocupa es uno de ellos.

Battlestar Galactica es una serie de culto para buena parte de los aficionados a la ciencia ficción, y hablo de la moderna, no de la clásica. Sus personajes, efectos especiales e historia nos dejaron una profunda huella a muchos y era evidente, con la edad de oro que vive el juego de mesa, que alguien tomaría la alternativa para dar vida al universo creado Por Glen A. Larson y perfeccionado por Ronald Moore. Y si hay una empresa especializada en publicar juegos basados en terceras ideas esa es Fantasy Flight Games. Suyos son juegos como Doom, Starcraft o World of Warcraft, entre muchísimos otros, y cada uno de una calidad muy variable.

Lo más complicado de plasmar en un juego de mesa es la miríada de traiciones y desconfianzas que forman la espina dorsal de ‘Battlestar Galactica’: la serie trata sobre la espada de Damocles que pende sobre los supervivientes de la Segunda Guerra Cylon, vagando por el espacio en busca de la Tierra, mientras huyen de los Cylon, que buscan el exterminio de la raza humana. ¿Cómo lo consigue el juego? Mediante la creación de una atmósfera de paranoia y angustia basada en el recurso del traidor oculto.

Inicialmente, todos los jugadores son miembros de la tripulación de la nave que da el nombre a la serie: Adama, Roslin, Starbuck, y así hasta diez personajes. Y todos ellos buscan sobrevivir durante el viaje hasta llegar a Kobol, pues el juego se centra en la primera temporada de la serie. Pero es posible que entre ellos haya un traidor: cada jugador recibe una carta de lealtad al inicio de la partida que indicará su lealtad: la carta, que permanece oculta al resto de jugadores, le dirá si es humano o, por el contrario, un agente Cylon que habrá de sabotear los esfuerzos de la nave por alcanzar su meta, que se provoca haciendo que se acaben la moral, la comida, el combustible o se pierda demasiada población.

Battlestar Galactica

El viaje está lleno de peligros y cada turno nuevos desafíos han de ser resueltos. Para ello cada jugador cuenta con una mano de cartas basadas en su personaje: Roslin, por ejemplo, recibe cartas políticas (amarillas) y de liderazgo (verdes), mientras que Apolo, por contra, recibe una mezcla de liderazgo (verdes), políticas (amarillas), de piloto (rojas) y de tácticas (moradas). Cada turno un jugador debe realizar una acción dentro o fuera de la nave, bien sea activar el FTL (motor de salto), manejar los cañones de la Galactica o combatir en el espacio contra los Cylon. Una vez ha hecho ésto, se saca una carta que indicará a qué desafío debe enfrentarse la nave, y dichos desafíos se resuelven jugando cartas.

Cada uno de estos retos indica un color y los jugadores deben aportar cartas, boca abajo, para conseguir sumar el número que indica tal reto: las cartas de cualquier otro color, restan. Y aquí es donde entra en juego la traición: los jugadores Cylon (un máximo de dos) pueden provocar que el reto falle añadiendo cartas de otros colores, y para fomentar la paranoia, se añaden dos cartas del mazo, al azar. ¿Quién ha puesto esa carta que ha provocado el fracaso? ¿Ha sido un jugador o ha venido del mazo? ¿Hay un Cylon entre nosotros?

El juego, pues, fomenta la desconfianza entre los jugadores y se crea un metajuego, esto es, una conversación e interacción entre los jugadores intentando convencerse unos a otros de que son realmente humanos y no tostadoras que sólo buscan la perdición de la especie. Las acusaciones vuelan sobre la mesa, se hacen pactos, se provoca el encarcelamiento de jugadores y se negocia a cara de perro, todo en una atmósfera de tensión que es aún más gratificante si se conoce la serie y a sus personajes.

Pero, ah, la cosa va a mejor, pues cuando la nave ha llegado a medio camino de su viaje, se reparte otra carta de lealtad a cada jugador: ¡ese jugador que creía ser humano resulta ser ahora un Cylon! Cuanto más cerca del punto final, más peligroso se vuelve todo: los recursos escasean y los Cylon pueden llegar a revelarse como tales, actuando a partir de entonces desde la flota Cylon.

Battlestar Galactica oculta, tras su apariencia de juego cooperativo, una excelente experiencia de negociación y supervivencia. Es imposible jugar sin nervios, sin tensión y sin que alguien acabe acusando a voces, en algún momento, a esa otra persona que cree que es un Cylon. O quizá, y sólo quizá, él es la máquina, y está socavando la moral de la flota para llevarla a su perdición.

Etiquetas

DR @

Compartir este Artículo en

1 Comentario

  1. Es un juego que me encanta, y mira que es largo (se puede ir a las 4 horas fácilmente sobre todo si hay jugadores novatos) y muy difícil para los humanos. Pero está ambientado perfectamente en la serie.
    Las expansiones le dan un modo de juego diferente que según la expansión que le pongas se agradece o te dan ganas de tirar la mesa.
    Recomendadísimo.

    P.D: El sábado 29 será La Noche Más Corta Más Larga de Juegos en muchas ciudades de España, os pido si le podéis dar un poco de difusión desde esta web. Información y por si alguna asociación quiere participar en http://lanochemascortamaslargadejuegos.blogspot.com.es/ GRACIAS!

    P.P.D: Me gusta que pongáis artículos sobre juegos de mesa, a ver si ponéis más.

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.